El Papa Gregorio XVI declaró:


Un hereje es un bautizado que rechaza un dogma de la Iglesia Católica Romana. Un cismático es quien niega estar en comunión con el Papa verdadero o con los verdaderos católicos. Un apóstata es quien rechaza por completo la fe cristiana. Todos los herejes, cismáticos y apóstatas se separan automáticamente de la Iglesia Católica (Pío XII, encíclica Mistici corporis, 29 de junio de 1943). Por lo tanto, quien es hereje no es católico (Papa León XIII, encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896). Y la mayoría de los herejes están convencidos que no niegan dogma alguno, cuando en realidad sí lo hacen.


31/12/2007

El Tiempo es de Dios... Feliz Año Nuevo 2008.

La división del tiempo, en años, meses y días, tiene algo de convencional. Hasta cierto punto nuestra vida es un continuo, sin que los momentos más significativos de nuestra existencia se ajusten, como por decreto, al ritmo del calendario. No obstante, el tiempo está ahí, marcando etapas, dividiendo lo que parece indivisible, haciéndose notar, dejando constancia de su paso, de su discurrir.Un año nuevo puede ser enfocado de muchos modos. Puede ser "un año más". Puede ser, también, un año "nuevo", una posibilidad abierta, una página por escribir, una ventana abierta al futuro o a lo imprevisto.Para los cristianos, los años y los días no están en manos de un oscuro azar ni de un implacable destino. Para los cristianos, Jesucristo es el Señor del tiempo. Él ha entrado, por la Encarnación, en el tiempo y el tiempo es, desde entonces, "tiempo del Señor". Así lo leemos en las diversas inscripciones: "Año del Señor". 2008 no será una excepción. Pase lo que pase en el discurrir de sus días será un "año del Señor", un año que no escapa, como ninguno de ellos lo hace, al cómputo de Dios.Más allá de los minutos de nuestra vida, importa la calidad de nuestra vivencia del tiempo. "El tiempo es oro", se oye decir, pero, si hablamos con más propiedad, "el tiempo es gloria". Es decir, si vivimos cara a Dios, que es como hay que vivir, el tiempo es ocasión de crecer en amistad con Él. Nuestros días no son meramente etapas de un calendario, sino momentos de gracia, espacios que hemos de aprovechar para apurarlos cumplidamente, sabiendo que, al final de la jornada, lo que cuenta, lo que vale de verdad, es lo que hayamos hecho de cara a Dios.Si para nosotros Jesucristo es el Señor del tiempo, nuestra mirada hacia el futuro ha de ser, necesariamente, una mirada de esperanza. La esperanza no consiste en creer, acaso ingenuamente, que todo saldrá bien. La esperanza es la confianza en Dios; es la certeza de que, suceda lo que suceda, estamos en manos de Dios.Un cristiano jamás ha de contemplar con incertidumbre el futuro. Cada año que pasa es una ocasión nueva, una posibilidad nueva. Si sabemos aprovecharlo, cada año representa un nuevo regalo; una posibilidad abierta por la gracia. ¡Qué el Señor nos conceda vivir con esta certeza, y con esta esperanza, el año que comienza!


Un Santo y Feliz Año nuevo les desea

CRUX ET GLADIUS.










toamdo www.catholic.net

26/12/2007

Ejemplo de Fidelidad.

"Yo era el único obispo de Wisconsin que no permitía la Misa Latina Tradicional, pero ahora, por obediencia, voy a ser el primer obispo de Wisconsin en celebrar la Misa Latina Tradicional".


"Voy a decirlo de esta forma: el Papa Benedicto acaba de escribirnos a los obispos sobre el permiso de la Misa Latina Tradicional.

"Él dijo así: 'Sé que algunos de ustedes, obispos, han agonizado, año tra
s año, sobre si permitir o no esto', y yo he sido uno de ésos. Yo era el único obispo en Wisconsin que no permitía la Misa Latina Tradicional, para lo cual creí que existían buenas razones.

"Pero el Papa escribió y dijo: 'Quiero relevarlos de la responsabilidad de esas evaluaciones prudenciales, de manera que he adoptado esta decisión'. Él consideró eso un servicio, y yo lo he aceptado como servicio.

"Yo era el único obispo de Wisconsin que no permitía la Misa Latina Tradicional, pero ahora, por obediencia, voy a ser el primer obispo de Wisconsin en celebrar la Misa Latina Tradicional".

* * *

"I was the only bishop in Wisconsin not to

permit the Traditional Latin Mass, and now, in

obedience, I will be the first bishop in Wisconsin

to celebrate the Traditional Latin Mass."


An excerpt from an interview with the Bishop of Madison, Robert C. Morlino, in The Wisconsin State Journal, November 2, 2007.

"I suppose I would put it this way: Pope Benedict just wrote to us bishops a letter not long ago about the permission for the Traditional Latin Mass.

He said, 'I know some of you bishops have agonized year after year about whether or not to permit this,' and I've been one of those. I was the only bishop in Wisconsin who did not permit the Traditional Latin Mass for what I thought were good reasons.

And the Pope wrote and said, 'I want to relieve you of the responsibility of all of that prudential pondering, so I'm making the decision.' He saw that as a service, and I accepted it as a service.

I was the only bishop in Wisconsin not to permit the Traditional Latin Mass, and now, in obedience, I will be the first bishop in Wisconsin to celebrate the Traditional Latin Mass."



Tomado de www.unavoce.com.ar

25/12/2007

Milagro de milgros en Belen.

“Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.” – (Lucas 2: 1-5.)

A mediodía La Virgen María y San José se pusieron en camino para Belén, de donde se hallaban a unas tres leguas aún…

Dieron un rodeo al Norte de la ciudad, acercándose por el lado del Poniente. Se detuvieron bajo un árbol a la vera del camino, y María bajó del asno y aseó su vestido. Entonces San José se dirigió con ella hacía un gran edificio, rodeado de otras construcciones más pequeñas y de patios, que se hallaba a algunos minutos de Belén. También había allí algunos árboles, y muchas personas habían levantado sus carpas en los alrededores. Ésta era la antigua casa de la familia del Rey David, que había sido propiedad del padre de San José. En ella habitaban todavía unos parientes o relaciones, pero éstos lo trataron como extranjero y no quisieron reconocerlo. En esa casa se recibían entonces los impuestos para el gobierno romano. San José, acompañado de la Santísima Virgen y llevando el asno por el cabestro, se dirigió allí, pues todos los que llegaban debían darse a conocer, y allí recibían el permiso sin el cual no podían entrar a Belén…

San José entró en el gran edificio. María se encuentra en una casa pequeña que da al patio, con unas mujeres. Éstas son bastante benévolas con ella y le dan de comer… Esas mujeres cocinan para los soldados…

La temperatura es aquí agradable y nada fría; el sol se muestra por encima de la montaña que está entre Jerusalén y Betania. Desde aquí se puede admirar un paisaje bellísimo.

San José se halla en una gran habitación que no está en el piso bajo; le preguntan quién es, y consultan grandes rollos, algunos de los cuales están suspendidos de los muros; los despliegan, y en ellos leen su genealogía y también la de la Virgen María. San José no parecía saber que también Ella, por San Joaquín, descendía en línea directa del Rey David…

Cuando estuvo arreglado lo que concernía a San José, se hizo venir también a la Virgen ante los escribas, pero no le pidieron papeles. Dijeron a San José que no era necesario que trajera a su mujer con él…

Entraron entonces en Belén, cuyas casas están separadas unas de otras por intervalos bastante largos. Se entraba a través de escombros y como por una puerta derruida.

La Virgen María se quedó junto al asno al principio de la calle, y San José buscó inútilmente un alojamiento en las primeras casas, pues había muchos extranjeros en Belén y se veía a muchas personas corriendo de un lado para otro. Volvió San José junto a la Virgen María y le dijo que allí no era posible encontrar posada, y que era necesario penetrar más en la ciudad. Condujo al asno por el cabestro, mientras la Santísima Virgen caminaba a su lado.

Cuando llegaron a la entrada de otra calle, la Virgen María quedó de nuevo junto al asno, mientras San José iba de casa en casa, sin poder hallar una en la que quisieran recibirlos. Pronto volvió lleno de tristeza.

Esto se repitió varias veces, y con frecuencia la Santísima Virgen tuvo que esperar largo tiempo. En todas partes el sitio estaba ocupado, en todas partes se le rechazó y finalmente tuvo que decir a la Virgen María que era necesario ir a otra parte de Belén, en la cual hallaría sin duda lo que buscaba.

Volvieron entonces sobre sus pasos, en dirección contraria a la que habían tomado al venir, y luego dieron vuelta hacia el sur. Siguieron una calle que parecía más bien un camino en la campiña, pues las casas se hallaban aisladas y sobre pequeñas alturas. Allí también todas las tentativas fueron inútiles.

Una vez llegados al otro lado de Belén, donde las casas se hallaban aún más dispersas, encontraron un gran espacio vacío, que era como un campo desierto en la ciudad. En él había una especie de cobertizo, y a poca distancia estaba un árbol grande, bastante parecido a un tilo, cuyo tronco era liso, y cuyas ramas se extendían a lo lejos y formaban como un techo alrededor de él.

San José condujo a la Santísima Virgen allí; con algunos bultos le arregló un asiento cómodo al pie del tronco, para que pudiera descansar mientras él buscaba todavía un alojamiento en las casas vecinas. El asno quedó con la cabeza mirando al árbol.

La Virgen María, al principio, se mantuvo de pie, apoyada contra el tronco. Su vestido de lana blanca no tenía cinturón y caía en pliegues. Su cabeza estaba cubierta por un velo blanco. Varias personas pasaron y la miraron, sin saber que su Salvador se hallaba tan cerca de ellos.

¡Qué paciente, qué humilde y qué resignada era la Virgen María! Tuvo que esperar todavía mucho tiempo y al fin se sentó sobre las colchas con las manos juntas sobre el pecho y la cabeza baja.

San José volvió lleno de tristeza, pues no había podido encontrar alojamiento…

Fue una vez más de casa en casa, y queriendo hacer más eficaz su solicitud, hablaba del estado de su mujer, lo que, por el contrario, contribuía a que le fuera negada la hospitalidad.

El lugar era solitario; pero algunas personas se habían detenido y miraban de lejos con curiosidad, como se hace de ordinario cuando se ve a alguien que se queda durante largo tiempo, en el mismo sitio a la caída de la tarde…

Por fin volvió San José. Estaba tan avergonzado, que apenas se atrevía a acercarse a la Virgen. Le dijo que todo era inútil; pero que él conocía un sitio fuera de la ciudad donde los pastores se reunían a menudo cuando venían a Belén con sus rebaños, y que en aquel sitio podrían encontrar por lo menos un refugio…

Salieron, pues, de Belén por el lado oriental, siguiendo un sendero desierto que torcía a la izquierda; subía un poco al principio, luego descendía la ladera de un montículo, y los condujo a algunos minutos al Este de Belén, delante del sitio que buscaban, cerca de una colina o de una vieja muralla delante de la cual se hallaban algunos árboles…

En la extremidad meridional de la colina, alrededor de la cual daba vuelta el camino que conducía al valle de los pastores, se encontraba, además de varias otras abiertas en la roca, la gruta en la que San José buscó un refugio para la Virgen. La entrada que miraba hacia Poniente, conducía por un estrecho pasaje a una especie de habitación, redondeada por un lado, triangular por el otro, situada en la parte oriental de la colina. La gruta había sido abierta en la roca por la naturaleza; pero del lado del Mediodía, donde pasaba el camino que conducía al valle de los pastores, se habían hecho algunas reparaciones por medio de un tosco trabajo de mampostería. Por este lado, que miraba hacia el Mediodía, había otra entrada, pero se hallaba generalmente tapada; San José la volvió a abrir para su uso. Saliendo por allí, y hacia la mano izquierda, se encontraba una abertura más ancha que conducía a una cueva estrecha e incómoda, colocada a mayor profundidad, que iba a dar debajo de la gruta del Pesebre. La entrada habitual de la gruta del Pesebre miraba hacia Poniente. Desde allí podían verse los techos de algunas casas de Belén. Saliendo y dando vuelta a la derecha, se llegaba a la entrada de una gruta más profunda y más oscura, en la cual se refugió una vez la Santísima Virgen. Delante de la entrada abierta al Poniente, había un techo de junco apoyado sobre unas estacas que, extendiéndose hacia el Mediodía, cubría también la entrada que se hallaba de ese lado, de manera que se podía estar a la sombra delante de la gruta. En su extremo meridional, la gruta tenía en su parte alta tres aberturas enrejadas por donde entraban el aire y la luz; una abertura semejante se encontraba en la bóveda de la roca. Estaba cubierta de césped y formaba la extremidad de la altura sobre la cual estaba situada Belén.

Era ya tarde cuando llegaron a la entrada de la gruta…

San José condujo al asno bajo el alero que estaba delante de la boca de la gruta; preparó un asiento para la Santísima Virgen, que se sentó mientras él buscaba alguna luz y penetraba en la cueva.

La luz que envolvía a la Virgen María se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por San José no eran ya visibles. La Virgen María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente… El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía… Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde la Virgen María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de la Virgen Maria… Un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de la Virgen MaríaLa Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis… Luego lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces en torno a los ángeles, en forma humana, hincándose delante del Niño recién nacido para adorarlo.

Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a San José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, prosternándose, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don sagrado del Altísimo, se levantó San José, recibió al Niño entre sus brazos y, derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo…

A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina… En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores… Al nacimiento de Jesucristo, estos tres pastores, muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa, se quedaron alrededor de sus cabañas mirando hacia todos lados…

Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre… mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, descendió sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente se oyeron cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros. Como al principio se asustaran los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: “No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre”. Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor… Grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos alababan a Dios cantando:

Gloria in excelsis Deo,
et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
Laudamus te,Benedicimus te,Adoramus te,Glorificamus te,
Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,Tu solus Dominus,
Tu solus Altissimus, Jesu Christe,
Cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. 
Amen.

23/12/2007

Obispo de San Marino-Montefeltro escribe al Papa respecto de Summorum Pontificum

Nos llama la atención lo escrito a Benedicto XVI en un telegrama enviado por Mons. Luigi Negri, obispo de la diócesis de San Marino-Montefeltro, agradeciendole por el Motu Proprio Summorum Pontificum. El aparte que nos llama la atención es como sigue (traducción de secretummeummihi):


Nuestra Diócesis no ha podido no sentir pena por un persistente silencio de gran parte del mundo Católico que parece revelar estar por lo menos inconforme si no distante de Vuestra directiva, y no puedo no identificar como fuente de preocupación la toma de posiciones públicas que suenan problemáticas al confrontarlas con el magisterio de Vuestra Santidad. Santidad, nuestra Diócesis es pequeña pero siempre incondicionalmente fiel a la persona y al magisterio del Sucesor de Pedro. Confiamos por lo tanto que nuestra fidelidad, que queremos hacer explícita con este gesto, Lo reconforte en su servicio. Por ahora solicitamos su bendición apostólica.

15 de Diciembre 2007


+ Mons. Luigi Negri
Obispo de San Marino-Montefeltro


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texto original

15 Dicembre 2007

"Il nostro Vescovo Luigi ha inviato al Santo Padre Benedetto XVI il telegramma che riportiamo di seguito che vuol essere un segno di gratitudine della nostra Chiesa particolare di San Marino-Montefeltro per la promulgazione del Motu proprio riconfermando, nel contempo, fedeltà alla Persona e al Magistero del Papa".


Motu proprio “Summorum Pontificum”

Telegramma inviato dal nostro Vescovo Luigi
al Santo Padre Benedetto XVI

Beatissimo Padre,
la Diocesi di San Marino-Montefeltro, stretta attorno al suo Pastore, ha accolto con gratitudine e responsabilità il Motu proprio «Summorum Pontificum» riconoscendo nelle direttive proposte dalla Santità Vostra una più ampia possibilità di educazione del popolo cristiano ad una fede che divenga realmente forma della persona e presenza viva nell’intera società.

La nostra Diocesi non ha potuto non sentire pena per un persistente silenzio di troppo mondo cattolico che sembra rivelare quanto meno disagio se non distanza dalle Vostre direttive, e non può non indicare come fonte di preoccupazione prese di posizione pubbliche che sono suonate problematiche nei confronti del magistero di Vostra Santità.

Santità, la nostra Diocesi è piccola ma da sempre incondizionatamente fedele alla persona ed al magistero del Successore di Pietro. Confidiamo pertanto che tale nostra fedeltà, che abbiamo inteso esplicitare con questo gesto, La conforti nel Suo servizio. Per noi chiediamo soltanto l’apostolica benedizione.

Pennabilli, 15 Dicembre 2007


+ Mons. Luigi Negri
Vescovo di San Marino-Montefeltro







18/12/2007

Contraorden: se puede evangelizar. Es más, se debe.

Contraorden: se debe evangelizar.

La congregación para la doctrina de la fe emitió una nota contra la "creciente confusión" penetrada incluso en los institutos misioneros. Que en respeto al diálogo renuncian a predicar y a bautizar. Dos situaciones críticas: Rusia y los países musulmanes por Sandro Magister


ROMA, 17 de diciembre del 2007 "Es una orden precisa del Señor y no admite excepción alguna. Él no nos ha dicho: Predicad el Evangelio a toda criatura, excepto los musulmanes, los judíos y el Dalai Lama”.


El cardenal Giacomo Biffi, arzobispo de Bolonia, predicó esto en un célebre discurso que tuvo nueve días después del 11 de setiembre del 2001.
Y esto dice – con palabras menos fulminantes, pero de igual sustancia – la “Nota doctrinal sobre algunos aspectos de la evangelización” difundida por la congregación para la doctrina de la fe el pasado viernes 14 de diciembre.
La nota estaba en cantera desde hace varios años, desde que Joseph Ratzinger era todavía prefecto de la congregación. Lo que la ha vuelto “necesaria” – se lee en la introducción – ha sido la “creciente confusión” sobre el deber de la Iglesia de anunciar a Jesús al mundo.

“Una confusión que ha penetrado también en los institutos misioneros”, ha lamentado en una entrevista a la Radio Vaticana el secretario de la congregación el arzobispo Angelo Amato. “No más anuncio de Cristo, ninguna invitación a la conversión, ningún bautismo, ninguna Iglesia. Sólo compromiso social”.
En el origen de este enfriamiento del espíritu misionero de la Iglesia, hasta su extinción, la nota indica varias causas.

-Ante todo la idea que cada religión es vía de salvación a la par de las otras.

-Después la convicción de que proponer la verdad cristiana a otros es un atentado a su libertad.

-Después una concepción del Reino de Dios no identificado en la persona de Jesús sino en una realidad genérica que supera todas las experiencias o las tradiciones religiosas, a las que ellas deberían tender como a un universal e indistinta comunión de todos aquellos que buscan a Dios”.
-Después también la idea que “la pretensión de haber recibido en don la plenitud de la Revelación de Dios esconde una actitud de intolerancia y un peligro para la paz”.

-A algunos de estos “relativismos e irenismos”, la congregación para la doctrina de la fe ya respondió con la declaración “Dominus Iesus” de agosto del 2000.

-Otros los ha enfrentado con las notificaciones a cargo de tres famosos teólogos procesados en estos últimos años: Jacques Dupuis, Roger Haight y Jon Sobrino.

-Contra las “significativas ambigüedades” de un cuarto teólogo, Peter C. Phan, se pronunció precisamente en estos días la conferencia episcopal de los Estados Unidos, con una declaración el 7 de diciembre.

En positivo, la nota de la congregación vaticana solicita obedecer sin reservas al mandato de Jesús: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15).

Si bien también los no cristianos pueden ser salvados por Dios a través “vías conocidas por Él”, nos queda a nosotros cristianos la obligación de dar a conocer a todos “el verdadero rostro de Dios y la amistad con Jesucristo”, sin los cuales hay “oscuridad” y “desierto”.

No basta sólo testimoniar con la vida, advierte la nota. Que prosigue citando la exhortación apostólica “Evangelium nuntiandi” de Pablo VI:

“También el más bello testimonio se revelará a la larga impotente, si no es iluminado, justificado – lo que Pedro llamaba ‘dar las razones de la propia esperanza’ (1 Pe 3, 15) – y explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús”.

En el final, la nota afronta la cuestión de la evangelización “en un país donde viven cristianos no católicos, sobre todo en países de antigua tradición y cultura cristiana”.

El pensamiento corre a Rusia ortodoxa. También en situaciones como esta – se lee en la nota – el diálogo con los cristianos no católicos debe ser “no solamente un intercambio de ideas sino de dones, con el fin de que se pueda ofrecer a ellos la plenitud de los medios de salvación”.

Y en el caso de conversiones la nota escribe:

“Si un cristiano no católico, por razones de conciencia y convencido de la verdad católica, pide entrar en la plena comunión de la Iglesia católica, ello se debe respetar como obra del Espíritu Santo y como expresión de la libertad de conciencia y de religión. En este caso no se trata de proselitismo, en el sentido negativo asumido por este término”.

Más en general, la nota afirma que la evangelización no es para la Iglesia sólo un deber sino “es también un derecho irrenunciable, expresión propia de la libertad religiosa, que tiene sus correspondientes dimensiones ético-sociales y ético-políticas. Un derecho que lamentablemente, en algunas partes del mundo, no está todavía legalmente reconocido y en otras no es respetado en los hechos”.

Aquí el pensamiento corre a los países musulmanes. Donde tanto la predicación como las conversiones han sido siempre peligrosas y lo son todavía hoy, hasta el precio de la vida. Pero escribe la nota:

“Precisamente el martirio da credibilidad a los testigos, que no buscan o ganan sino dan la propia vida por Cristo. Ellos manifiestan al mundo la fuerza inerme y plena de amor por los hombres que viene donada a quien sigue a Cristo hasta el don total de su propia existencia. Así los cristianos desde los albores del cristianismo hasta nuestros días, han sufrido persecución a causa del Evangelio, como Jesús había preanunciado: Si me han perseguido a mí, los perseguirán también a ustedes (Jn 15,20).
____________________________________________________________
El texto completo de la nota, en diferentes idiomas aparecerá pronto en el sitio web del Vaticano, entre los documentos de carácter doctrinal de la congregación para la doctrina de la fe:

> Documentos de carácter doctrinal
La declaración "Dominus Iesus" del 6 de agosto 2000:
> "Dominus Iesus"
Las notificaciones de la congregación contra los tres teólogos procesados en los últimos años por razones que tienen que ver con aquellas tocadas por la nota sobre la evangelización:
> Jacques Dupuis, 24 de enero del 2001
> Roger Haight, 13 de diciembre del 2004
> Jon Sobrino, 26 de noviembre del 2006
El documento del 7 de diciembre del 2007 de la comisión doctrinal de la conferencia episcopal de los Estados Unidos sobre el libro "Being Religious Interreligiously" del teólogo Peter C. Phan:
> "Clarifications Required..."
Los antecedentes del caso Phan, in www.chiesa:
> Y van cuatro. Otro teólogo procesado por la "Dominus Iesus" (17.9.2007)

Traducción en español de Juan Diego Muro, Lima, Perú.
visto en www.panodigital.com
tomado de www.chiesa.espresso.repubblica.it

Malachi Martin: Las Llaves de esta sangre.

Malachi Martin:
Las Llaves de esta sangre.

Un libro muy difícil de conseguir en lengua castellana acaba de aparecer en la Argentina. Es uno de los más enjundiosos ensayos del P. Malachi Martin, autor de Los Jesuitas, Vaticano, El Último Papa, entre una extensa obra que oscila entre el ensayo y ficción.

Malachi Martin
Las Llaves de Esta Sangre
Laser Press, México, 1991
696 páginas



Lo mismo que Los Jesuitas, Las Llaves de esta Sangre es un “ladrillo”, como se dice en la jerga editorial. Un libro voluminoso y de lectura a la que hay que ponerle esfuerzo. No puede el lector imaginar que va a quedar atrapado por la historia novelada del pontificado de Juan Pablo II como en El Último Papa.

Martin trata aquí el replanteo de fuerzas que se da en el mundo a partir de los años ’70 y ’80. El Card. Woytila hablaba de estos temas en los EE.UU. ante selectas concurrencias, meses antes de llegar al pontificado. Y de hecho sus proyecciones del “nuevo mundo uno” parecen haberse ido cumpliendo.

El pontificado de Juan Pablo, con su más de un centenar de viajes al exterior, pretendía, según el autor, establecer a la Iglesia como una potencia de primer orden en la geopolítica mundial. Y jugar el juego de las potestades políticas antes que ser el peñón inconmovible de la verdad y la administradora de las gracias.

Largos ensayos tratan sobre estos temas con información y análisis detalladísimo. Sin embargo, Martin ha querido finalizar su libro con una escena de novela, que tituló Guión: El Consistorio. En ella relata un imaginario consistorio de Cardenales en el que el Santo Padre (denominado ahora Papa Waleska) reúne a sus 153 cardenales y hace un tremendo mea culpa por los errores de su gobierno, tras describir el catastrófico estado de la Iglesia universal.

Inmediatamente realiza el anuncio de un “Plan papal” de salvación de la Iglesia, por medio del cual destituye a toda la Curia Romana, disuelve las conferencias episcopales, expulsa sin apelación posible a un número de eclesiásticos del seno de la Iglesia y restituye la vigencia del rito tridentino junto con el novus ordo en latín, convenientemente depurado de su orientaciones luteranas.

Anuncia la revisión de los textos conciliares y da por inválidas todas las sanciones a los movimientos tradicionalistas a la vez que pide la adhesión de su colegio cardenalicio en la empresa.

Luego de dirigirse al altar mayor de la Basílica, espera en oración. Lo han seguido todos los cardenales, pero no con la misma disposición. Allí, después de largos minutos, un anciano cardenal chileno se acerca al papa, le habla al oído y se desploma a sus pies para besar las sandalias del pescador y luego el anillo. El gesto es tan impresionante que un tercio de los cardenales lo imitan. El resto se retira si prestar homenaje al Papa.

Las posiciones han sido definitivamente absueltas. Y los bandos claramente delimitados. Ahora viene la tarea de la restauración.

Esta es la única parte de ficción de todo el libro.



tomado de www.panodigital.com

14/12/2007

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Les dejo este regalo en agradecimiento por la fidelodad en vuestras visitas, espero les guste y lleguemos a las 22.222.

Benito.



12/12/2007

Historias y Tradiciones de la Navidad

Algunas Historias y Tradiciones de la Navidad

LA FIESTA DE LA NAVIDAD

La fiesta de Navidad fue instituida por la Iglesia en el siglo IV y es originaria de la Iglesia latina y más propiamente de la Sede Apostólica de Roma.

Por falta de documentos exactos sobre el nacimiento de nuestro Señor, no existe una certeza absoluta acerca del año, que algunos escritores sagrados y profanos señalan entre el 147 y 748 de la fundación de Roma (del 7 al 5 de la Era vulgar), y del día, que han hecho oscilar entre el 17 de diciembre y el 29 de mayo.

En vistas a estas dudas, los cristianos orientales, a partir del siglo II, comenzaron a celebrar la Navidad los primeros días de enero, y con preferencia el 6, fiesta de la Epifanía o de la Manifestación del Señor, en donde se englobaban diversos episodios: , la Adoración de los Reyes Magos, el Bautismo, etc. Esta celebración se difundió en occidente.

Hacia el siglo III, Hipólito es el primero en fijar la fecha el día 25 de diciembre, en su comentario al libro del profeta Daniel.

La fiesta celebrada el 6 de enero y que englobaba los primeros misterios de la vida de Cristo ya había pasado casi a toda la Iglesia universal en el siglo IV, pero en Roma, dada la falta de certeza absoluta de la fecha y en vistas a asestar un golpe mas al paganismo que celebraba la fiesta del Sol invicto, en honor al dios Mitra, el día 25 de diciembre (coincidente con el solsticio de invierno), según lo indicado por el calendario Filocaliano, la Iglesia romana separó de la Epifanía la memoria del Nacimiento del verdadero Sol de Justicia, Jesucristo, y la traslado definitivamente a esa fecha que se mantuvo a partir de entonces hasta nuestros días.

A pesar de ser una fiesta instaurada en la Iglesia latina, a fines del siglo IV, San Juan Crisóstomo la implanto en Antioquia, y de allí paso a Constantinopla. A mediados del siglo V se celebraba ya en Jerusalén y por el año 430 en Alejandría desde donde se extendió a otras Iglesias orientales. No obstante, las Iglesias llamadas ortodoxas, nunca adoptaron absolutamente la fecha del 25 de diciembre y muchas volvieron al 6 de enero, sobre todo luego del cisma del 1059 en que se separaron de Roma.

La coincidencia del 25 de Diciembre con las celebraciones del solsticio de invierno por parte de los antiguos pueblos bárbaros europeos, hizo que a los evangelizadores de Europa no les fuese tan difícil el cambiar el sentido de la fecha de lo pagano a lo católico, es decir el Nacimiento del Salvador.

En el norte de Europa se celebraba el Yule por parte de los Germanos, un festival de invierno hacia fines de diciembre y comienzos de Enero, determinado por el calendario lunar, con la adopción del calendario juliano, Yule fue desplazado al 25 de Diciembre que corresponde al la celebración de la Navidad del Señor, llamada en ingles Christmas. La palabra Christmas originada de la contracción de las palabras Christ’s y mass (Cristo-Misa), y esta derivada del Middle English Christemasse y del Old English Cristes mæsse

En la actualidad los términos Christmas y Yule se utilizan indistintamente en el norte europeo. En Dinamarca, Noruega y Suecia el término Jul se emplea normalmente para designar a la Navidad, el punto máximo de las fiestas se desarrolla el día 24 de diciembre al que llaman Yule Eve o Christmas Eve. Al Father Christmas (Santa Claus), se le conoce como Julemander en Dinamarca, Julenissen en Noruega, Jultomtem en Suecia, Joulupukki en Finlandia. Jõulud en Estonia, en Islandia y las Islas Faroe lo llaman Jól.


EL PESEBRE

(También llamado Belén o Nacimiento).

La tradición de representar el nacimiento de Nuestro Señor se remonta entre los cristianos al siglo XIII. Tal iniciativa se debe a San Francisco de Asís quien para aprovechar espiritualmente mejor el misterio de la Natividad pensó en reproducir el lugar en donde había nacido el Redentor. Así es que armó un establo en las afueras de su parroquia, y el mismo se ubicaba en los diversos puestos de los personajes, la Virgen, San José, los pastores y hasta los animales, meditando sobre cual seria la actitud de cada uno frente a ese Niño-Dios que se había hecho hombre para salvar a los hombres.

A partir de esto, comenzó la idea de utilizar figuras para armar la escena del nacimiento, sobre todo en Italia (los que destacan por su fina artesanía) y que luego paso al resto de Europa y a todo el mundo cristiano siendo colocado preferentemente bajo el árbol de navidad, siendo una tradición que quedo solamente entre los católicos ya que después de la Reforma del siglo XVI en Alemania los protestantes la desecharon, por rechazar el uso de imágenes religiosas. (Que triste no…).

En Muchos países se monta el pesebre al comenzar diciembre, pero la pieza que corresponde al Niño-Dios no es colocada sino por el padre de familia sigilosamente al regreso de la misa del gallo, así los niños descubren el”milagro” de que el Niño también nació en su pesebre.


LA CANCIÓN NOCHE DE PAZ

La canción navideña mas popular: Stille Nacht (Noche de Paz), cumple este año el 189 aniversario de su estreno. Fue cantada por primera vez en la Misa de Nochebuena del año 1818 en la iglesia de San Nicolás de Oberndorf, una pequeña aldea a 10 km. al norte de Salzburgo (Austria).

La creación surgió a partir de la idea de componer una canción para la Navidad para ser ejecutada en la Iglesia del pueblo el día de la Fiesta.

El autor de la letra fue el Padre Joseph Mohr, coadjutor de la iglesia de San Nicolás entre los años 1817 y 1819, y la música se debe al Profesor Franz Xaver Gruber, maestro de escuela en el pueblo de Armsdorf y organista de la iglesia de San Nicolás.

La noche del 24 de diciembre de 1818, "Noche de Paz" se interpretaba por primera vez. El Padre Mohr canto como tenor y acompañó Gruber en la voz de bajo, mientras que el coro hacia el "ritornello" de los dos últimos versos. La partitura definitiva de Gruber data del año 1855 y fue compuesta para soprano y contralto con un "silencioso acompañamiento de órgano". El texto autógrafo se encuentra el Museo "Carolino Augusteum" de Salzburgo.

A fines del siglo XIX, el templo de San Nicolás sufrió un terrible incendio dejándolo en un estado tan precario que se hizo necesario demolerlo en 1906 por razones de seguridad.

En el mismo sitio donde se encontraba la antigua iglesia se levanto en una pequeña capilla conmemorativa del Stille Nacht inaugurada el 15 de agosto de 1937 para recordar el lugar en donde se canto la celebre canción navideña y en honor de sus autores.

La capilla, de dimensiones modestas, es de planta octogonal con una cúpula como techo. En su interior, sobre el altar adosado a la pared se levanta un hermoso retablo de madera tallada policromada que recuerdan misterios de la vida de Cristo. El panel mayor del retablo, ubicado en la parte superior y que abarca los dos tercios de la altura total, esta dedicado a la Natividad de nuestro Señor. Tres paneles inferiores registran La Adoración de los Magos, La huida a Egipto, y entre ambos la Crucifixión. En los dos únicos ventanales de los lados de la capilla, se encuentran dos vitrales con los retratos de los autores, el Padre Mohr y el Profesor Gruber.

Todas las Nochebuenas la capilla, emplazada en un sugestivo jardín poblado de abetos que lucen un espeso manto de nieve, es engalanada e iluminada especialmente, teniendo lugar allí las celebraciones navideñas con gran participación de feligreses, muchos de ellos vestidos con sus trajes tradicionales.

EL ARBOL DE NAVIDAD

El árbol de Navidad, un abeto frondoso y cargado de adornos, según los investigadores, tiene su origen en el paganismo centroeuropeo, como escribe Mircea. Los bosques sagrados servían de templo a los germanos, para los galos la encina era un árbol sagrado sobre el que los Druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago. La recolección sagrada del muérdago desde los árboles era un rito galo (celtas), como describe Plinio. En el mundo clásico griego, la encina estaba consagrada a Júpiter; el laurel y la palmera, y el pino a Cibeles. En numerosos mitos, los árboles aparecen como residencia de los dioses, especialmente de las dríadas, ninfas protectoras de los árboles y de los bosques. Se creía además que los árboles estaban dotados de alma, El árbol de Navidad es un vestigio de aquel culto.



Muérdago-viscum álbum European Mistleto (Plantas llamadas también ligas o viscos de tallo muy ramificado y ramas ahorquilladas, hojas lanceoladas parecidas a palas de hélices, flores amarillas y fruto en baya, pequeño, esférico, de color blanco y relleno de jugo viscoso, vive como parasito en algunos árboles en el tronco y las ramas.)



El árbol de Navidad en la actualidad es un pino abeto o un acebo que se adorna y se ilumina por esas fechas. La iluminación del árbol viene a significar la claridad frente al mortecino sol invernal

La tradición del árbol tuvo su origen en los pueblos germánicos y que fue San Bonifacio (680-754), el apóstol evangelizador de Alemania, inglés de nacimiento y de nombre Winfrido, quién tomó un hacha y taló el árbol sagrado de los paganos que representaba al Yggdrasil para plantar en su lugar un pino abeto , árbol de los cristianos.

Yggdrasil, (árbol de la vida) en la mitología nórdica es un fresno perenne cuyas raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: el Asgard, el Midgard, Hel, etc. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mimir.

A los pies del árbol se encuentra el dios Heimdall que es el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una

multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard.

El Yggdrasil resumía miel y cobijaba a un águila que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk y a cuatro ciervos. Cerca de sus raíces habitan las nornas.

A este dios (Odin) se le rendía culto cada año, durante el solsticio de invierno, cuando para ellos, se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban adorando a su divinidad., y en su lugar plantó un pino-abeto, que por ser perenne, simbo

lizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

No obstante, el árbol que recuerda el nacimiento de Jesús, entre los pueblos germanos cristianizados, simbolizaba el árbol del Edén, pero no ya aquel del fruto prohibido que fue el comienzo del pecado en el hombre sino el que conmemora el Fruto de la salvación, de allí el carácter de sus adornos y decoraciones.

La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera), representa a la Santísima Trinidad.

Al principio, San Bonifacio adornó el árbol con manzanas que eran las tentaciones. Hoy día, se acostumbra colocar esferas, que son los dones de Dios a los hombres; además de las oraciones que se hacen durante el Adviento. Según el color simbolizan:

  • Azul representa a las oraciones de reconciliación
  • Plata las de agradecimiento
  • Oro las de alabanza.
  • Rojo las de petición.

Las luces, que en un principio eran velas, son la luz de Cristo.

La estrella en la punta del pino representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. Y recordando a la estrella de Belén.

El uso del árbol de Navidad, se comenzó a utilizar mas propiamente en el siglo XVII en la ciudad de Estrasburgo (Francia), difundiéndose hacia el norte de Europa, sobre todo en países protestantes. Es más que comprensible que, al rechazar en su doctrina todo uso de imágenes, hayan recurrido y adoptado un símbolo que recordara el nacimiento del Redentor.

En 1841, el príncipe Alberto (+1862), consorte de la reina Victoria I (1837-1901), lo introduce en Gran Bretaña y luego pasara a los Estados Unidos por medio de los inmigrantes protestantes que también lo llevan al resto de los lugares a donde emigraran.

En Rusia imperial los árboles de Navidad (Árbol de Año nuevo) fueron prohibidos desde 1916 por el Sínodo Ortodoxo por ser una tradición originada en Alemania (enemigos del imperio durante la Primera Guerra Mundial). Esta interdicción fue prolongada en la atea Rusia Soviética hasta 1935 y considerada como practica religiosa y burguesa. En 1928 El árbol de año nuevo se restableció en Ucrania por conveniencias políticas.

después de la famosa carta de Pavel Postyshev, secretario general del Partido Comunista Ucraniano, publicada en Pravda el 28 de diciembre de 1935, donde él pidió instalar árboles del Año Nuevo en las escuelas, los palacios, los clubs de jovenes, los teatros y el cine. Postyshev creyó que los orígenes del día de fiesta, que eran pre-Cristiana en cualquier caso, eran menos importantes que las ventajas que podría traer al soviet supremo.

Una leyenda cuenta que un abeto recorrió muchos kilómetros para llegar la noche de Navidad a Belén, donde habían sido convocadas todas las criaturas, incluidos los árboles. El abeto llegó exhausto porque tuvo que atravesar muchos países y dificultades. Además, era pequeño y apenas podía

asomarse entre las frondas más esbeltas. Pero de repente comenzó una lluvia de estrellas desde el cielo sobre sus marchitas ramas que culminó con la estrella de navidad. Entonces el niño del pesebre le miró y le dedicó una sonrisa eterna. Y le bendijo.

Y cuenta una historia de Toscana sobre la huida de San José, la Vir

gen María y el Niño a Egipto para escapar a la matanza de Herodes, perseguidos por los soldados del rey. Mientras andaban, las retamas y los garbanzos crujían, y con aquel ruido iban a delatarles. El lino se erizó, la Madonna y su Santo Esposo llegaron cerca de un enebro. Entonces la hospitalaria planta abrió sus ramas y se cerró sobre ellos, ocultándolos hasta que paso el peligro.

Con el correr de los años, el árbol de Navidad, como símbolo del nacimiento del Señor, pasara también al orbe católico, y desde hace ya mucho tiempo, en la Plaza de San Ped

ro en Roma, junto al Pesebre se alza un enorme abeto decorado profusamente que es regalado todos los años al Papa por diversas comunidades católicas de los países centroeuropeos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los Reyes Magos, Olentzero, Santa Claus o Papá Noel…etc. dependiendo la tradición de cada país.




PAPA NOEL (SAN NICOLAS, Obispo 280 + 242)

El actual Papa Noel tiene su origen en la veneración de que era objeto San Nicolás, obispo de Mira (Turquía), cuyo culto se expandió en todo occidente a partir del siglo X.
Su historia cuenta que protegía de las tormentas a los marinos, defendía a los jóvenes y niños, y daba regalos a los pobres.

La tradición cuenta entre otros muchos milagros que resucitó a un niño. Además de dejar en forma anónima dinero para las dotes de las doncellas de pocos recursos. A partir de ello quedo la tradición de los obsequios del generoso San Nicolás.

Este santo, llamado Sankt Nikolaus en Alemania y Sanct Herr Nicholaas o Sinterklaas Holanda, aparecía a veces representado con esquíes o bien a caballo con vestimentas de obispo y (de ahí proviene el color rojo) acompañado por Black Peter (El Negro Pedro), un elfo que castigaba a los niños malos.

La fiesta de San Nicolás es celebrada por la Iglesia el día 6 de diciembre. Después de la Reforma, los alemanes protestantes promovieron la veneración del Christkind (Cristo Niño) considerándolo el regalo dado a los hombres el día 25 de diciembre. Esta iniciativa no prospero y prevaleció la tradición de San Nicolás, pero su actividad de generoso dador de presentes fue llevada definitivamente al día 25 vinculándolo así con la Natividad del Señor.

Otros países, siempre relacionado con la Navidad, han adoptado y adaptado el personaje de San Nicolás, al que dieron diversos nombres: Père Noël, (Francia) y Father Christmas (Papa Navidad) en Inglaterra ,Australia, New Zeland, en los países integrantes de la Commonwealth y algunas zonas de Estados Unidos, y Julenisse en los países escandinavos.

En las culturas nórdicas el nombre de Santa Claus deriva de la palabra Yule (Jul), festival de invierno de los antiguos germánicos como mencionamos mas arriba. Julemander (Dinamarca), Julenissen (Noruega), Jultomtem (Suecia), Joulupukki (Finlandia). Jõulud (Estonia) en Islandia y las Islas Faroe lo llaman Jól.

En las culturas Eslavas Ded Moroz (Ruso: Дед Мороз) juega un rol similar al de Santa Claus, la traducción literal del nombre es Grandfather Frost , la tradicional traducción al inglés es Father Frost (Abuelo de la Helada).

Ded Moroz ( Дед Мороз) lleva regalos no sigilosamente a los niños como Santa Claus sino que lo hace en persona durante las fiestas de año nuevo. Ded Moroz es Acompañado por Snegurochka ( Снегурочка), la Doncella de la Nieve "Snow Maiden" que es su nieta.

A diferencia de Santa Claus, Ded Moroz usa un abrigo de piel largo hasta los talones, un sombrero de piel rojo semi redondo (similar al Camauro Pontificio), cinturón y adornos plateados.

Nombre que se da a Ded Moroz (Дед Мороз) en algunos países eslavos.

Деда Мраз (Deda Mraz) en Serbia,

Djeda Mraz en Bosnia. Macedonia Дедо Мраз (Dedo Mraz),

Djed Mraz in Croacia.

La minoría croata en Bosnia-Herzegovina, normalmente lo llama Djed Božićnjak (de la palabra Božić, que significa Christmas, Navidad)

Montenegro, la variación de este nombre de los personajes es Djeda Mraz.

El nombre local tradicional de Papá Noel en Bulgaria es Дядо Коледа (Dyado Koleda, "Grandfather Christmas")

En Eslovenia le llaman Dedek Mraz (Grandpa Frost) Aquí se aprecia una gran diferencia con el Santa Claus Estadounidense, el Dedek Mraz esloveno es delgado ademas de no vestir de rojo.

Junto con la reautorización de los árboles de año nuevo en Ucrania el año 1928, se introdujo en toda la U.R.S.S. el Dzied Moroz, quien fue declarado aliado de los sacerdotes y de los kulaks (agricultores y campesinos propios de la U.R.S.S. que poseían propiedades y contrataban a trabajadores. Posteriormente el termino fue utilizado para todos los deportados, condenados y opositores a las colectivizaciones). Para hacer de contrapartida a San Nicolás.

En Russia Y Bieolrussia Dzied Moroz no figura dentro de las tradiciones y nunca es mencionado en el flocklores, fue introducido por los líderes marxistas durante los tiempos de la unión soviética para reemplazar al tradicional Śviaty Nikałaj (Saint Nicholas),dado que Dez Moroz aparece durante el año nuevo y no en la navidad.

. Desde este tiempo, una invitación al árbol del Año en el Palacio de Moscú se convirtió en una cuestión de honor para los niños soviéticos.

Por imposición del dictador José Stalin se exigió que los " Dzied Moroz" que eran admitidos en el Palacio durante las fiestas de Año Nuevo usasen solamente capas azules para así diferenciarlos de los cristianos y navideños San Nicolás.

La versión norteamericana de Santa Claus proviene del Sinterklaas de Holanda y su aparición data del siglo XVII en Nueva York.

Los holandeses establecieron en el Nuevo Mundo algunas colonias: en la costa Este de América del Norte, en islas del Mar de las Antillas al Norte de Venezuela y en la Guyana al Noreste del Brasil. La colonia de América del Norte tuvo su asentamiento a partir de 1613 y la llamaron Nueva Holanda, extendiéndose cerca de 300 km. a lo largo del curso del río Hudson. En 1614 fundaron un fuerte en la parte superior del río con el nombre de Orange, y en una isla frente a la desembocadura la ciudad de Nueva Amsterdam. La colonia paso a manos inglesas en 1664 y el fuerte cambio su nombre por Albany y la ciudad por Nueva York.

En 1773, Sinterklaas apareció en un periódico, y no se sabe porque, con el nombre "St. A Claus" y de allí derivo Santa Claus. Pero es el escritor Washington Irving quien da un relato detallado acerca de la versión holandesa de la leyenda de San Nicolás a través de su Historia de Nueva York, publicada en 1809 bajo el seudónimo de Diedrich Knickerbocker, y que describe la llegada
del santo sobre un caballo blanco, mas sin la compañía de Black Peter.

El proceso de "americanización" de Santa o Saint Nick, como también se lo llama, continuo en 1823 con el poema A visit from Saint Nicholas (Una visita de San Nicolás)mas conocido bajo el nombre The night before Christmas (La noche antes de Navidad) de Clement Clarke Moore, incorporando numerosos detalles: el trineo tirado por ocho renos especificando sus nombres (el noveno reno, de nombre Rudolph, con una gran nariz roja, es un agregado que data de 1939), las típicas risotadas y saludos, las entradas por las chimeneas, etc., y con características mas de un duende que de un Santo Obispo, sea por su personalidad como por su típica vestimenta: chaqueta, pantalones y gorro rojos con vivos de piel blanca y grandes botas negras. El dibujante Thomas Nast, realiza una serie de diseños de este Santa Claus "americanizado" para los números de Navidad de la revista Harper's entre los años 1860 y 1880, añadiendo otros elementos a la leyenda como ser el hecho de tener su taller deregalos en el Polo Norte y el poseer un lista de niños buenos y malos de todo el mundo. Otra versión de Santa Claus se debe a la campana lanzada por The Coca-Cola Company en 1931, siendo quizás la imagen más popular que conocemos del mismo.


De todo este proceso, los católicos debemos considerar el hecho de que la leyenda tiene su origen en la vida real de un Santo, San Nicolás, y que a través de ello saber rescatar lo que se ha perdido, el ser un símbolo de caridad, de generosidad y de alegría en el contexto del nacimiento de Nuestro Redentor.

benito