Simón Bolívar Caracas, 24 julio 1783- + Santa Marta, Colombia, 17 diciembre 1830
Es sabido que cuando un hombre ve que inexorablemente se acerca la hora de comparecer ante el Suez Supremo, revisa su vida, se arrepiente de sus errores y reafirma sus convicciones religiosas. Trata en lo posible de no dejar asuntos pendientes despreciando sus logros temporales y atesorando cuanta obra espiritual realizo durante su ahora vista en retrospectiva “corta vida”.
Es el caso de Bolívar, hoy por hoy hecho bandera de lucha del marxismo castro-chavista latinoamericano, quien realmente sorprende con sus ortodoxas expresiones vertidas en su testamento dictado en las postrimerias de su vida.
Obviamente fue católico y asistía a misa “tridentina” modo único del Rito católico romano que existía en su tiempo, bajo los pontificados de los Papas Pío VI y Pío VII, por lo que podemos afirmar que fue lo que hoy llamamos “Católico tradicional”.
Algunos protestaran diciendo: Pero el fue masón!...les respondo que recuerden que San Pablo persiguió a los cristianos…y que San Agustín fue maniqueo…lo importante es recalcar el pretérito perfecto simple del modo indicativo FUE!...,por lo demás son los hechos de su propia vida las que dejan de manifiesto los motivos de su fugaz paso por la "sinagoga de satanás"
Transcribo el texto del documento de marras cuyo manuscrito que consta de cuatro páginas se encuentra en la actualidad en el Museo Nacional de Colombia y a continuación un par de artículos que despejan dudas sobre su condición de "venerable hermano tres puntos"
Benito.
Testamento de su eExa. El Libertador de Colombia Gral. Simon Bolívar
Santa Marta, 10 de diciembre de 1830
En el nombre de Dios todo Poderoso. Amen. Yo Simon Bolívar Libertador de la Republica de Colombia, natural de la Ciudad de Caracas en el Departamento de Venezuela, hijo legmo. de los Sres. Juan Vicente Bolívar, y María Concepcion Palacios, difuntos; vecinos que fueron de dicha Ciudad, hallandome gravemente enfermo, pero en mi entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alto y Soberano misterio de la beatísima y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo tres Personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todos los demás misterios que cree, predica y enseña nuestra Santa Madre Iglesia, Catolica, Apostolica Ro-mana, bajo cuya fé y creencia hé vivido, y protesto vivir hasta la muerte, como Catolico fiel Cristiano, para estar prevenido cuando la mía llegue con dispocision testamental, bajo la invocacion divina, hago, otorgo, y ordeno mi Testamento en la forma siguiente:

Consta de 4 hojas, manuscritas por ambas caras, con la firma del Libertador y del escribano José Catalino Noguera. Se conservaba en una notaría de Santa Marta, de donde desapareció. Quien lo sustrajo lo vendió al gobierno venezolano. El presidente Marcos Pérez Jiménez lo devolvió al gobierno colombiano, que lo depositó en un banco bajo la custodia de la Sociedad Bolivariana. Esta institución lo donó al Museo Nacional de ColombiaEl original reposa en la Bóveda de Documentos del Museo Nacional de Colombia.
1ª Primeramente encomiendo mi Alma a Dios nuestro Señor que de la nada la crió, y el cuerpo á la Tierra de que fué formado, dejando á dispocision de mis Albaceas el funeral y entierro, y el pago de las mandas que sean nesesarias para (los lugares) obras pías, y estén prevenidas por el Gobno.
2ª Declaro fuí casado legalmte. con la Sra. Teresa Toro, difunta, en cuyo matrimonio no tubimos hijo alguno.
3ª Declaro: que cuando contraximos matrimonio, mi referida Esposa, no introdujo á el ninguna dote, ni otros bienes, y yo introduje todo cuanto heredé de mis Padres.
4ª Declaro: que no poseo otros bienes mas qe. las Tierras y Minas de Aroa, situadas en la Provincia de Carabobo, y unas Alhajas que constan en el Inventario qe. debe hallarse entre mis papeles, las cuales existen en poder del Señor Juan de Francisco Martin vecino de Cartagena.
5ª Declaro: que solamente Soy deudor de Cantidad de pesos á los Señores Juan de Francisco Martin y Poules y Compañia, y prevengo á mis Albaceas que esten y pasen por las cuentas que dichos Señores presenten, y las satisfagan de mis bienes.
Corona obsequiada al Libertador Simón Bolívar por el pueblo de Cuzco (21.6.1825), quien la regaló al Mariscal Antonio José de Sucre. Remitida por el héroe de Ayacucho al Congreso de la República, el cual la destinó al Museo mediante decreto del 13 de febrero de 1826
6ª Es mi voluntad que la Medalla que me presentó el Congreso de Bolivia, á nombre de aquel Pueblo, se le devuelva como se lo ofrecí, en prueba del verdadero afecto, que aun en mis ultimos momentos conservo á aquella Republica. 7ª Es mi voluntad que las dos obras que me regaló mi amigo el Sór. Gral. Wilson, y que pertenecieron antes á la Biblioteca de Napoleon, tituladas el Contrato Social de Ruseau, y el Arte Militar de Montecuculi, se entreguen á la Universidad de Caracas.
8ª Es mi voluntad que de mis bienes se le dén á mi fiel Mayordomo Jose Palacios la cantidad de ocho mil pesos, en remuneracion á sus constantes servicios.
9ª Ordeno: que los Papeles que se hallan en poder del Sr. Pavageau, se quemen.
10ª Es mi voluntad que despues de mi fallecimiento, mis restos sean depositados en la Ciudad de Caracas mi País natal.
11ª Mando á mi Albaceas q. la espada que me regaló el Gran Mariscal de Ayacucho, se devuelva á su Viuda pa. que la conserve, como una prueba del amor qe. siempre he profesado al expresado Gran Mariscal.
12ª Mando que mis Albaceas dén las gracias al Sr. Gral. Roverto Wilson p. el buen comportamto. de su hijo el Coronel Belford Wilson, q. tan fielmente me ha acompañado hasta los ultimos momentos de mi vida.
13ª Para cumplir y pagar este mi Testamento, y lo en él contenido nombro p. mi Albaceas Testamentarios, fidei comisarios, tenedores de bienes a los Sres. Gral. Pedro Briseño Mendes, Juan de Francisco Martin, Dr. Jose Vargas, y General Laurencio Silva, pa. que de mancomun et insolidum entren en ellos, los beneficién y vendan en Almoneda ó fuera de ella, aunque sea pasado el año fatal de Albaceazgo, pues yo les prorrogo el demas tiempo que nesesiten, con libre, franca y general Administracion.
14ª Y cumplido y pagado este mi Testamento y lo en él contenido instituyo y nombro pr. mis unicos y universales herederos en el remanente de todos mis bienes, deudas, derechos y acciones, futuras succesiones en que haya succedido y succeder pudiere, á mis hermanas María Antonia y Juana Bolívar, y á los hijos de mi finado hermano Juan Vicente Bolívar, á saber, Juan, Felicia y Fernando Bolívar, con prevencion de que mis bienes deberan dividirse en tres partes, las dos para mis dichas dos hermanas, y la otra parte para los referidos hijos de mi indicado hermano Juan Vicente, p. que lo hayan, y disfruten con la bendición de Dios.
Y revoco, anulo, y doy p. de ningun valor ni efecto, otros Testamentos, codicilos, Poderes y memorias que antes de este haya otorgado por escrito, de palabra ó en otra forma para que no prueben, ni hagan fé en juicio, ni fuera de él, salvo el presente que ahora otorgo como mi ultima y deliberada voluntad, ó en aquella vía, y forma q. mas halla lugar en dro. En cuyo testimonio así lo otorgo en esta Hacienda San Pedro Alejandrino de la comprensión de la Ciudad de Santa Marta á diez de Diciembre de mil ochocientos treinta. Y Su excelencia el otorgante á quien yo el Infrascrito Escribano Publico del Numero certifico que conozco, y de que al parecer está en su entero y cabal juicio, memoria y enten-dimiento natural, así lo dijo, otorgó y firmó p. ante mí en la Casa de su habitacion, y en este mi Regtro. corrte. de Contratos publicos siendo testigos los SS. Gral. Mariano Montilla, Gral. José Ma. Carreño, Coronel Belford Hinton Wilson, Coronel José de la Cruz Paredes, Coronel Joaquín de Mier, primer Comandante Juan Glen, y Dr. Manuel Perez Recuero, presentes.
SIMON BOLIVAR
Antemí
Jose Catalino Noguera
Escno. pco.
Bolívar y la masonería
Un aspecto de la actitud voluntariosa y de curiosidad de Bolívar, apenas en su inicio de su segunda época de su vida, al cumplir los 22 años de edad y que ha sido utilizada con insistencia por sus enemigos para denigrar de él y pretender perjudicarlo, fue su decisión de inscribirse en la logia masónica francesa denominada de San Alejandro de Escocia, el 27 de diciembre de 1805, en donde comenzó como Aprendiz; a las dos semanas pasó al grado de Compañero, cuando se requería por el Reglamento, un mínimo de 5 meses (o 5 tenidas) en el grado de Aprendiz. Para llegar al grado de Maestro se exigía haber permanecido 7 meses en el grado de Compañero, a la cual escaló a principios de enero de 1806, y ya para este último año figuraba como Maestro, o sea en el tercero de los grados simbólicos de la masonería. Los lapsos establecidos por el Reglamento podían reducirse previo el pago de una tasa especial por la dispensa. Su efímera pasantía por la logia llegó hasta el año 1806, cuando se salió de ella y más nunca participó en ninguno de sus actos. El mismo Libertador se lo confirma al Coronel Luis Perú de Lacroix, quien si era masón, cuya confidencia aparece en su libro el Diario de Bucaramanga en su relato de fecha 11 de mayo de 1828, así: que también había tenido él la curiosidad de hacerse iniciar para ver de cerca lo que eran aquellos misterios, y que en París había sido recibido de Maestro, pero que aquel grado le había bastado para juzgar lo ridículo de la tal antigua asociación: que en las Logias había hallado algunos hombres de mérito, bastante fanáticos, muchos embusteros y muchos más tontos burlados: que todos los masones parecen unos niños grandes, jugando con señas, morisquetas, palabras hebraicas, cintas y cordones: que sin embargo la política y los intrigantes pueden sacar algún partido de esa sociedad secreta, pero que en el estado de civilización de Colombia, de fanatismo y de preocupaciones religiosas en que están sus pueblos, no era político valerse de la masonería, porque para hacerse algunos partidarios en las logias se hubiera atraído el odio y la censura de toda la nación, movida entonces contra él por el clero y los frailes, que se hubieran valido de aquel pretexto: que por lo mismo poco podía hacerle ganar la masonería y mucho hacerle perder en la opinión.
Las relaciones entre la logia y Bolívar fueron a partir de 1807 de mucha indiferencia, pero después éstas se fueron recrudeciendo hasta llegar a convertirse en unos profundos enemigos. En este sentido, en carta que el Libertador le dirige al General Santander el 21 de octubre de 1825, llegó a tildar a todos los que formaban parte de la misma, como Malditos y Charlatanes. Posteriormente, el 8 de noviembre de 1828, el Libertador emitió un decreto prohibiendo su funcionamiento en Colombia, alegando que las sociedades secretas servían solamente para preparar los trastornos públicos, turbando la tranquilidad y el orden establecido; que ocultando ellas todas sus operaciones con el velo del misterio, hacen presumir fundadamente que no son buenas, ni útiles a la sociedad. Este decreto fue promulgado 1 mes y 13 días después del atentado en Bogotá contra Bolívar, en la noche del 25 de septiembre de 1828, y luego de haberse publicado en el órgano de la logia de esa ciudad, se encontró una nota que decía: Puede ser que Obando haga con Sucre lo que nosotros no pudimos hacer con Bolívar. Efectivamente Sucre fue asesinado a los 20 meses y nueve días después (4 de junio de 1830) del atentado contra Bolívar, en Berruecos, a 13 leguas al Norte de Pasto (Colombia), bajo la responsabilidad de personas que pertenecían a la francmasonería.
Edictos de los gobernadores eclesiásticos de Bogotá:
El 3 de diciembre de 1814, los Gobernadores eclesiásticos de Bogotá, lanzaron un edicto contra las tropas del Gobierno General y su Jefe el Libertador, con el pretexto de que ellos venían a saquear las iglesias, perseguir los sacerdotes, destruir la religión, violar las vírgenes y degollar a los hombres y niños, el cual fue interpretado por Bolívar como una excomunión, que luego fue revocado el 16 de diciembre del mismo año con otro edicto en el cual argumentaban todo lo contrario: que Bolívar era un buen y fiel católico. Entre uno y otro sólo transcurrieron 13 días de diferencia, aduciendo los Gobernadores del Arzobispado de Santa Fe, haber sido guiados por falsos informes. En la Nota pasada por Bolívar a los Gobernadores del Arzobispado, con fecha 15 de diciembre de 1814, les expresa que en el tal edicto (del 3 de diciembre) se había denigrado de su carácter y se le había pintado impío e irreligioso, así como autores de muchos delitos contra las personas y las cosas; pero que jamás ha tomado -alega el Libertador- las armas sino para libertar y que en medio de los combates ha confiado siempre en que mi religiosidad contribuyese a mi fortuna, pero que es injusto abusar así de la credulidad de un pueblo que tiene tal confianza en sus sacerdotes. El Libertador espera de ellos procuren reponer su opinión a los ojos de la multitud por medio de una pastoral digna del ministerio de U.U.S.S. y de la verdad.
Dentro del lapso de los dos edictos, o sea el 9 de diciembre de 1814, Bolívar, en carta escrita a Juan Jurado, le manifiesta su gran preocupación por los comentarios desfavorables que circulaban contra él, diciéndole: Esos cobardes tanto como fanáticos me llaman irreligioso y me nombran Nerón.
BOLÍVAR MASÓN
Otro de los acontecimientos que se trae contra la religiosidad del Libertador es su inscripción en la masonería.
En su célebre obra Diario de Bucaramanga, el francés Luis Perú de Lacroix, que era entonces masón, narra del modo siguiente las confidencias que, según él, le hizo el Libertador Simón Bolívar, el domingo 11 de mayo de 1828:
Habló sobre la Masonería, diciendo que también había tenido él la curiosidad de hacerse iniciar para ver de cerca lo que eran aquellos misterios, y que en París había sido recibido Maestro, pero que aquel grado le había bastado para juzgar lo ridículo de aquella antigua asociación; en las Logias había hallado algunos hombres de mérito, bastantes fanáticos, muchos embusteros y muchos más tontos burlados; que todos los masones parecen a (sic) unos grandes niños, jugando con señas, morisquetas, palabras hebraicas, cintas y cordones; que sin embargo la política y los intrigantes pueden sacar algún partido de aquella sociedad secreta, pero que en el estado de civilización de Colombia de fanatismo y de preocupaciones religiosas en que están sus pueblos, no era político valerse de la Masonería, porque para hacerse algunos partidarios en las Logias se hubiera atraído el odio y la censura de toda la Nación, movida entonces contra él por el clero y los frailes, que se hubieran valido de aquel pretexto; que por lo mismo poco podía hacerle ganar la Masonería, y hacerle perder mucho en la opinión.
Esta versión contada por Bolívar fue corroborada con la aparición del Acta mediante la cual consta con su firma autógrafa, su ascenso a compañero, segundo grado de la Masonería, en la Logia Saint Alexandre d'Escosse, de París.
A la gloria del Gran Arquitecto del Universo, y el undécimo mes del año de la Gran Luz 5805 los trabajos de Compañero han sido abiertos al este por el Respetable Hermano de Latour d'Auvergne, alumbrando el oeste y el sur de los Respetables Hermanos Thory y Potu: La lectura de la última plancha trazada ha sido hecha y aprobada, el Venerable ha propuesto que se eleve al grado de Compañero al Hermano Bolívar nuevamente iniciado a causa de un próximo viaje que está a punto de emprender. El parecer de los hermanos habiendo sido unánime por su admisión y el escrutinio favorable, el Hermano Bolívar ha sido introducido en el Templo y después de las formalidades necesarias ha prestado a los pies del Trono la obligación usual, colocado entre los dos Vigilantes ha sido proclamado Caballero Compañero Masón de la Respetable Madre Logia Escocesa de San Alejandro de Escocia. Este trabajo ha sido coronado por un triple Huze y el Hermano, después de haber dado las gracias, ha ocupado su lugar a la cabeza de la Columna del Mediodía.
Los trabajos se han cerrado del modo acostumbrado.
G. La Tour d'Auvergne
Venerable
Visto por Nos, Orador Thory Potu, Segundo
De Haupt, 33° Vigilante
Fl. Vidal
Gran juez del 33º
Es conveniente aclarar que Bartolomé Mitre fue quien reveló este dato diciendo: ...En esta asociación secreta, ramificada en el ejército y la Marina, y que en Cádiz solamente, contaba cuarenta iniciados en sus dos grados, se afilió San Martín, casi al mismo tiempo que Bolívar; ligándose así por un mismo juramento prestado en el viejo mundo, los dos futuros Libertadores del Nuevo Mundo, que partiendo de un mismo centro con idénticos propósitos, elevándose por iguales medios y ti la misma altura, debían encontrarse más tarde frente á frente en la mitad de su gloriosa carrera... Y luego, más abajo añade el texto del juramento adicional con la profesión de fe del dogma republicano. La fórmula era la siguiente: Nunca reconocerás por gobierno legítimo de tu Patria sino á aquel que sea elegido por la libre y espontánea voluntad de los pueblos; y siendo el sistema republicano el más adaptable al gobierno de las Américas, propenderás por cuantos medios estén a tus alcances, á que los pueblos se decidan por él.
Posteriormente Jules Mancini repite la tesis de Mitre, con esa franqueza que caracterizaba a Bolívar, respondió: Sí es verdad, yo me inscribí en la masonería de París pensando que eso podía servirme para mis deseos de independencia; pero muy pronto me salí de ella, porque sólo encontré allí, unos cuantos ilusos, bastante ignorantes y muchísimos necios que juegan con cintas y símbolos que ni siquiera conocen.
Monseñor Nicolás Eugenio Navarro Ortega, al comentar el Diario de Bucaramanga, dice: Algo quizá de mayor calibre dijo el Libertador, puesto que Perú de Lacroix que nos trasmite el diálogo, hizo la pregunta en la certeza de que vendría un elogio para la masonería por parte del Libertador.
Esto es suficiente para explicar de boca del mismo Libertador ese paso de su vida que muchos quieren aprovechar para hablar en contra de su fe. Sus detractores y enemigos han querido presentarlo como verdadero masón, lo cual prueba que no conocen las actividades que desarrolló en contra de la masonería y el decreto que lanzó para su total exterminio en Colombia. Allí, las logias cobijaron los más acerbos e intrigantes enemigos políticos de Bolívar, quienes a su sombra, desarrollaron actividades subversivas. Bolívar, que descubrió su pérfido maquiavelismo, tuvo contra ellos las más fuertes expresiones.
En carta al General Santander, suscrita en Potosí el 21 de octubre de 1825, le dice:
Malditos sean los masones y los tales filósofos charlatanes. Estos han de reunir los dos bellos partidos de cuervos blancos, con cuervos negros: al primero por quererlo humillar, y al segundo por quererlo ensalzar. Por los filósofos, masones y cuervos, no he de ir a Colombia. Por acá no hay nada de esto, y los que haya, serán tratados como es justo. Soy de usted de corazón. Bolívar.
Aunque nos adelantamos un poco a los últimos años del Libertador, creo conveniente poner aquí que fueron las logias las que fraguaron directamente contra la persona del Libertador, el execrable atentado del 25 de septiembre de 1828 en Bogotá.
En esos mismos días, en un número del órgano de la logia de Bogotá, salió un comentario que decía textualmente:
Puede ser que Obando haga con Sucre lo que nosotros no pudimos hacer con Bolívar.
Convencido de que las Logias o Sociedades Secretas fomentaban y patrocinaban la lucha contra el gobierno, el Libertador dio un Decreto Ley por el cual acababa con la masonería y las Logias de Colombia. He aquí esta pieza que por sí sola evidencia a las claras que no solamente Simón Bolívar no fue masón convencido, sino que se plantó como el principal y más fuerte enemigo de esa Institución.
Simón Bolívar, Libertador, Presidente, etc. Habiendo acreditado la experiencia, tanto en Colombia como en otras naciones, que las sociedades secretas sirven especialmente para preparar los trastornos públicos turbando la tranquilidad pública y el orden establecido; que ocultando ellas todas sus operaciones con el velo del misterio, hacen presumir fundadamente que no son buenas, ni útiles a la sociedad, y por lo mismo excitan sospechas y alarman a todos aquellos que ignoran los objetos de que se ocupan; oído el dictamen del Consejo de Ministros,
Decreto:
Artículo 1º: Se prohíben en Colombia todas las sociedades o confraternidades secretas, sea cual fuere la denominación de cada una.
Artículo 2°: Los Gobernadores de las Provincias, por sí y por medio de los Jefes de Policía de los Cantones, disolverán e impedirán las reuniones de las sociedades secretas, averiguando cuidadosamente si existen algunas en sus respectivas provincias.
Artículo 3°: Cualquiera que diere o arrendare su casa o local para una sociedad secreta incurrirá en la multa de 200 pesos, y cada uno de los que concurran, en la de 100 pesos por la primera y segunda vez; por la tercera y demás será doble la multa; los que no pudieren satisfacer la multa sufrirán por la primera y segunda vez dos meses de prisión, y por la tercera y demás será doble la pena.
Parágrafo 1°: Los Gobernadores y Jefes de Policía aplicarán la pena a los contraventores haciéndolo breve y sumariamente, sin que ninguno pueda alegar fuero Cero en contrario.
Parágrafo 2°: Las multas se destinan para gastos de policía, bajo la Dirección de los Gobernadores de las Provincias.
El Ministro Secretario de Estado del Despacho del Interior queda encargado de la ejecución de este decreto.
Dado en Bogotá a 8 de noviembre de 1828.
Simón Bolívar. .
Además de Simón Rodríguez, también Francisco de Miranda influye en el Libertador con sus ideas; es bueno recordar que El Precursor durante toda su vida se presentó como católico romano y que quiso que fueran bautizados en esta religión sus dos hijos. Por ésta su profesión de fe católica no se le pudo nombrar Oficial del Ejército Británico; así lo declaró una vez Williams Pitt, y el mismo Miranda lo recuerda en carta del 8 de septiembre de 1791.
No obstante su admiración por las Leyes y Costumbres Anglosajonas, Miranda rechazó con energía las señales de intolerancia protestantes con que tropezó alguna vez en los Estados Unidos. Así llamó en su diario Bárbaro Ignorante al Pastor Presbiteriano J. Murrac, que pedía a Dios la extirpación de las demás confesiones cristianas y llamó tonto a un Predicador de King Chapell de Boston, de nombre Friedman, que se atrevió a decir en el púlpito que la Trinidad era un absurdo y que el Credo de San Atanasio era apócrifo.
El Precursor invocaba frecuentemente a la Divina Providencia, árbitro supremo de las cosas humanas, guardaba entre sus libros la Biblia políglota de Arias Montano. Se consoló en su prisión de La Carraca con la lectura del Nuevo Testamento, insistió siempre con Pitt y sus Ministros en que la ayuda inglesa a la Independencia de su Colombia no había de provocar detrimento a la conservación en ella de la Religión Católica Romana.
El 8 de julio de 1811, en Caracas, todas las personas mayores de 15 años debían hacer el siguiente juramento como prueba de su adhesión, reconocimiento y fidelidad a la Soberanía y Gobierno, ante las autoridades respectivas:
¿Juráis a Dios y a los Santos Evangelios que estáis tocando, reconocer la Soberanía y absoluta Independencia, que el Orden de la Divina Providencia ha restituido a las Provincias Unidas de Venezuela libres y exentas para siempre de toda sumisión y dependencia de la Monarquía española, y de cualquier corporación o jefe que la represente en adelante. Obedecer y respetar los Magistrados constituidos y que se constituyan, y las leyes que fuesen legítimamente sancionadas y promulgadas. Oponernos a recibir cualquier otra dominación, y defender con vuestra persona y con todas vuestras fuerzas los Estados de la Confederación Venezolana, y conservar y mantener pura e ilesa la Santa Religión Católica, Apostólica Romana única y exclusiva en estos países y defender el Misterio de la Concepción Inmaculada de la Virgen María Nuestra Señora?.
Claro que parte del juramento no fue inspirado por Miranda, pero si él no lo hizo, al menos lo permitió. Sin embargo, esta medalla del Precursor católico también tiene su reverso.