24 ago. 2011

Libro Heretico: La Fe Explicada, de Leo J. Trese

 

24-08-2011 23-25-23

Extraído del “Arsenal Católico”
Una lectora amiga de El Cruzado.org nos comentó que está leyendo el libro del P. Leo Trese y nos pregunta nuestra opinión.

En casi todos los libros de piedad, de apologética y de religión en general, que han sido escritos desde el Concilio Vaticano II en adelante, nada bueno ha de encontrarse. Nada. Puede, en teoría, haber alguna honrosa excepción, pero la regla lamentable es que la

Libro herético "La fe explicada", de P. Leo J. Trese

mentalidad protestante y anti-cristiana del Vaticano II está presente en casi todos los campos de acción del mundo católico. La literatura es uno de ellos.

LA FE EXPLICADA

Resulta perturbador el tomar conciencia de que estas herejías se han traducido a varios idiomas y han sido reeditadas en el caso del español, a lo menos en 9 oportunidades y 3 en ingles, siendo citado, reproducido y recomendado el libro en cuestión en multitud de sitios católicos, obteniendo excelentes comentarios por parte de los lectores.

Este libro en particular, tiene muchos errores, imprecisiones y herejías. Basta verificar una sola, para desaconsejar absolutamente: la compra, lectura, difusión y recomendación de este libro inspirado, no por el Espíritu Santo, sino que por el espíritu del demonio, príncipe de este mundo.

(Sn. Mt. 12, 24) “El que no está conmigo, está contra mí, y el que conmigo no recoge, desparrama”.

(Sn. Juan 15,6)  “El que no permanece en mí es echado fuera, como el sarmiento y se seca, y los amontonan y los arrojan al fuego para que ardan”.

leotrese (1)Extracto del libro: Parte 1.- El credo » CAPÍTULO XI LA IGLESIA

“Cuando el sacerdote instruye a un posible converso, generalmente en las primeras etapas de sus explicaciones le enseña el significado del perfecto amor a Dios. Explica qué quiere decir hacer un acto de contrición perfecta. Aunque ese converso debe aguardar varios meses la recepción del Bautismo, no hay razón para que viva ese tiempo en pecado. Un acto de perfecto amor a Dios -que incluye el deseo de bautizarse- le limpia el alma antes del Bautismo.

El posible converso, naturalmente, se alegra de saberlo, y yo estoy seguro de haber vertido el agua bautismal en la cabeza de muchos adultos que poseían ya el estado de gracia santificante. Por haber hecho un acto de perfecto amor de Dios, habían recibido el bautismo de deseo. Y, sin embargo, en todos y cada uno de los casos, el converso ha manifestado gran gozo y alivio al recibir el sacramento, porque hasta este momento no podían tener certeza de que sus pecados habían sido perdonados. Por mucho que nos esforcemos en hacer un acto de amor a Dios perfecto, nunca podemos estar seguros de haberlo logrado. Pero cuando el agua salvífica se vierte en su cabeza, el neófito está seguro de que Dios ha venido a él…”.

Este texto – y por extensión, el libro- sostiene herejía explícita sobre el Bautismo y la Iglesia.

Para comenzar, es un texto incoherente. “(El catecúmeno), no hay razón para que viva ese tiempo en pecado. Un acto de perfecto amor a Dios -que incluye el deseo de bautizarse- le limpia el alma antes del Bautismo”.

¿Qué está diciendo el “P.” Leo? Que el acto de contrición basta para “limpiar el alma” antes del Bautismo. Es decir, la intención de bautizarse, es suficiente para borrar el pecado original y recibir la gracia santificante.

¿Encuentra Ud. que mi comentario es exagerado o temerario? Para disipar esta duda, Leo Trese confirma su herejía:

“El posible converso, naturalmente, se alegra de saberlo, y yo estoy seguro de haber vertido el agua bautismal en la cabeza de muchos adultos que poseían ya el estado de gracia santificante.”

Es decir, para el “P.” Leo Trese, el bautismo no es el sacramento de la fe, ya que los catecúmenos en muchas ocasiones ya tendrían la gracia santificante (sic!).

Qué dice la Iglesia sobre este asunto en particular

Papa Julio III, Concilio de Trento, sobre los sacramentos del bautismo y de la penitencia, sesión 14, cap. 2, ex cathedra: “Por lo demás, por muchas razones se ve que este sacramento [la penitencia] se diferencia del bautismo. Porque, aparte de que la materia y la forma, que constituyen la esencia del sacramento, están a larguísima distancia; consta ciertamente que el ministro del bautismo no tiene que ser juez, como quiera que la Iglesia en nadie ejerce juicio que no haya antes entrado en ella misma por la puerta del bautismo. Porque ¿qué se me da a mí – dice el Apóstol – de juzgar a los que están fuera? (1 Cor. 5, 12). Otra cosa es que los domésticos de la fe, a los que Cristo Señor, por el lavatorio del bautismo, los hizo una vez miembros de su cuerpo (1 Cor. 12, 13)”. (Denzinger 895).

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Exultate Deo, 22 de noviembre de 1439, ex cathedra: “El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es la puerta de la vida espiritual pues por él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y habiendo por el primer hombre entrado la muerte en todos, ‘si no renacemos por el agua y el Espíritu’, como dice la Verdad, ‘no podemos entrar en el reino de los cielos’ [Juan 3, 5]. La materia de este sacramento es el agua verdadera y natural”. (Denzinger 696)

Papa Bonifacio VIII, Unam sanctam, 18 de noviembre de 1302, ex cathedra: “Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y mantener que hay una sola y Santa Iglesia católica y la misma apostólica, y nosotros firmemente la creemos y simplemente la confesamos, y fuera de ella no hay salvación  ni remisión de los pecados…”. (Denzinger. 468-469)

San Ambrosio, De mysterii, 390-391 d.C.:

“Habéis leído, por lo tanto, que los tres testigos en el bautismo son uno: el agua, la sangre, y el espíritu; y si quitáis uno de ellos, el sacramento del bautismo no es válido. Porque ¿qué es el agua sin la cruz de Cristo? Un elemento común sin todo efecto sacramental. Ni por otra parte hay ningún misterio de regeneración sin agua: porque ‘quien no renaciere del agua y del Espíritu, no podrá entrar al reino de Dios’ [Juan 3, 5]. Hasta un catecúmeno cree en la cruz del Señor Jesús, por cual él también es santiguado; pero, si él no es bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, no puede recibir la remisión de pecados ni ser receptor del don de gracia espiritual” (Jurgens, «La Fe de los Padres Primitivos», edición inglesa, vol. 2: 1324.)

Papa Pío XII, Mediator Dei, # 43, 20 de noviembre de 1947: “Así como el bautismo distingue a los cristianos y los separa de aquellos que no han sido lavados en el agua purificadora y no son miembros de Cristo, así el sacramento del orden distingue a los sacerdotes de todos los demás cristianos no consagrados” (Las Encíclicas Papales, Vol. 4 (1939-1958), p. 127.)

Papa San Zosimo, Concilio de Cartago XVI, sobre el pecado original y la gracia: “Porque cuando el Señor dice: ‘Si un hombre no renaciere de agua y el Espíritu Santo, no entrará al reino de Dios’ [Juan 3, 5], ¿qué católico puede dudar que será partícipe del diablo el que no mereció ser coheredero de Cristo? Porque el que no está a la derecha, irá sin duda alguna a la izquierda” (Denzinger 102, aditamento autentico al canon 3.)

Descargue aquí el texto completo:
 La Fe Explicada de P. J Leo Trese.pdf

1 comentario:

  1. Anónimo17:45:00

    Estimado escritor de esta chorrada, con la medida con que midas se te medirá.

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