31 jul. 2008

DIME CON QUIEN ANDAS...LOS “AMIGOS ” DE PABLO VI.

Enviado por Juan Valdivieso denunciaprofetica


Maritain y Pablo VI
Fecha Miercoles, 17 mayo a las 16:23:10
Tema Barometro Uderwood




El humanismo de Maritain y Pablo VI
Primera Parte
De Jacques Maritain Favré hoy no se escribiría ni una línea de no ser por su amigo y admirador Pablo VI, ocupante de la sede de San Pedro durante quince años. ¿Se cita acaso a sus amigos Henri Bergson, Leon Bloy o Charles Peguy? Nunca y nadie. Si a Maritain todavía se le recuerda y se le estudia es por su influencia sobre un Papa de la Iglesia Católica y por la trascendencia práctica con que se premiaron sus postulados. Para entender el fracaso de la Iglesia pos-conciliar en su adaptación al mundo debemos antes mirar a Maritain, especialmente por su intento de casar con el agnosticismo kantiano el sencillo y luminoso pensamiento de Santo Tomás, de forma que se suavizara la introducción del nuevo liberalismo que late en su Humanismo Integral. Y menuda propuesta: “integral”, sin concesiones; el hombre es lo más de lo más. Y aquí surgen las preguntas: ¿Se fundó la Iglesia para enaltecernos a los hombres o para hablarnos de nuestra filiación con Dios? Aún sería más práctica esta otra: ¿Perdurará la Iglesia con un mensaje humanista? Lo que es igual a dudar si será necesaria su existencia. Hoy habría que hacer un test a nuestro clero para saber si profesan la fe de la Iglesia y de ese índice determinar la realidad católica en el mundo. Actualmente los progresistas y juramentados que nos condujeron a esta religión nueva, ecuménica falseada, sin deberes con Dios ni sentido sobrenatural se ilusionan con el crecimiento vegetativo, de censo, e indiferentes a si «el Hijo del hombre encontrará fe cuando vuelva a la tierra.» (Lc 18, 8); y es que, en última instancia, los orígenes del humanismo total se encuentran en aquellos sacerdotes, escribas y fariseos que entregaron a Cristo a Pilatos y siguen negándole su dignidad divina y, por tanto, sus derechos en la Historia.
Conozcamos a Maritain. Se afilió al Partido Comunista Francés a los trece años de edad, detalle que se oscurece diciendo: “Se hizo socialista”. Juró que « (…) todo lo que pueda pensar y saber lo consagraré al proletariado». Por aquel tiempo fue conferenciante en la UIMP, en Santander, 1934, el año del levantamiento obrero de Asturias y, para muchos historiadores, inicio de la Guerra Civil española que llevó a la muerte a tantos engañados. No consta que renunciara a su filiación comunista aunque profesó como católico,”nuevo cristiano”, cuando el General De Gaulle y su ministro Georges Bidault convinieron representase a la Francia liberada como Embajador ante la Santa Sede. (1945-1948) Entonces, el Papa Pío XII dirigiéndose a aquel converso, «adornado de tan preciosas prendas y devoción al Doctor Angélico», le propuso que las empleara «al servicio de los grandes principios doctrinales y morales que la Iglesia enseña al mundo.» Esto es, el Papa —aquel Papa, pues “el Papa” es el que vive y no el que fue— le recordaba que las enseñanzas humanistas ya estaban en la Iglesia y que no se necesitaban novedades. Por ejemplo las escritas en Nueva York y contenidas en su libro “Democracia y cristianismo”, en el que probablemente colaboró Don Luigi Sturzo, padre de la Democracia Cristiana coincidente con Maritain en los USA.
Al ocupar Pablo VI la Silla de Pedro Maritain irrumpió deslumbrante en la Historia con su exaltación de la dignidad de la persona humana.... La adhesión ferviente al humanismo integral de Maritain no era nueva en el Papa pues, aun declarándose discípulo de Bergson, pensador no cristiano; a pesar de que fue muy influido por Bloy, no creyente y artífice del modernismo intelectual, o por Peguy, judío comunista defensor de Dreyfuss, ya cuando Pablo VI era Monseñor Montini se declaró su seguidor y promovió la edición de sus libros. Para sacar consecuencias de la amistad de Pablo VI con Maritain habría que remontarse a cuando el filósofo y el citado Sturzo militaban en la Democracia Cristiana con el comprometido apoyo de toda la familia de Juan Bautista Montini: el padre, Giorgio, descendiente de un rabino, abogado y periodista muy activo en compromisos políticos nada cercanos a los intereses de la Iglesia de su tiempo; su madre, Giuditta (Judith) Alghisi, judía de origen, que se bautizó católica para casarse; extraordinaria mujer educadora y supervisora de su carrera sacerdotal desde que, por enfermedad, Juan Bautista dejó el seminario (al primer curso) y obtuvo permiso para estudiar en su casa. Vehementes activistas de izquierda fueron también sus hermanos Lodovico y Francesco, siempre en riesgo de cárcel: del mayor, Lodovico, se sabe escapó de la policía al refugiarse con nombre falso, “Martini”, en la casa de Mons. Rampolla, aquel cardenal masón vetado por el Emperador de Austria en el Cónclave que eligió a Pío X.
El Papa Pablo VI, siendo sucesor de San Pedro, Vicario de Cristo y heredero de la sabiduría acumulada en la Iglesia por sabios y santos innumerables, cuando conoció la muerte de Maritain le elogió diciendo: «Ha muerto mi maestro». Así lo dijo, no incluyéndole entre otros posibles sino destacándole de modo singular. Nada extraño será, entonces, que apartase de sí la Silla Gestatoria que representó para todos los Papas “la Cathedra” —“silla de brazos”— de donde nos llega la Revelación y el Dogma. Fue tan honda la alienación progresista de la Iglesia de Pablo VI, “discípulo de Maritain”, que después de cuatro décadas, buena parte de nuestra jerarquía todavía se aferra a sus postulados sin examinar si, tal vez, la prosa íntima y amena del pensador nos presentaba con nueva cara el liberalismo democrático del sacerdote francés Lammenais, o el social-conservador de Marc Seigner en el movimiento “Le Sillon” (El Surco), ambos condenados en sendas encíclicas. (“MIRARI VOS”, de Gregorio XVI, “NOTRE CHARGE APOSTOLIQUE”, de Pío X, respectivamente). Buena parte de nuestra jerarquía no se interroga si, tal vez, Maritain nos indujo a la duda-trampa de cristianizar a los enemigos del catolicismo o domesticar su pensamiento, ambas ideas rematadamente tontas. O tal vez sea que el engaño de Maritain consista en manipular la teología de Santo Tomás del que escribió diversos opúsculos buscando apropiarlo a sus tesis. Es en su biografía donde más destaca el lanzamiento universal de su “cátedra” pues contó con la eficacísima ayuda de su esposa, Raissa Umansoff, y de su cuñada, Vera, rusas hebreas, que le relacionaron con el lobby judío y círculos intelectuales revolucionarios. Quien se interese en este periodo de la biografía de Jacques Maritain bucee en sus años de refugio en Nueva York. (1942-1944). Seguiremos tocando el tema, ustedes y yo, en próximos artículos.
LOS AMIGOS DE PABLO VI.

Fuentes de su pensamiento: recuperar determinadas dimensiones de la conciencia, perdidas por el idealismo: sentimiento inmediato de las cosas y de uno mismo.
Formación positivista: Darwin (1859. El origen de las especies) y Spencer, de él toma el evolucionismo y su noción de inteligencia, pero lo depura de sus rasgos naturalistas y positivistas. Influencia de Kant y los neokantianos. Influencia de la tradición personalista francesa, Maine de Biran: radicalidad de la persona y el espíritu, libertad, análisis de la vida interior, la conciencia y la experiencia interior vistas como conocimientos superiores.

Leon Bloy - por Leonardo Castellani

Lo más grande de la literatura no ha sido literatura - nos dijo una vez Guillermo Díaz Plaja.
- ¿ Cómo es eso ? ¿ Qué quiere usted decir ?
- Sí, el Génesis, el Nuevo Testamento, el Coran, el Poema del Mio Cid, el Romancero, la Imitación de Cristo. Y el Talmud, y los poemas homéricos ....
- Desde luego. Eso no sólo no es literatura pero ni siquiera letras; puesto que fueron recitados orales trasmitidos de memoria antes de ser puestos por escrito; a veces, mucho tiempo antes: el Talmud de Babilonia fue registrado el año 500 después de Cristo y empezado a componer (a recitar) mucho antes de Cristo.
- Quiere decir - dijo el crítico manresano - que deben su importancia grandísima NO a los valores estéticos ...
- ¿ Estéticos o estilísticos ?
- ... estilísticos; sino a un mensaje, a una misión.
- Exactamente. Y añada usted muchas obras pertenecientes ya al estilo escrito, no hechas con intención artística; las Confesiones de San Agustín ...
- Y las de Rousseau.
- Mis Prisiones, de Silvio Pellico, El Contrato Social, el Discurso del Método, la Vida de Santa Teresa, la Noche Oscura de Juan de Yepes, el Pilgrim Progress de Bunyam ... e vía dicendo ...
- ¡ Y el Diario de Leon Bloy !
...


Es fácil reírse de Leon Bloy. En otros tiempos, yo me reí de él. Es fácil despreciarlo. "Barroco" ... ¡Esas barrocas e hinchadas cartas orgullosas a sus amigos pidiéndoles plata! ¡Esa manera de mendigar a caballo, por ejemplo!
Y tantas otras cosas: su fanfarronería francesa, sus violencias verbales, sus ingenuidades pueriles, su estilo demasiado colorido, su gusto de lo enorme y lo paradojal, su romántica falta de mesura y aticismo, sus truenos de utilería y sus pasmos abismales demasiado continuos.
¡Ese santo más impaciente que el Mal Ladrón!
Su aparente falta de humildad, su aparente falta de mansedumbre, su aparente falta de discreción, su aparente falta de modestia ... La suma de improperios. imprecaciones y calificativos negativos que cayó sobre él en vida - desde "hereje encubierto" (arzobispo de París) hasta "mendigo ingrato" (Huysmans) - es enorme; y válgame Dios, es justificada. ¡Ah, el "miserable"!
Lo espantoso no es ser llamado miserable. Lo espantoso es ser llamado miserable y serlo, y no poder dejar de serlo, y de sentirse tal, siendo a la vez en el fondo un alma noble y escogida, un alma para gran señor equivocada de cuerpo.
Pero hay una cosa sencilla y obvia que arroja luz sobre este "miserable" que no cesó de sufrir y de hacer "patéticas miserabilidades". Esa cosa es la miseria.
La miseria es una cosa seria. No se puede reír uno de la miseria. No puede reírse nadie de Leon Bloy. No se puede reír de Jesucristo....
Jesucristo en su pasión fue literalmente miserable. "Maldito es todo el que pende del leño", dice la Ley.
Y he aquí que el mundo actual se rió de Leon Bloy - y de Jesucristo.
¿Por qué diablos se empeña en ser escritor, y gran escritor, estando en la miseria ? ¡No se puede ser escritor estando en la miseria! Es la objeción obvia del sentido común; apoyada por el mismo solidísimo Tomás de Aquino, que enseña -siguiendo a Aristóteles- que la contemplación exige bienes exteriores; exige liberación de apremiantes penurias temporales. No se puede ser doctor sin dominio de las pasiones, sin salud y sin pan. He aquí el fallo de la sapiencia. Es exactamente lo que escribe su cofrade católico Alexi Dularier (es decir, Paul Bourget) al desesperado Caín Marchenoir (es decir, Leon Bloy). Es obvio. Se le ocurre a uno enseguida al leer el interminable Diario.
¡Doctor! Con el incoercible desorden de su opulenta imaginación judeo-española-francesa-meridional; con el incoercible indominio de sus afectos exaltados por la neurastenia!
¿Por qué no trabaja? ¿Por qué no hace algo útil, algo que rinda, aunque sea lavar platos? ¡Tiene mujer y cuatro hijos! Eso es lo cuerdo y lo moral. ¡Es un inmoral!
Pero él no trabaja, no hace algo útil, no lava platos, ¡y mucho menos medias!
Se obstina en "contemplar". Hace exégesis de la Escritura. Va a misa y comulga cada día. Lleva inventario de las contemporáneas literatura francesa y vida francesa. Escribe cartas "espirituales", disparatadas a veces, llenas de explosiones de amor, a todo el que le manda 10 francos; y cartas altaneras y contumeliosas a quienquiera que se los rehúse. ¡Qué conducta para subsistir en el mundo del trabajo y la producción! ¡Qué "industria"!, como le dijo Paul Bourget a Charcot, hablando del amigo Marchenoir. Bourget se hizo rico con la industria de las novelas católicas-psicológicas.
¿Por qué no lava platos? Simplemente porque no puede. No puede moralmente, no puede quizás ni físicamente. La vida de un lavaplatos sano e imbécil es un paraíso. comparada con la vida de Leon Bloy. ¿Y quién, pudiendo, no elegirá el paraíso? Si no lo elige, es porque no puede.
No puede lavar platos. Cristo tampoco lo pudiera. Hay que mendigar y ladrar a la vez. Pero eso lleva al Calvario. ¡Señor, los mendigos no ladran! ¡Si quiere mendigar, que se calle! Eso lleva a un Calvario de muchos años.
Ladrar ¿contra quién? ¡Contra todo lo que está más vigente y virente! ¡Linda conducta para poder vivir! Ladrar contra el capitalismo y el socialismo, los diputados, el sufragio universal, la democracia, la Exposición Universal de París, el progreso, el antisemitismo, el filosemitismo, el chauvinismo, el militarismo y el pacifismo, la literatura, el arte, la ciencia moderna, la Jerarquía eclesiástica, los curas, los obispos, los papas, los católicos, los protestantes, los judíos, los anticlericales y los masones, el Kaiser, Inglaterra, Rusia, Bélgica ... ¡y Francia! "Francia, un día primogénita de la Iglesia, convertida hoy en la inmundicia del mundo...."
¡Bonita industria, a fe mía! ¡Como para mendigar! ¡Como para prosperar! ¡Como para alcanzar la "independencia económica"!
¡Ay, el escritor necesita la independencia económica!
Como su amigo, el escultor Henry de Groux, Leon Bloy se despepita en pos de la bendita "independencia económica".
Pero ¿qué sería de Leon Bloy con independencia económica? Deja de ser Leon Bloy.
Y bien, él quiere firmemente dejar de ser Leon Bloy, se debate peor que el mal ladrón contra el leonbluayismo; pero su "subconsciencia" (como decimos hoy) no quiere: su Destino, Fatalidad, Dios ... quieren otra cosa...
Dios no quiere que sea ni siquiera lo que su Subconsciente quiere: un gran escritor. No le interesa a Dios. Dios quiere que sea un testigo de la Pasión de la Cristiandad: del Calvario moderno.
Se puede negar que Leon Bloy sea un gran escritor: así lo hace la gran Antología Francesa de Van Dooren. Sus dos novelas "El Deseperado" y "La Mujer Pobre" son dos bodrios. Su Diario es un reguero de repeticiones, como cualquier Boedecker de un calvario: cayó una vez, se levantó; cayó otra vez, se levantó; cayó tercera vez ... ¡bah!
El calvario está aceptado, aunque con incesantes gemidos, rezongos y gritos de protesta. No puede "trabajar". No puede callar. No puede aceptar el calvario en silencio. Lo único que puede es amar de esa manera terrible que se llama creer en Dios: la caridad de la fe sin esperanza del "Desesperado"...
Testigo de la Pasión y no de la Resurrección, que espera en vano. Las profecías de La Salette de que se hace defensor no se cumplen... Supongamos que el Apóstol Juan hubiese muerto de dolor -muy dentro de lo posible- el propio Viernes Santo: no hubiese sido un testigo de la Resurrección. Hubiese muerto sin fe, como Leon Bloy: o mejor dicho, con la fe en horrible noche oscura: dubitante, como nos lo pinta la Escritura.
Y así llegamos a la hipótesis explicativa no científica de todo Leon Bloy, todo entero y verdadero: Diario, novelas, exégesis, ensayos, vida y muerte.
Parece Leon Bloy un alma que pasó toda su vida en lo que los místicos llaman "la noche oscura del sentido", como Rimbaud, como Baudelaire, como el diabólico Lautremont ... como nuestro huarango Almafuerte ... como muchos otros que desconocemos... así como parece Kirkegor un alma interminablemente sumergida en la "noche oscura del espíritu" - o segunda noche mística.
Es un destino horrible. ¿Por qué permitirá Dios tal cosa? Una purificación ¿no es para purificar? ¿Acaso es para prolongar indefinidamente como un fin en sí misma?
Un remedio amargo ¿no es para sanar? ¿Por ventura es para comer?
Una operación quirúrgica ¿es para mutilar? ¿No es acaso para reintegrar - o bien para matar de una vez?
La vida espiritual, la oración,los sacramentos, ¿son para atormentar y para debilitar? ¿No son pues para confortar y robustecer?
¿Dónde están las consolaciones, las promesas y los premios de la Escritura?
Y sin embargo, he ahí los hechos: "algunos pasan toda su vida en noche oscura. ¿Por qué? Dios lo sabe... ", dice San Juan de la Cruz.
¿No será porque el mundo actual ya va a la noche, que Dios dispondrá anticiparla de ese modo en alguno de sus escogidos, hechos así testimonios objetivos y como imágenes proféticas del porvenir inmediato? Algunos de los profetas antiguos, como Ezequiel, profetizaron con hechos y no sólo con visiones y ritmos.
"Las tinieblas que han caído sobre la tierra" ..., dijo S. S. Pio XII en su alocución navideña de 1939. ¿No querrá Dios que los santos de los últimos tiempos sufran las primicias, los colmos y las esencias de las tinieblas que vertió la Quinta Copa?
Jesucristo en su vida anticipó la vida toda de la Cristiandad, con sus Confesores, Vírgenes y Mártires. Así es justo que algunos de sus miembros anticipen la época por venir, hechos materia experimental y conejillos de India del Omnipotente.
Yo vivo ya en los últimos tiempos.
Yo conozco la Gran Tribulación.
Yo he visto al Anticristo....
podría decir (digo yo) Leon Bloy.
Viernes Santo de 1953


Pedro Rizo
PRIZOMD@hotmail.com

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