25 jul. 2008

El Santo Rosario: Mas poderoso que la bomba atómica




Todos conocemos a mas de algún incrédulo que aunque se les muestre las mas evidentes pruebas de que los milagros existen, los siguen negando, por que el aceptar su existencia, necesariamente les lleva a confirmar la existencia de LA CAUSA DE LAS CAUSAS como llamo Aristoteles a Dios en sus ultimas palabras.

Y confirma la existencia de Dios a partir de la simple definición de milagro/ LA INTERRUPCIÓN TEMPORAL DEL ORDEN NATURAL. Y quien pu
ede interrumpir a su antojo el orden de lo creado mas que EL CREADOR.

Da cuenta de ello, lo acontecido o mejor diríamos lo no acontecido al R.P. Hubert Shiffer y a sus tres hermanos jesuitas, durante la explosión nuclear en la ciudad japonesa de Hiroshima,( curiosamente una de las dos ciudades japonesas en que existía florecientes misiones católicas, la otra era Nagasaki)- Confirmando la constante de qu
e los bombardeos (anglicano-protestantes) aliados durante la segunda guerra mundial,los que de preferencia fueron siempre enfocados sobre catedrales, basílicas,iglesias, monasterios o claustros, preferentemente católicos. De vuelta al MILAGRO, según el diccionario de la R.A.E.,
milagro.

(De miraglo).

1. m. Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.

2. m. Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa.


Y es eso lo que sucedió a esos sacedotes, milagrosamente fueron guardados de los nefastos efectos derivados de la primera explosión nuclear de la historia utilizada contra seres humanos el 6 de agosto de 1945

benito.

Testimonio del Padre Hubert Schiffer S. J., sobreviviente de Hiroshima.

Milagro del Rosario en Hiroshima: del 6 de agosto de 1945

Durante la Segunda Guerra Mundial dos ciudades japonesas fueron destruidas por bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki.

En Nagasaki, como resultado de la explosión, todas las casas en un radio de aprox. 2.5 Km del epicentro fueron destruidas. Quienes estaban dentro quedaron enterrados en las ruinas. Los que estaban fuera fueron quemados.

Fotografía de Hioroshima post-bomba atómica.

En medio de aquella tragedia, una pequeña comunidad de Padres Jesuitas vivía junto a la iglesia parroquial, a solamente ocho cuadras (aprox. 1Km) del epicentro del epicentro de la bomba. Eran misioneros alemanes sirviendo al pueblo japonés. Como los alemanes eran aliados de los japoneses, les habían permitido quedarse.

El Padre Hubert Schiffer fue uno de los jesuitas en Hiroshima. Tenía 30 años cuando explotó la bomba atómica en esa ciudad y vivió otros 33 años mas de buena salud. El narró sus experiencias en Hiroshima durante el Congreso Eucarístico que se llevó a cabo en Filadelfia (EU) en 1976. En ese entonces, los ocho miembros de la comunidad Jesuita estaban todavía vivos.

El Padre Schiffer fue examinado e interrogado por más de 200 científicos que fueron incapaces de explicar como él y sus compañeros habían sobrevivido. El lo atribuyó a la protección de la Virgen María y dijo: "Yo estaba en medio de la explosión atómica... y estoy aquí todavía, vivo y a salvo. No fui derribado por su destrucción."

Además, el Padre Shiffer mantuvo que durante varios años, cientos de expertos e investigadores estudiaron las razones científicas del porqué la casa, tan cerca de la explosión atómica, no fue afectada. El explicó que en esa casa hubo una sola cosa diferente: "Rezábamos el rosario diariamente en esa casa".

En la otra ciudad devastada por la bomba atómica, Nagasaki, San Maximiliano Kolbe había establecido un convento franciscano que también quedó intacto, los hermanos protegidos gracias a la protección de la Virgen. Allí ellos también rezaban diariamente el santo rosario.

Breves Relatos de victimas sobrevivientes.

Sesenta años después del holocausto nuclear, los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki no cesan la denuncia

"'¡Agua! ¡Denme agua!'... Todos clamaban por agua con sus carnes expuestas, supurantes, despellejadas y con la piel colgando de las yemas de los dedos", recuerda Miyoko Matsubara, una de las sobrevivientes de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima, hace seis décadas.

Kanji Yamasaki, quien entonces tenía 17 años, fue lanzado al suelo por la explosión y sufrió más de 70 lesiones graves en su cuerpo. Él asegura no poder olvidar aquellos cuatro o cinco cadáveres carbonizados, con sus negras manos estiradas hacia un tanque de agua.

Quienes todavía respiraban después de que la brillantísima llamarada y el rugido ensordecedor los dejara sin conciencia, solo clamaban por la frescura del líquido. No podían explicar de dónde venía tanto dolor, por qué casi todos estaban muertos, qué extraño maleficio había arrasado con todo lo conocido en solo unos segundos, ni mucho menos que 60 años después, el mundo los conocería como hibakushas (sobrevivientes de la radiación nuclear).

Hasta el día del holocausto atómico, 200 000 personas habían sido asesinadas por las bombas incendiarias de alto poder que EE.UU. lanzaba diariamente contra el archipiélago nipón. Abrumados por los sufrimientos diarios y conscientes de la proximidad de la derrota de su ejército, los japoneses no podían siquiera suponer la magnitud de la nueva matanza.

El sufrimiento de las víctimas japonesas de la radiación nuclear fluye en sus relatos. A estas alturas los Estados Unidos, además de no disculparse, ultraja la memoria de los más de 100 000 muertos instantáneos, cuando continúan las investigaciones para crear minibombas nucleares. Los 267 000 hibakushas que aún quedan vivos, lo hacen con la esperanza de que la humanidad opte por detener su autodestrucción.


El Japón se convertirá

Testimonio de Hirosi Tatsuchi, Japón

Me llamo Hirosi Tatsuchi y a mi lado está mi esposa Aschiko.
En este momento estamos realizando nuestro viaje de bodas. El motivo por el que estamos aquí en el palco, sudando y con la fiebre de escenario, no lo se. ¡Yo mismo estoy asombrado!

Nos casamos hace una semana, el 31 de Mayo, el día de la Señora de todos los Pueblos. El pasado miércoles estuvimos en la audiencia del Santo Padre, en Roma, a continuación vinimos en peregrinación a Amsterdam, y ahora aquí estamos, en plena Jornada de oración. He de decir que soy muy felíz. Estoy convencido que ha sido la Señora de todos los Pueblos quien ha organizado todo.

Mi país, el Japón, cuenta con 130 millones de habitantes, de los que tan sólo 450.000 son católicos, es decir, uno por cada 300. También yo crecí en ese ambiente pagano. Como la mayor parte de los Japoneses he sabido algo del cristianismo, pero más bien como cultura general. Durante el tiempo en que estudiaba realicé un viaje por Europa durante un mes. Viajé solo, visitando varios países. Un día, en Munich, entré en una iglesia dedicada a María. Me arrodillé ante una estatua de la Stma. Virgen y empecé a orar, por primera vez en mi vida. ¿Por qué? ¡No lo se! No tenía ninguna relación con la Virgen. Pero en esos momentos deseaba simplemente hablar con Ella y estar con Ella. Pasé largo rato en aquella iglesia, solo con Ella, en silencio.

Así empezó mi camino de fe, y al cabo de dos años fui bautizado. Después de mi Bautismo he ido a menudo a Akita, el famoso santuario en Japón. Allí he conocido personalmente a Sor Agnes Sasagawa, la vidente estigmatizada. Por medio de Akita he sabido de las apariciones en Amsterdam y de la vocación de la Madre de Dios a ser la Corredentora.

En lo que se refiere a la Fe, la historia de los cristianos japoneses es dolorosa. Hubo una persecución que duró tres siglos, provocada por los príncipes paganos. El cristianesimo fue casi aniquilado. Los historiadores dicen que “en cada ciudad japonesa corrió la sangre de los mártires.” ¿Saben que en 1945 el 70% de los católicos vivían en Nagasaki? Era “la ciudad católica del Japón”. Ahora se preguntarán: “¿Entonces por qué la bomba atómica fue lanzada precisamente sobre la ciudad de Nagasaki?” También yo me lo he preguntado. Pero cuanto más comprendo el sentido del valor corredentor del sofrimiento de los inocentes, más comprendo cómo Dios lo ha permitido en la historia del Japón.

A pesar de la incredulidad de mi país, hoy puedo creer que toda la sangre derramada traerá la conversión de toda la nación. En Amsterdam la Stma. Virgen ha prometido: “El Japón se convertirá”. ¡Y yo lo creo!

Me alegra mucho contarles todavía algo hermoso, a propósito del Rosario. Pues no sólo sobre Nagasaki, sino también sobre Hiroshima cayó una bomba atómica. La finalidad era arrasar Hiroshima para destruir el poder militar japonés. Pero la Stma. Virgen, la Reina del Rosario, protegió milagrosamente una pequeña comunidad de cuatro Padres jesuítas, que vivían en la casa parroquial, distante solamente ocho cuadras o manzanas del centro de la explosión. El Padre Hubert Schiffer tenía 30 años y trabajaba en la parroquia de la Asunción de María, en Hiroshima. Ha dado su testimonio ante decenas de miles de personas:

“A mi alrededor había solamente una luz cegadora. De repente, en un instante todo se llenó de una explosión terribile. Fui lanzado por el aire. Después vino una gran oscuridad, silencio, nada. Me encontré boca abajo, sobre una viga de madera hecha pedazos. La sangre me corría por la cara. No nada, ni oí nada. Creí que estaba muerto. Luego oí mi propia voz. Eso fue lo más terribile, en todo lo que estaba pasando. ¡Me hizo comprender que aún estaba vivo e empecé a darme cuenta de que había ocurrido una terribile catástrofe! Durante todo un día, mis tres compañeros y yo estuvimos metidos en aquel infierno de fuego, de humo y de radiaciones, hasta que nos encontraron y nos socorrieron los que nos buscaban. Todos estábamos heridos, pero por gracia de Dios hemos sobrevivido.”

Nadie ha podido explicar con la lógica humana, por qué estos cuatro Padres jesuítas fueron los únicos que habían sobrevivido en el radio de 1.500 metros. Para todos los expertos sigue siendo un misterio, pues ninguno de los cuatro Padres ha quedado contaminado por la radiación atómica, y por qué su casa, la casa parroquial, seguía todavía en pie, mientras todas las demás casas alrededor habían sido barridas y quemadas. Igualmente, los 200 médicos americanos y japoneses que, según lo que ellos mismos han declarado, han examinado al Padre Schiffer, no han hallado ninguna explicación al por qué, después de 33 años de la explosión, el Padre no sufría de ninguna consecuencia de la explosión atómica y seguía viviendo, con buena salud. Perplejos, han obtenido sempre la misma respuesta a sus muchas preguntas: “Como misioneros hemos querido vivir en nuestro país el mensaje de Nuestra Señora de Fátima, por lo que todos los días hemos dicho el Rosario.”

Este es el mensaje lleno de esperanza, de Hiroshima: ¡la oración del Rosario es más fuerte que la bomba atómica! Actualmente, en el centro de la ciudad reconstruida de Hiroshima, se halla una iglesia dedicada a la Stma. Virgen. Las 15 vidrieras muestran los 15 misterios del Rosario, que se dice en esta iglesia día y noche.

Esto es lo que he querido contarles de mi patria, para animarles. Y otra cosa más: desde que he conocido a la Señora de todos los Pueblos, también en mi vida privada, si tengo algún problema, me diirijo enseguida a Ella como a una madre. Nunca me ha abandonado. Por eso, es una gran alegría para nosotros dos colaborar con la Señora de todos los Pueblos.





4 comentarios:

  1. Anónimo17:29:00

    A la Virgen Maria tengo muchas cosas que agradecerle, Gracias infinitas a ella que me ha conseguido tantos favores del Creador. Tambien agradezco a san Benito que siempre me ha acompañado por caminos escabrosos y nunca ehsufrido un rasguño.

    Juan Carlos Martinez Gomez

    jcmartinez2704@hotmail.com

    ResponderEliminar
  2. hay muchas cosas q aun no nos podemos explicar solo dios y su hijo jesucristo tienen la respuesta ellos tienen un plsan para nosotros y no es q ellos permitieron esa catastrofe,solo fue cinsecuencia del hombre de sus decisiones politicas tanto de ambos paises por lo cual a veces pagan justos por pecadores,pero nuestro padre ceksetial tiene un plan para nosotros y todas esa personas q murieron y quedaron con daños se levantaran el el postrer dia sanos y sin ninguna imperfeccion dice dios y tambien los q nacieron mal con alguina deformacion ellas se levantaran en el posterr dia sanos y veremos a nuestros antepasados q no los pudimos ver y reinara la paz

    ResponderEliminar
  3. Anónimo20:32:00

    ay muchas cosas k el hombre aun no sabe , y tenemos k tener en cuenta k mientras pasa el tiempo la inteligencia del hombre se ara mas grande y kien sabe podrian construir armas mucho mas peligrosas , no estamos libre de nada

    ResponderEliminar

Se permiten los comentarios anónimos sin necesidad de cuenta, los mensajes con groserías, apologia de ideas contrarias a las mias o brutalidades no se publicaran, no obstante ello de ser interesantes serán editados y publicados con la advertencia de que han sido modificados.