1 mar. 2012

Cristo advierte que se podría ir a los paganos: profecías de Santa Brígida de Suecia.

 

 

“Y, pues, los cristianos me persiguen con sus malas obras y me echan de sus corazones, me iré a los paganos…”

by Jorge

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Santa Brígida llevó vida religiosa de mutuo acuerdo con su marido

Santa Brígida era hija de un importante gobernador de una provincia sueca, en el siglo XIV. Desde pequeña mostró un gran intelecto y virtud. Se casó a los 14 años y tuvo 8 hijos, uno de los cuales se venera como Santa Catalina de Suecia. Desde la mediana edad tuvo revelaciones y sueños, en los cuales Nuestro Señor Jesucristo le mostró la situación de la Iglesia y la Cristiandad.

Como la principal dama de compañía de la reina, Blanca de Namur, señora del rey Magno II, tuvo una especial preocupación por hacer apostolado con ambos gobernantes, llamándolos continuamente a la vida piadosa. Ella comprendía el rol del poder temporal en la salvación de las almas.

Luego de que su marido se recuperara de una grave enfermedad, ambos cónyuges acuerdan, en agradecimiento, llevar vida religiosa y consagrarse a Dios.

A continuación presentamos algunos extractos de las profecías de Santa Brígida.

Santa Brígida de Suecia

(1303-1373)

28400ENuestro Señor advierte sobre el estado de la Iglesia:

"Delante de todo el ejército celestial el Padre Eterno dice: 'Me quejo delante de vosotros de que desposé a Mi Hija con un hombre que la trata muy mal, y le sujeta los pies en un cepo, hasta que se le secan y quedan extenuados'. Respondió el Hijo: 'Esa es, Padre Mío, la que Yo redimí con Mi Sangre, y recibí por Esposa, pero que ahora tratan de arrebatármela violentamente'. Enseguida, dijo la Santísima Virgen: 'Vos Padre Eterno, Sois Mi Dios y Mi Señor, y traje en mis entrañas a Vuestro Bendito Hijo, que es verdadero Hijo Vuestro y verdadero Hijo mío. Mientras viví en el mundo hice vuestra voluntad, hacedme merced de apiadaros de Vuestra Hija'. Después decían los ángeles: 'Vos Sois nuestro Dios y Señor, y en Vos tenemos todo nuestro bien, y no necesitamos otro que a Vos. Cuando nació Vuestra Hija la Iglesia, todos nos alegramos, y ahora con razón podíamos entristecernos porque la vemos en manos de quien tan vil y afrentosamente la trata, compadeceos de Ella por vuestra gran misericordia, pues es mucha su miseria, y no hay quien la consuele, ni la libre, sino Vos, Señor Dios Omnipotente...'" ( Celestiales revelaciones..., págs. 61-62).

Dios se queja del estado de la Iglesia:

"Cerradas están las puertas del tálamo, esto es, de la Iglesia. ¨Qué significan las puertas sino la buena voluntad en el alma? Hállase esta cerrada sin producir ningún bien, mientras llevan a cabo la voluntad de tu enemigo; porque todo cuanto agrada y deleita al cuerpo, esto es lo que se ama y se honra y lo que se publica como santo y bueno, mientras que está puesto en olvido y abandonada Tu Voluntad que es que los hombres deben amarte con fervor, desearte con prudencia y dando por Ti todo con razón..." ( Celestiales revelaciones..., págs. 345-347).

Todos los señores que en el mundo tienen potestad espiritual y temporal... siguiendo cada uno el apetito de su voluntad

San Ambrosio le muestra a la santa el estado de la Iglesia y de la civilización cristiana:

"Por estos gobernadores entiendo todos los señores que en el mundo tienen potestad espiritual y temporal; porque no pocos de éstos aman tanto su propia voluntad, que engolfados en las tempestades y borrascas del mundo, en la soberbia, en la codicia y en los placeres, no atienden el provecho de las almas de sus súbditos y los sigue el miserable vulgo, creyendo ir por el camino recto y de esta suerte perecen ellos, juntamente con sus súbditos, siguiendo cada uno el apetito de su voluntad" ( Celestiales revelationes..., págs. 141-142).

Nuestro Señor advierte que se podría ir a los paganos:

"Y, pues, los cristianos me persiguen con sus malas obras y me echan de sus corazones, me iré a los paganos , que aunque ahora Mi Nombre les es insípido y amargo, llegará a serles más dulce que la miel".

Añade que si los católicos perseveran en su maldad, "vendré a ellos como gigante terrible, fuerte y áspero, porque vendré tan terrible para los cristianos, que ni el dedo pequeño se atreverán a mover contra Mi; tan fuerte, que serán ante Mi como un mosquito; y tan áspero que sentirán un dolor que no tendrá fin" ( Celestiales revelaciones..., págs. 100-101).

"Tomé para mí el linaje de los cristianos, los cuales eran hermosos para la fe, dulces para el amor de Dios y fructíferos por el buen trato. Mas ahora han degenerado de su primitivo estado, y son hermosos por el nombre, pero feos en su trato, fructíferos para el mundo y la carne, pero estériles para Dios y su alma, dulces para sí mismos, pero amarguísimos para Mi; por consiguiente, caerán y serán destruidos".

"Yo escogeré otra hierba algo áspera, esto es, los paganos, los cuales de buena gana se convertirán y me servirán si tuvieran quienes les ayudaran. De esta hierba sacaré tanto dulce cuanto necesite para que me llene el colmenar... y crecerá admirablemente hasta llegar a gran hermosura" ( Celestiales revelaciones..., págs. 365-366).

"Has de saber que todavía tendrán los gentiles tan gran devoción que los cristianos serán espiritualmente siervos de ellos y se cumplirá lo que dice la Escritura, que el pueblo que no entenderá me glorificará y se poblarán los desiertos, y cantarán todos: 'Gloria al Padre al Hijo y al Espiritu Santo'" ( Celestiales revelaciones..., pág. 412).

Cristo repite la sentencia:

"Escogeré para Mi los pobres, esto es, los paganos menospreciados, a quienes diré: 'Entrad a descansar en el brazo de Mi amor'; pero a vosotros que deberíais ser míos y los menospreciasteis, vivid según vuestra voluntad, y cuando llegue Mi tiempo, que es el del juicio, os diré: 'Se os darán tantos tormentos, cuanto fue vuestro amor en querer el placer más que a Vuestro Dios'" ( Celestiales revelaciones..., págs. 530-531).

Llamado a la Iglesia militante a luchar o ser castigada:

"Mi Justicia es firme como un monte, abrasadora como el fuego, espantosa como el trueno y pronta como una saeta.

"Me disteis la palabra de defender a mi Iglesia y de favorecer a los pobres, y tributáis obsequios a mis enemigos; arrojáis también mi bandera, y enarboláis la de mi adversario.

"Seguidme, pues, sino, seréis derretidos como la cera por medio del fuego. ¨¿Por qué rasgáis vuestra promesa? ¨¿Por qué menospreciáis vuestro juramento?" ( Celestiales revelaciones..., págs. 110-112).

Dicen que soy misericordioso, y casi ninguno cree que soy Juez que juzgo justamente

Una visión sobre la Iglesia:

"Aquel noble ejército real que viste, es la Santa Iglesia que edifiqué con mi Sangre y con la de mis Santos.

Y con mucha caridad junté y puse en ella a mis escogidos y amigos.

El fundamento de esta Iglesia es creer que soy Justo Juez y misericordioso, pero este fundamento lo han derribado y aportillado el muro, porque todos dicen que soy misericordioso, y casi ninguno cree que soy Juez que juzgo justamente. Me tienen por mal Juez, como lo sería el que de misericordia soltase y diese por libres a los culpados, para que afligiesen más a los inocentes. Pero se engañan, porque aunque misericordioso soy Justo Juez, de tal manera que ni aún el más mínimo pecado dejaré sin castigo, ni el más pequeño bien sin remuneración. Por esta mina y portillo que hicieron en el muro, han entrado en la Iglesia todos aquellos que sin temor alguno me ofenden; y con esto afirman que no soy Justo Juez; y de tal manera maltratan a mis amigos, que les sujetan con cepos como si fueran malhechores. Para mis amigos no hay día bueno, ni consuelo alguno, todo es afligirlos como si fueran unos malvados. Si hablan la verdad que de Mí han aprendido, se la reprueban y les dicen que son engañadores y mentirosos; desean hablar y oir lo que es justo y recto, pero, ni hay quien se lo oiga ni quien se lo diga. Y lo peor es que siendo Yo el Señor absoluto y Criador de todas las cosas, Soy blasfemado, pues dicen los malos: 'No sabemos si hay Dios, y aunque lo haya, nada nos importa'. Echan por los suelos mi bandera, y la pisan diciendo: '¨¿Por qué padeció Jesucristo muerte? ¨¿que nos aprovecha a nosotros? Haga lo que nosotros queremos, que eso basta, y no queremos su reino: téngaselo y gócelo El'". Deseo hallar entrada en el alma de estos tales, y ellos dicen: 'Antes moriremos que dejemos de hacer nuestra voluntad'.

"Ves aquí, querida esposa, cuales son los pecadores. Yo los hice con solo una palabra, y con solo otra pudiera destruir tanto a ellos como a su soberbia. Pero por los ruegos de Mi Madre y de todos los Santos, los consiento y sufro y los quiero convidar con la paz. Si la admitiesen los perdonaré; y si no, los castigaré con rigor en presencia de los ángeles y de los hombres como a ladrones públicos, y todos dirán que es justo el castigo que se les da. Y como a los ahorcados, que después de muertos y hechos cuartos, los ponen por los caminos y vienen los cuervos y les pican y comen, así éstos serán comidos por los demonios, mas nunca serán consumidos. Y como están metidos de pies en un cepo no hallan allí descanso ni sosiego, así estarán ellos cercados de temor y congoja. Un río de fuego entrará por su boca, y aún quedará en ellos vacío para nuevos y mayores castigos cada día. Pero, mis queridos amigos serán salvos y se consolarán con las palabras que salen de mis labios, y verán mi justicia y mi misericordia. Los armaré con el arnés fuerte de un amor y caridad, y de tal manera quedarán vigorosos, que postrarán en el suelo a los blasfemos y malos, como si fueran un poco de barro, y quedarán éstos corridos y avergonzados, experimentando mi justicia, porque abusaron de mi paciencia" ( Celestiales revelaciones..., págs. 41-43).

 

 

 

Por qué Jesús se reveló a Santa Brígida

Santa Brígida de Suecia fue una mística sumamente favorecida por Dios con innumerables locuciones, visiones, éxtasis y todo tipo de manifestaciones celestiales (aunque la causa de su santidad no fueron estas comunicaciones místicas de parte de Dios, sino su heroica respuesta a la gracia y su vida de virtud).
Revisando su vasta obra, podríamos preguntarnos, antes de detenernos en una visión o locución en particular, cuál es el motivo por el cual Jesús se le manifiesta, y la respuesta la da el mismo Jesús: para que los hombres lo conozcamos a Él, como Dios encarnado, y para que tomemos conciencia del desprecio y de la ofensa que de su Persona y de su Encarnación hacemos los cristianos.
Jesucristo mismo lo dice, y se encuentra al inicio de la obra de Santa Brígida: “Palabras de nuestro Señor Jesucristo a su elegida y muy querida esposa, declarando su excelentísima encarnación, condenando la violación profana y abuso de confianza de nuestra fe y bautismo, e invitando a su querida esposa a que lo ame”.
Es decir, Jesucristo se manifiesta de modo extraordinario con locuciones, visiones y éxtasis, para recordar el amor eterno e infinito que lo llevó a encarnarse y a sufrir la Pasión, y a la vez, para que los cristianos tomen conciencia de la “violación profana” y del “abuso de confianza” que estos hacen de su filiación divina. Es a los cristianos en general, a quien se dirige Jesucristo, y no al mundo pagano, porque habla de quienes han recibido el bautismo y la fe.
¿Por qué Jesús habla de un modo tan duro, usando la expresión “violación profana” del bautismo y de la fe? Nos podemos preguntar porqué Jesús usa este lenguaje, un lenguaje directo y explícito, que no deja lugar a mal entendidos, ni a claroscuros: “violación profana” de la fe y del bautismo.
¿Exagera Jesús? No, Jesús no exagera; basta un recorrido por la situación actual de los países antiguamente cristianos, para tener una idea del reclamo de Jesús: son cristianos católicos la inmensa mayoría del casi medio millón de “peregrinos” que deshonraron la fe cristiana al adorar idolátricamente al Gauchito Gil el 8 de enero pasado; son cristianos católicos los casi veinte millones de espectadores televisivos que le dan subsistencia económica y persistencia en el tiempo a programas inmorales y con alto contenido de ofensas a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, como Showmatch y Gran Hermano; son cristianos católicos los que abortan, roban, matan, violan, saquean, delinquen, se drogan, consumen pornografía, son infieles en el matrimonio, mostrando, con este comportamiento, que obran en la vida –nacen, viven y mueren- como si Jesucristo no hubiera venido, como si no les hubiera entregado su cuerpo en la cruz y en la Eucaristía, como si no les hubiera dado la luz de la fe, como si Él nunca hubiera existido; son cristianos católicos los que han construido la cultura de la muerte, en donde se asesina al recién concebido, y al anciano desahuciado o al enfermo terminal; son cristianos católicos los que tienen relaciones pre-matrimoniales, los que usan la píldora del día después, los que profanan el domingo con el paseo, la diversión, el baile, el fútbol y las carreras, en lugar de asistir a la Santa Misa; son cristianos católicos los que abandonan en masa la Iglesia, por considerarla anticuada y aburrida, volcándose frenéticamente a los ídolos del mundo, el poder, el dinero, la fama, la vanagloria.
El cristiano que toma conciencia del valor del bautismo, de la filiación divina, y de la fe que ha recibido de Jesucristo, por puro amor y misericordia, debe reparar con la oración continua, con ayuno, con sacrificio, con misericordia hacia el prójimo, para ser uno con Jesucristo, Dios encarnado, para así aplacar la justa ira divina de Dios Uno y Trino.
Éste es el legado de Santa Brígida de Suecia, y de tantos santos y mártires que embellecen a la Esposa de Cristo.

1 comentario:

  1. Anónimo10:59:00

    Catolicismo o muerte!Si no somos santos,estamos en gracia,nos ira mal.Salve Magia,Salve Jesús,Salve Santo Padre y Salve Santa Filomena.Somos nada sostenida,recuerden.Y solo de lo divino,a través de Dios hay felicidad.

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