21 abr. 2013

LA FALSA REACCIÓN

 

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Es interesantísima la carta que traigo, dirigida  al Sr. Guimaraëns   porque aclara, con la respuesta dada, la dialéctica que se reproduce en ámbitos profanos y religiosos entre la Revolución y Contra-Revolución.

Particularmente  esta dialéctica, la vemos reproducida en el ámbito de l enfrentamiento conciliar/tradicionalista, y reproducida también  a  niveles domésticos entre autores de blogs, sitios webs, firmas etc..

Se trata de aquellos que se oponen eficazmente  a lo que en nuestros  días vemos con asombro que pasa en la Iglesia, que provoca la sana reacción de algunos que son silenciados y marginados por aquellos que en nombre de la piedad, obediencia, prudencia y caridad se amoldan a la situación protestando su ortodoxia pero favoreciendo en el fondo el derribo de los bastiones, en impidiendo cual “perro del hortelano” que se haga algo que salve el Reinado Social de Jesucristo y  la Restauración de las Iglesia.

Tomado de TIA

Énfasis propios.

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KASPER Y LA AMBIGÜEDAD

Estimado Sr. Guimaraes,

Hay un interesante e-mail en circulación  (aquí) que informa de que el cardenal Kasper admite que ha habido ambigüedad intencionada en los documentos del Concilio Vaticano II.

En un artículo publicado en L’Osservatore Romano, ha dicho: “Muchas veces, [los padres conciliares] tuvieron que hallar fórmulas de compromiso, en las que, a menudo, las posiciones de la mayoría se situaban junto a las  de la minoría, con el propósito de restringirlas. Por tanto, los mismos textos conciliares tiene una enorme potencialidad conflictiva, abriendo la puerta para ser acogidos selectivamente en favor de cualquier posición. “. ( Cardenal Walter Kasper, L’Osservatore Romano, 12 de abril de 2013)

Ahora bien, esta es la tesis expuesta por Ud. acerca del Concilio Vaticano II en su obra “En las turbias aguas del Vaticano II, en la que Ud.propone es exactamente eso, que hubo una ambigüedad deliberada.

Así que mi pregunta es: ¿Por qué esta tesis de Walter Kasper se atribuye también al columnista Michael Davies, y sólo vagamente a “otros tradicionalistas” en lugar de a Ud., que  ya había propuesto antes  la tesis en 1999, según creo, e hizo famosa la expresión del  ”lenguaje ambiguo de los documentos del Concilio ‘?

No me haría la pregunta si el  no reconocer  la  autoría fuera un hecho aislado. Leyendo a CFN, The Remnant y otros periódicos conservadores, a menudo encuentro citas directas de sus libros, pero nunca hacen referencia a Ud. Parece que hay una ley no escrita de omitir su nombre entre los  escritores conservadores, aunque citen (roben en este caso) su trabajo. ¿Podría Ud. explicar eso?

Mi conclusión es que, como todos ellos transitan a su izquierda, haciendo ciertas concesiones y compromisos, especialmente por su admiración por Benedicto XVI , el Traidor, existe cierto resentimiento contra alguien que no hace concesiones y ofrece análisis claros, concisos  (cosa que falta en la mayoría de ellos )  y equilibrados de la actual situación de la Iglesia. O tal vez sea solamente envidia …

Mis felicitaciones, y disculpas porque su trabajo no reciba el debido reconocimiento,

Viva Cristo Rey!

PH

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El  Editor responde:

Estimado Mr. P.H.,

Gracias por sus elogios y por sus lúcidas observaciones. Le ofrezco estas breves consideraciones para responder a su pregunta: ¿Por qué la gente suele boicotear los nombres de los contrarrevolucionarios, incluso cuando utilizan sus obras intelectuales?

En el terreno de la lucha de la Revolución y de la Contra-Revolución (CR) para destruir o salvar a la Iglesia Católica y a los restos de la civilización cristiana, hay dos valiosos aliados de la Revolución: la Falsa Derecha y la Quinta Columna. Estos dos elementos se esfuerzan en aparecer como  la verdadera Contra revolución en orden a evitar que ésta progrese .

1. La Falsa Derecha la forman quienes tienen algunos puntos en común con el CR, por ejemplo, el estar en contra del comunismo. Sin embargo, a largo plazo, toman posiciones concesivas y reorientan a  las bases, que normalmente no están de acuerdo con la Revolución, para llevarlas otra vez a ella .

La característica de este falso movimiento de derecha en el siglo 20 fue el nazismo en Alemania y sus derivados: el fascismo, petainismo, el franquismo, el salazarismo, el integralismo, para citar sólo algunos movimientos en Italia, Francia, España, Portugal y Brasil. El nazismo era contrario al comunismo en sus métodos, pero no en sus objetivos, ya que ambos movimientos eran tributarios del socialismo. Uno de los principales movimientos de la Falsa Derecha hoy en día, con una marcada presencia entre los tradicionalistas y conservadores, es el distributismo. Ataca los abusos del capitalismo con algunos argumentos y Encíclicas católicas, pero es profundamente socialista. Tratan de imitar la Sociedad Orgánica contrarrevolucionaria, pero en realidad odian cualquier jerarquía y se esfuerzan por implantar un régimen fuerte igualitario de pequeñas  células autogestionadas.

La Falsa Derecha siempre acaba moviendo a las  bases lejos de la auténtica Contra Revolución , por lo que un miembro de la falsa derecha nunca cita a un verdadero contrarrevolucionario a menos que sea para descalificarlo.

2. La Quinta Columna se diferencia de la falsa derecha en su ámbito de actividad. Aunque ambos movimientos tienen el mismo objetivo que es el de llevar otra vez a ella, a los enemigos naturales de la Revolución. Mientras que la  Falsa derecha es activa habitualmente en asuntos  socio-políticos, la Quinta Columna se vuelca en el campo de lo religioso.

La Quinta columna trabaja para llevar al progresismo a sus enemigos habituales. Para ser eficiente, la Quinta columna normalmente se presenta fragmentada en pequeños grupos – un sitio  web aquí, un blog allá. Pretende mantener una perspectiva “moderada” y “piadosa” ante lo que pasa  para atraer a la gente bien orientada  religiosamente e impedirles así llevar a cabo una eficaz reacción al progresismo en la Iglesia.

Está profundamente comprometida con el progresismo y con sus autoridades religiosas representativas, ya sean sacerdotes, obispos, cardenales o papas. Al igual que la Falsa Derecha, un agente  de la  Quinta Columna  religiosa nunca cita a un contrarrevolucionario.

3. Los ladrones que roban frecuentemente  citas y documentos, a los que también Ud. hace referencia, parecen casi inocentes en comparación con los dos tipos de boicot descritos anteriormente. Están movidos por el deseo de parecer originales o eruditos con el fin de disfrutar del aplauso momentáneo de sus audiencias. Para conseguir esta gloria vana, roban y niegan lo que en justicia deberían reconocer a los autores de un hallazgo intelectual. Estos ladrones son personalmente deshonestos, pero lo hacen para el triunfo de una buena causa. Es como quien roba una pistola para disparar al enemigo del dueño de la pistola que también le apunta disparando.

Esta es mi opinión sobre por qué algunas personas no citan los libros de los miembros de la TIA.

Dejo a su sagacidad el trabajo de ver quiénes  encajan  en esta descripción.

Cordialmente

Atila S. Guimarães

 

Tomado íntegramente del blog AMOR DE LA VERDAD

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Mail del hereje kasper a que se alude mas arriba, y en que admite la intencionada ambigüedad del conciliábulo Vaticano….

Tomado de UNAM SANCTAM CATHOLICAM

 

Kasper Admits Intentional Ambiguity

Cardinal Walter Kasper made a stunning statement in the pages of L'Osservatore Romano this past Friday. In offering some reflections on the challenges facing the Church and the continued (perpetual) problem of the "true implementation of Vatican II", Kasper, speaking with reference to the documents of the Council, stated:
"In many places, [the Council Fathers] had to find compromise formulas, in which, often, the positions of the majority are located immediately next to those of the minority, designed to delimit them. Thus, the conciliar texts themselves have a huge potential for conflict, open the door to a selective reception in either direction." (Cardinal Walter Kasper,  L'Osservatore Romano, April 12, 2013)
In the Cardinal's statements, we basically have an affirmation of a fundamental thesis of Michael Davies and most Traditionalists: that the Council documents themselves have ambiguities in them and are subject to a multitude of interpretations. This concept of Conciliar ambiguity has been denied by many conservative/pop apologists, who insist that the Council documents are plain as day and it is only the malice of dissenters pushing a false implementation that is responsible for our current confusion.
Traditionalists, however, and ironically, Kasper, too, have insisted, however, that the destruction that followed the Council can be read back into the documents themselves. Even if the Council Fathers did not intend for the disaster that followed the Council (and most agree they did not), the documents themselves were constructed in such a way as to permit progressive interpretations when put into the hands of progressive theologians or bishops. Contra the conservative mantra of "perfect documents - imperfect implementation", Kasper affirms the Traditionalist critique of "imperfect documents lead to imperfect implementation." Benedict XVI had made the
same point. There is an intimate connection between the documents and their implementation.
But Kasper does more than just admit that "the conciliar texts themselves have a huge potential for conflict"; he goes on to state that these ambiguities, these potential conflicts, were part of an intentional program. He does not simply say the texts will bear various interpretations, but that these ambiguous passages were "compromise formulas" brought forth to placate two opposing sides, in such a way that they can be interpreted in an orthodox manner, but just as easily can be twisted by the progressives to lend seeming support to their mischief.
These are what the late Michael Davies called the "timebombs" in the conciliar texts. Davies wrote, "These 'timebombs' were ambiguous passages inserted into the official documents by the liberal periti or experts - passages which would be interpreted in an untraditional, progressivist sense after the Council closed." (Michael Davies, Liturgical Timebombs, Rockford, Ill: Tan Books, 2004, pg. 23). Davies borrowed the phrase "timebombs" from Archbishop Lefebvre's book A Bishop Speaks, which had basically put forward the same argument. In Kasper's interview, we have nothing less than an admission that there were not only timebombs, but that they were placed there intentionally, and in this he and Lefebvre are in agreement. This is a stunning admission.
Kasper made many other interesting statements that undermine other aspects of the conservative narrative of the Council. For example:
For most Catholics, the developments put in motion by the council are part of the church’s daily life. But what they are experiencing is not the great new beginning nor the springtime of the church, which were expected at that time, but rather a church that has a wintery look, and shows clear signs of crisis.
This is contra to the prevailing mantra from the JPII era that we are experiencing a 'new springtime" and a candid admission that there is in fact a crisis, despite the fact that some, such as Cardinal Timothy Dolan, continue to deny this plain truth. This simple admission of fact, that the Church is in crisis and is not experiencing the promised post-conciliar springtime, is of considerable importance in moving forward, and whatever else we may think of Kasper, I appreciate his sincerity here.
Speaking of the confusion that ensued after the Council, Kasper said:
"For those who know the story of the twenty councils recognized as ecumenical, this [the state of confusion] will not be a surprise. The post-conciliar times were almost always turbulent. The [Second] Vatican, however, is a special case."
This important admission, which I have also
stated elsewhere, really debunks the conservative Catholic talking-point that what we are experiencing in the modern Church is normal, since there is 'always confusion after a Council.' That may be true, but Kasper notes that the confusion that followed Vatican II is "a special case", different from the turbulence of previous periods. This, too, is a point that is often made by Traditionalists, who see in the Second Vatican Council not just another ecclesial event with the standard level of confusion after the fact, but rather a new kind of ecclesial event that cannot be so easily classed alongside the Councils of the past.
Cardinal Kasper affirms the positions of Michael Davies, Lefebvre and the Traditionalists? These are strange times, indeed.
There is a paraphrase of Kasper's comments
here, or you can read the original through Google translate at this blog. As of yet, the L'Osservatore Romano Englsih site has not posted the articles from the previous week, but I will link it up when it becomes available.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por el blog.Dios le bendiga.

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  2. Anónimo0:07:00

    esta pagina es como si tuvieran picazón de concha

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