15 feb. 2011

Un papa asesinado. Lo que don Bosco callaba

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Uno de los problemas de esta modernidad es el exceso de información. Su sobrecarga cortocircuita la comprensión de la realidad. Sabemos cosas, pero desconocemos su porqué, su para qué, o su por quién. Cui prodest? es pregunta recurrente a la que se acude para buscar luz: quién se beneficia. Porque nos exceden los datos y perdemos la capacidad de comprensión de la realidad, especialmente de las intenciones. Se sabe que mucha de esta “información” es filtrada para “desinformar”. Otras veces es sólo exceso de datos desconectado de una visión global, que viene a sumarse a la paradoja, al sentimiento de desprotección, de incompresión del mundo y de la realidad que acontece. Entonces surgen teorías conspiranóicas que tratan de unir los retazos de realidad como un puzzle que explique cuanto pasa. Porque así la mirada global que se ha forjado, ayuda a caminar entre la maraña de acontecimientos. Para otros –la gran mayoría- la solución es el mismo discurrir de los días. Se sigue viviendo sin importar el porqué, el para qué, o el por quién. Toda conspiración sobra.

Lo profético rompe esa dicotomía. Dios es Señor de la historia. Él sí que sabe los más ocultos pensamientos, las intenciones, nuestras decisiones y sus consecuencias. Anticipando el mañana ayuda a comprender el presente: porque los actos, las decisiones humanas (que siempre son moralmente enjuiciables) tienen consecuencias. Y no siempre buenas. Conocidas las consecuencias, es más fácil rectificar los actos y las decisiones.

San Juan Bosco es uno de esos santos puestos por Dios para ayudar a una humanidad que ha torcido el paso. Y don Bosco profetizaba. De entrada hay una cosa desconcertante en las profecías de don Bosco: todas se realizaban. Y es que don Bosco es uno de esos pocos santos cuyo conocimiento profético venía “con fecha”. Ya no se trata de profecías condicionales, sino de eventos que el tiempo verá cumplirse, hasta el punto que muchas veces sabía el cuándo concreto. ¿Ocurrirá así con el sueño de las dos columnas? Es probable. De hecho casi el 80% del sueño ya ha sido cumplido a pies juntillas. Merece la pena releerlo con calma. En el post anterior traté de ayudar la comprensión de éste con una serie de negritas. Retomémoslas.

1.- Escenario global.


"Se preparan días difíciles para la Iglesia. Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación de lo que tiene que suceder." (Don Bosco) Como será de grave tal realidad que las “columnas salvadoras” (la Virgen y la Eucaristía) son llamadas Auxilio de los cristianos y Salvación de los creyentes. Auxilio y Salvación no son sustantivos de talk show. Se auxilia y salva de graves peligros, de situaciones catastróficas, no de tiempos de champán y rosas. No se debe olvidar este escenario global. La siguiente pregunta es cuándo empezó tal situación. Don Bosco lo tenía claro (aquí habría que traer a colación sus sueños y bilocaciones para atender a un moribundo papa): la muerte del beato Pío IX fue el inicio de los males como nunca antes.

2.- El ataque a la Iglesia.

San Juan Bosco es explícito: armas y libros. Las ideologías anticristianas, en suma, con su longa manu militari y su intelligentsia. El comunismo es paradigma de tal hecho (la URSS y sus satélites totalitarios, o con su estratagema del eurocomunismo de Berlinguer y su anticipo gramsciano en los intelectuales proactivos), pero las corrientes progresistas y masónicas no le quedan a la zaga. Lo desconcertante es un punto narrativo concreto: esas fuerzas enemigas que tratan de desestabilizar al Papa -con fuego y libros- cuando perciben que no lo han logrado, saltan al abordaje luchando cuerpo a cuerpo. ¿Qué significa esto? La primera lectura es evidente. Fallado el intento de desprestigio intelectual o de derrota militar, se irá descaradamente contra la Iglesia. ¿No ha pasado ya algo parecido? Se intenta el ataque al Papado desde León XIII –comunismo, modernismo, progresismo, masonería-; después con los estados totalitarios (URSS, nazismo, fascismo italiano, II República española, PRI mexicano…); le seguirán las ideologías del nuevo orden mundial cada vez más fanáticas (sacar al Vaticano de la ONU) para, una vez fracasado el intento de desprestigiar al papado, entrar a machete contra el sacerdocio o el papado (de entrada escándalos sexuales, pederastia del clero, “fundadores” de vida pervertida... para continuar por el ataque directo al papado, donde el bueno de Benedicto XVI se lleva la palma del odio de las ideologías anticristianas –esa dictadura del relativismo-). ¿Acaso no se observa el acierto narrativo descrito por don Bosco con la sola contemplación histórica?

No queda sólo ahí la cosa: hasta el tiempo (olas y viento) le era adverso a la Iglesia. ¿Acaso no es evidencia de esta modernidad social -crítica y descreída con la Iglesia- en la que sus enemigos trabajan con facilidad sus campañas de odio, mientras que ésta debe bregar contra una opinión pública adversa, o la más de las veces hiriente?

3.- Hitos históricos como medida de los tiempos.

Es este un aspecto admirable del sueño: su concreción histórica. Dos llamadas a capítulo por la nave capitana. La primera reunión termina por derribo: los ataques obligan a dejar el concilio de capitanes. La segunda concluye con un recrudecimiento de los males, mayores que al principio. Son los dos concilios vaticanos. El Concilio Vaticano I acabó ante la entrada de las tropas masónicas en Roma. Los cardenales huyeron despavoridos y ahí quedó el concilio, sin conclusión oficial. Y el Concilio Vaticano II, que a su término, donde debía haber florecido la primavera de la Iglesia más bien entró el humo de Satanás: secularizaciones, apostasía social masiva, catolicidad sin pensamiento católico… Don Bosco no sólo anticipó tales hechos proféticamente, sino que los marcó como punto de partida para entender el aspecto más emblemático de su sueño: los papas.

 

 

4.- El misterio de los 3 papas.

Esto dice don Bosco: un papa caerá herido después del segundo concilio. Se levantará para volver a caer herido y muerto. Cuando todo parezca perdido una extraordinaria elección del futuro Papa revertirá la situación: la nave de la Iglesia será arribada a las dos columnas y el viento misterioso de Dios traerá la paz y el triunfo de la Iglesia. Don Bosco explicitó que estos papas misteriosos vendrán después del segundo concilio, pero don Bosco callaba el resto. Y si don Bosco callaba no así sus hijos. La profecía del papa asesinado les traía de cabeza y hablaron de ello hasta muchos años después de la muerte de su querido Padre. Conversaciones importantes porque alguna fue en vida del santo y con él presente. Si discutían cuántos eran los papas “causantes” del triunfo, don Bosco ayudó a entender que serían 3 y no 2. ¿Son papas de una serie cronológica o más bien papas nominales que obrarán ese triunfo, haya los que haya entre medias? Los hechos lo resolverán. Pero los hechos nos han mostrado a Juan Pablo II caer gravemente herido en la plaza de san Pedro. Que duda cabe que en Juan Pablo II tenemos el primer Papa.

5.- El papa asesinado.

Lo que falta por cumplirse del sueño es profético. Un papa caerá asesinado y otro verá el triunfo de la Iglesia. Más no sabemos y nos excede. Cualquier cosa que se diga no dejarán de ser elucubraciones más o menos fantasiosas. Lo cierto es que san Juan Bosco profetizaba hechos que luego ocurrían, motivo por el que es de entender que no ocurrirá lo contrario con este enigma. Es previsible que veamos un papa asesinado y que otro verá el triunfo de la Iglesia de modo sorprendente, sin solución de continuidad. ¿Será este papa actual asesinado, será un sucesor inminente o más bien lejano? Todo ello es oscuro. Y san Juan Bosco callaba. No obstante el Cielo ha decidido ir en ayuda nuestra para levantarnos de la tibieza y recordarnos lo urgente de nuestra conversión y oraciones: son tiempos duros, tan duros, que Fátima alertó de una aniquilación total de la Iglesia fiel a Pedro en su tercer secreto. Profecía condicional, no cabe duda, pero condicional no a la victoria de tal o cual político, sino a nuestra conversión urgente y decidida (en palabras de Juan Pablo II). Y san Malaquías puede arrojar más luz con sus profecías de los papas (si bien se debe entrar a fondo en otro post sobre esta profecía tan discutida), donde es de entender que el actual papa malaquiano (De gloria olivae) gozará de una muerte santa y natural (otra cosa no se me ocurre con lema tan pacífico) para ver con su sucesor (In persecutione extrema) tiempos oscuros que terminarán violentamente con su vida. Petrus Romanus sería por tanto, no ya un papa nominal, sino el inicio de esa primavera de la Iglesia. Y es que, según san Juan Bosco, el sucesor de In persecutione extrema no sólo sería extraordinariamente designado sino que vería como la situación se revierte milagrosamente para gloria de la Iglesia (si bien a Ana Catalina Emmerick se le dió a contemplar como ese milagroso cambio tendría parte de causa en la santidad y gravedad de ese ansiado Papa, a la sazón no mayor de 40 años).
Mucho más se debería decir, pero lo dejo a la inteligencia de los lectores.

x cesaruribarri@gmail.com

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