31 dic 2007

El Tiempo es de Dios... Feliz Año Nuevo 2008.

La división del tiempo, en años, meses y días, tiene algo de convencional. Hasta cierto punto nuestra vida es un continuo, sin que los momentos más significativos de nuestra existencia se ajusten, como por decreto, al ritmo del calendario. No obstante, el tiempo está ahí, marcando etapas, dividiendo lo que parece indivisible, haciéndose notar, dejando constancia de su paso, de su discurrir.Un año nuevo puede ser enfocado de muchos modos. Puede ser "un año más". Puede ser, también, un año "nuevo", una posibilidad abierta, una página por escribir, una ventana abierta al futuro o a lo imprevisto.Para los cristianos, los años y los días no están en manos de un oscuro azar ni de un implacable destino. Para los cristianos, Jesucristo es el Señor del tiempo. Él ha entrado, por la Encarnación, en el tiempo y el tiempo es, desde entonces, "tiempo del Señor". Así lo leemos en las diversas inscripciones: "Año del Señor". 2008 no será una excepción. Pase lo que pase en el discurrir de sus días será un "año del Señor", un año que no escapa, como ninguno de ellos lo hace, al cómputo de Dios.Más allá de los minutos de nuestra vida, importa la calidad de nuestra vivencia del tiempo. "El tiempo es oro", se oye decir, pero, si hablamos con más propiedad, "el tiempo es gloria". Es decir, si vivimos cara a Dios, que es como hay que vivir, el tiempo es ocasión de crecer en amistad con Él. Nuestros días no son meramente etapas de un calendario, sino momentos de gracia, espacios que hemos de aprovechar para apurarlos cumplidamente, sabiendo que, al final de la jornada, lo que cuenta, lo que vale de verdad, es lo que hayamos hecho de cara a Dios.Si para nosotros Jesucristo es el Señor del tiempo, nuestra mirada hacia el futuro ha de ser, necesariamente, una mirada de esperanza. La esperanza no consiste en creer, acaso ingenuamente, que todo saldrá bien. La esperanza es la confianza en Dios; es la certeza de que, suceda lo que suceda, estamos en manos de Dios.Un cristiano jamás ha de contemplar con incertidumbre el futuro. Cada año que pasa es una ocasión nueva, una posibilidad nueva. Si sabemos aprovecharlo, cada año representa un nuevo regalo; una posibilidad abierta por la gracia. ¡Qué el Señor nos conceda vivir con esta certeza, y con esta esperanza, el año que comienza!


Un Santo y Feliz Año nuevo les desea

CRUX ET GLADIUS.










toamdo www.catholic.net

25 dic 2007

Milagro de milgros en Belen.

“Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.” – (Lucas 2: 1-5.)

A mediodía La Virgen María y San José se pusieron en camino para Belén, de donde se hallaban a unas tres leguas aún…

Dieron un rodeo al Norte de la ciudad, acercándose por el lado del Poniente. Se detuvieron bajo un árbol a la vera del camino, y María bajó del asno y aseó su vestido. Entonces San José se dirigió con ella hacía un gran edificio, rodeado de otras construcciones más pequeñas y de patios, que se hallaba a algunos minutos de Belén. También había allí algunos árboles, y muchas personas habían levantado sus carpas en los alrededores. Ésta era la antigua casa de la familia del Rey David, que había sido propiedad del padre de San José. En ella habitaban todavía unos parientes o relaciones, pero éstos lo trataron como extranjero y no quisieron reconocerlo. En esa casa se recibían entonces los impuestos para el gobierno romano. San José, acompañado de la Santísima Virgen y llevando el asno por el cabestro, se dirigió allí, pues todos los que llegaban debían darse a conocer, y allí recibían el permiso sin el cual no podían entrar a Belén…

San José entró en el gran edificio. María se encuentra en una casa pequeña que da al patio, con unas mujeres. Éstas son bastante benévolas con ella y le dan de comer… Esas mujeres cocinan para los soldados…

La temperatura es aquí agradable y nada fría; el sol se muestra por encima de la montaña que está entre Jerusalén y Betania. Desde aquí se puede admirar un paisaje bellísimo.

San José se halla en una gran habitación que no está en el piso bajo; le preguntan quién es, y consultan grandes rollos, algunos de los cuales están suspendidos de los muros; los despliegan, y en ellos leen su genealogía y también la de la Virgen María. San José no parecía saber que también Ella, por San Joaquín, descendía en línea directa del Rey David…

Cuando estuvo arreglado lo que concernía a San José, se hizo venir también a la Virgen ante los escribas, pero no le pidieron papeles. Dijeron a San José que no era necesario que trajera a su mujer con él…

Entraron entonces en Belén, cuyas casas están separadas unas de otras por intervalos bastante largos. Se entraba a través de escombros y como por una puerta derruida.

La Virgen María se quedó junto al asno al principio de la calle, y San José buscó inútilmente un alojamiento en las primeras casas, pues había muchos extranjeros en Belén y se veía a muchas personas corriendo de un lado para otro. Volvió San José junto a la Virgen María y le dijo que allí no era posible encontrar posada, y que era necesario penetrar más en la ciudad. Condujo al asno por el cabestro, mientras la Santísima Virgen caminaba a su lado.

Cuando llegaron a la entrada de otra calle, la Virgen María quedó de nuevo junto al asno, mientras San José iba de casa en casa, sin poder hallar una en la que quisieran recibirlos. Pronto volvió lleno de tristeza.

Esto se repitió varias veces, y con frecuencia la Santísima Virgen tuvo que esperar largo tiempo. En todas partes el sitio estaba ocupado, en todas partes se le rechazó y finalmente tuvo que decir a la Virgen María que era necesario ir a otra parte de Belén, en la cual hallaría sin duda lo que buscaba.

Volvieron entonces sobre sus pasos, en dirección contraria a la que habían tomado al venir, y luego dieron vuelta hacia el sur. Siguieron una calle que parecía más bien un camino en la campiña, pues las casas se hallaban aisladas y sobre pequeñas alturas. Allí también todas las tentativas fueron inútiles.

Una vez llegados al otro lado de Belén, donde las casas se hallaban aún más dispersas, encontraron un gran espacio vacío, que era como un campo desierto en la ciudad. En él había una especie de cobertizo, y a poca distancia estaba un árbol grande, bastante parecido a un tilo, cuyo tronco era liso, y cuyas ramas se extendían a lo lejos y formaban como un techo alrededor de él.

San José condujo a la Santísima Virgen allí; con algunos bultos le arregló un asiento cómodo al pie del tronco, para que pudiera descansar mientras él buscaba todavía un alojamiento en las casas vecinas. El asno quedó con la cabeza mirando al árbol.

La Virgen María, al principio, se mantuvo de pie, apoyada contra el tronco. Su vestido de lana blanca no tenía cinturón y caía en pliegues. Su cabeza estaba cubierta por un velo blanco. Varias personas pasaron y la miraron, sin saber que su Salvador se hallaba tan cerca de ellos.

¡Qué paciente, qué humilde y qué resignada era la Virgen María! Tuvo que esperar todavía mucho tiempo y al fin se sentó sobre las colchas con las manos juntas sobre el pecho y la cabeza baja.

San José volvió lleno de tristeza, pues no había podido encontrar alojamiento…

Fue una vez más de casa en casa, y queriendo hacer más eficaz su solicitud, hablaba del estado de su mujer, lo que, por el contrario, contribuía a que le fuera negada la hospitalidad.

El lugar era solitario; pero algunas personas se habían detenido y miraban de lejos con curiosidad, como se hace de ordinario cuando se ve a alguien que se queda durante largo tiempo, en el mismo sitio a la caída de la tarde…

Por fin volvió San José. Estaba tan avergonzado, que apenas se atrevía a acercarse a la Virgen. Le dijo que todo era inútil; pero que él conocía un sitio fuera de la ciudad donde los pastores se reunían a menudo cuando venían a Belén con sus rebaños, y que en aquel sitio podrían encontrar por lo menos un refugio…

Salieron, pues, de Belén por el lado oriental, siguiendo un sendero desierto que torcía a la izquierda; subía un poco al principio, luego descendía la ladera de un montículo, y los condujo a algunos minutos al Este de Belén, delante del sitio que buscaban, cerca de una colina o de una vieja muralla delante de la cual se hallaban algunos árboles…

En la extremidad meridional de la colina, alrededor de la cual daba vuelta el camino que conducía al valle de los pastores, se encontraba, además de varias otras abiertas en la roca, la gruta en la que San José buscó un refugio para la Virgen. La entrada que miraba hacia Poniente, conducía por un estrecho pasaje a una especie de habitación, redondeada por un lado, triangular por el otro, situada en la parte oriental de la colina. La gruta había sido abierta en la roca por la naturaleza; pero del lado del Mediodía, donde pasaba el camino que conducía al valle de los pastores, se habían hecho algunas reparaciones por medio de un tosco trabajo de mampostería. Por este lado, que miraba hacia el Mediodía, había otra entrada, pero se hallaba generalmente tapada; San José la volvió a abrir para su uso. Saliendo por allí, y hacia la mano izquierda, se encontraba una abertura más ancha que conducía a una cueva estrecha e incómoda, colocada a mayor profundidad, que iba a dar debajo de la gruta del Pesebre. La entrada habitual de la gruta del Pesebre miraba hacia Poniente. Desde allí podían verse los techos de algunas casas de Belén. Saliendo y dando vuelta a la derecha, se llegaba a la entrada de una gruta más profunda y más oscura, en la cual se refugió una vez la Santísima Virgen. Delante de la entrada abierta al Poniente, había un techo de junco apoyado sobre unas estacas que, extendiéndose hacia el Mediodía, cubría también la entrada que se hallaba de ese lado, de manera que se podía estar a la sombra delante de la gruta. En su extremo meridional, la gruta tenía en su parte alta tres aberturas enrejadas por donde entraban el aire y la luz; una abertura semejante se encontraba en la bóveda de la roca. Estaba cubierta de césped y formaba la extremidad de la altura sobre la cual estaba situada Belén.

Era ya tarde cuando llegaron a la entrada de la gruta…

San José condujo al asno bajo el alero que estaba delante de la boca de la gruta; preparó un asiento para la Santísima Virgen, que se sentó mientras él buscaba alguna luz y penetraba en la cueva.

La luz que envolvía a la Virgen María se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por San José no eran ya visibles. La Virgen María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente… El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía… Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde la Virgen María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de la Virgen Maria… Un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de la Virgen MaríaLa Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis… Luego lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces en torno a los ángeles, en forma humana, hincándose delante del Niño recién nacido para adorarlo.

Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a San José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, prosternándose, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don sagrado del Altísimo, se levantó San José, recibió al Niño entre sus brazos y, derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo…

A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina… En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores… Al nacimiento de Jesucristo, estos tres pastores, muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa, se quedaron alrededor de sus cabañas mirando hacia todos lados…

Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre… mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, descendió sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente se oyeron cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros. Como al principio se asustaran los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: “No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre”. Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor… Grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos alababan a Dios cantando:

Gloria in excelsis Deo,
et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
Laudamus te,Benedicimus te,Adoramus te,Glorificamus te,
Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,Tu solus Dominus,
Tu solus Altissimus, Jesu Christe,
Cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. 
Amen.

18 dic 2007

Malachi Martin: Las Llaves de esta sangre.

Malachi Martin:
Las Llaves de esta sangre.

Un libro muy difícil de conseguir en lengua castellana acaba de aparecer en la Argentina. Es uno de los más enjundiosos ensayos del P. Malachi Martin, autor de Los Jesuitas, Vaticano, El Último Papa, entre una extensa obra que oscila entre el ensayo y ficción.

Malachi Martin
Las Llaves de Esta Sangre
Laser Press, México, 1991
696 páginas



Lo mismo que Los Jesuitas, Las Llaves de esta Sangre es un “ladrillo”, como se dice en la jerga editorial. Un libro voluminoso y de lectura a la que hay que ponerle esfuerzo. No puede el lector imaginar que va a quedar atrapado por la historia novelada del pontificado de Juan Pablo II como en El Último Papa.

Martin trata aquí el replanteo de fuerzas que se da en el mundo a partir de los años ’70 y ’80. El Card. Woytila hablaba de estos temas en los EE.UU. ante selectas concurrencias, meses antes de llegar al pontificado. Y de hecho sus proyecciones del “nuevo mundo uno” parecen haberse ido cumpliendo.

El pontificado de Juan Pablo, con su más de un centenar de viajes al exterior, pretendía, según el autor, establecer a la Iglesia como una potencia de primer orden en la geopolítica mundial. Y jugar el juego de las potestades políticas antes que ser el peñón inconmovible de la verdad y la administradora de las gracias.

Largos ensayos tratan sobre estos temas con información y análisis detalladísimo. Sin embargo, Martin ha querido finalizar su libro con una escena de novela, que tituló Guión: El Consistorio. En ella relata un imaginario consistorio de Cardenales en el que el Santo Padre (denominado ahora Papa Waleska) reúne a sus 153 cardenales y hace un tremendo mea culpa por los errores de su gobierno, tras describir el catastrófico estado de la Iglesia universal.

Inmediatamente realiza el anuncio de un “Plan papal” de salvación de la Iglesia, por medio del cual destituye a toda la Curia Romana, disuelve las conferencias episcopales, expulsa sin apelación posible a un número de eclesiásticos del seno de la Iglesia y restituye la vigencia del rito tridentino junto con el novus ordo en latín, convenientemente depurado de su orientaciones luteranas.

Anuncia la revisión de los textos conciliares y da por inválidas todas las sanciones a los movimientos tradicionalistas a la vez que pide la adhesión de su colegio cardenalicio en la empresa.

Luego de dirigirse al altar mayor de la Basílica, espera en oración. Lo han seguido todos los cardenales, pero no con la misma disposición. Allí, después de largos minutos, un anciano cardenal chileno se acerca al papa, le habla al oído y se desploma a sus pies para besar las sandalias del pescador y luego el anillo. El gesto es tan impresionante que un tercio de los cardenales lo imitan. El resto se retira si prestar homenaje al Papa.

Las posiciones han sido definitivamente absueltas. Y los bandos claramente delimitados. Ahora viene la tarea de la restauración.

Esta es la única parte de ficción de todo el libro.



tomado de www.panodigital.com

14 dic 2007

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Les dejo este regalo en agradecimiento por la fidelodad en vuestras visitas, espero les guste y lleguemos a las 22.222.

Benito.



12 dic 2007

Historias y Tradiciones de la Navidad

Algunas Historias y Tradiciones de la Navidad

LA FIESTA DE LA NAVIDAD

La fiesta de Navidad fue instituida por la Iglesia en el siglo IV y es originaria de la Iglesia latina y más propiamente de la Sede Apostólica de Roma.

Por falta de documentos exactos sobre el nacimiento de nuestro Señor, no existe una certeza absoluta acerca del año, que algunos escritores sagrados y profanos señalan entre el 147 y 748 de la fundación de Roma (del 7 al 5 de la Era vulgar), y del día, que han hecho oscilar entre el 17 de diciembre y el 29 de mayo.

En vistas a estas dudas, los cristianos orientales, a partir del siglo II, comenzaron a celebrar la Navidad los primeros días de enero, y con preferencia el 6, fiesta de la Epifanía o de la Manifestación del Señor, en donde se englobaban diversos episodios: , la Adoración de los Reyes Magos, el Bautismo, etc. Esta celebración se difundió en occidente.

Hacia el siglo III, Hipólito es el primero en fijar la fecha el día 25 de diciembre, en su comentario al libro del profeta Daniel.

La fiesta celebrada el 6 de enero y que englobaba los primeros misterios de la vida de Cristo ya había pasado casi a toda la Iglesia universal en el siglo IV, pero en Roma, dada la falta de certeza absoluta de la fecha y en vistas a asestar un golpe mas al paganismo que celebraba la fiesta del Sol invicto, en honor al dios Mitra, el día 25 de diciembre (coincidente con el solsticio de invierno), según lo indicado por el calendario Filocaliano, la Iglesia romana separó de la Epifanía la memoria del Nacimiento del verdadero Sol de Justicia, Jesucristo, y la traslado definitivamente a esa fecha que se mantuvo a partir de entonces hasta nuestros días.

A pesar de ser una fiesta instaurada en la Iglesia latina, a fines del siglo IV, San Juan Crisóstomo la implanto en Antioquia, y de allí paso a Constantinopla. A mediados del siglo V se celebraba ya en Jerusalén y por el año 430 en Alejandría desde donde se extendió a otras Iglesias orientales. No obstante, las Iglesias llamadas ortodoxas, nunca adoptaron absolutamente la fecha del 25 de diciembre y muchas volvieron al 6 de enero, sobre todo luego del cisma del 1059 en que se separaron de Roma.

La coincidencia del 25 de Diciembre con las celebraciones del solsticio de invierno por parte de los antiguos pueblos bárbaros europeos, hizo que a los evangelizadores de Europa no les fuese tan difícil el cambiar el sentido de la fecha de lo pagano a lo católico, es decir el Nacimiento del Salvador.

En el norte de Europa se celebraba el Yule por parte de los Germanos, un festival de invierno hacia fines de diciembre y comienzos de Enero, determinado por el calendario lunar, con la adopción del calendario juliano, Yule fue desplazado al 25 de Diciembre que corresponde al la celebración de la Navidad del Señor, llamada en ingles Christmas. La palabra Christmas originada de la contracción de las palabras Christ’s y mass (Cristo-Misa), y esta derivada del Middle English Christemasse y del Old English Cristes mæsse

En la actualidad los términos Christmas y Yule se utilizan indistintamente en el norte europeo. En Dinamarca, Noruega y Suecia el término Jul se emplea normalmente para designar a la Navidad, el punto máximo de las fiestas se desarrolla el día 24 de diciembre al que llaman Yule Eve o Christmas Eve. Al Father Christmas (Santa Claus), se le conoce como Julemander en Dinamarca, Julenissen en Noruega, Jultomtem en Suecia, Joulupukki en Finlandia. Jõulud en Estonia, en Islandia y las Islas Faroe lo llaman Jól.


EL PESEBRE

(También llamado Belén o Nacimiento).

La tradición de representar el nacimiento de Nuestro Señor se remonta entre los cristianos al siglo XIII. Tal iniciativa se debe a San Francisco de Asís quien para aprovechar espiritualmente mejor el misterio de la Natividad pensó en reproducir el lugar en donde había nacido el Redentor. Así es que armó un establo en las afueras de su parroquia, y el mismo se ubicaba en los diversos puestos de los personajes, la Virgen, San José, los pastores y hasta los animales, meditando sobre cual seria la actitud de cada uno frente a ese Niño-Dios que se había hecho hombre para salvar a los hombres.

A partir de esto, comenzó la idea de utilizar figuras para armar la escena del nacimiento, sobre todo en Italia (los que destacan por su fina artesanía) y que luego paso al resto de Europa y a todo el mundo cristiano siendo colocado preferentemente bajo el árbol de navidad, siendo una tradición que quedo solamente entre los católicos ya que después de la Reforma del siglo XVI en Alemania los protestantes la desecharon, por rechazar el uso de imágenes religiosas. (Que triste no…).

En Muchos países se monta el pesebre al comenzar diciembre, pero la pieza que corresponde al Niño-Dios no es colocada sino por el padre de familia sigilosamente al regreso de la misa del gallo, así los niños descubren el”milagro” de que el Niño también nació en su pesebre.


LA CANCIÓN NOCHE DE PAZ

La canción navideña mas popular: Stille Nacht (Noche de Paz), cumple este año el 189 aniversario de su estreno. Fue cantada por primera vez en la Misa de Nochebuena del año 1818 en la iglesia de San Nicolás de Oberndorf, una pequeña aldea a 10 km. al norte de Salzburgo (Austria).

La creación surgió a partir de la idea de componer una canción para la Navidad para ser ejecutada en la Iglesia del pueblo el día de la Fiesta.

El autor de la letra fue el Padre Joseph Mohr, coadjutor de la iglesia de San Nicolás entre los años 1817 y 1819, y la música se debe al Profesor Franz Xaver Gruber, maestro de escuela en el pueblo de Armsdorf y organista de la iglesia de San Nicolás.

La noche del 24 de diciembre de 1818, "Noche de Paz" se interpretaba por primera vez. El Padre Mohr canto como tenor y acompañó Gruber en la voz de bajo, mientras que el coro hacia el "ritornello" de los dos últimos versos. La partitura definitiva de Gruber data del año 1855 y fue compuesta para soprano y contralto con un "silencioso acompañamiento de órgano". El texto autógrafo se encuentra el Museo "Carolino Augusteum" de Salzburgo.

A fines del siglo XIX, el templo de San Nicolás sufrió un terrible incendio dejándolo en un estado tan precario que se hizo necesario demolerlo en 1906 por razones de seguridad.

En el mismo sitio donde se encontraba la antigua iglesia se levanto en una pequeña capilla conmemorativa del Stille Nacht inaugurada el 15 de agosto de 1937 para recordar el lugar en donde se canto la celebre canción navideña y en honor de sus autores.

La capilla, de dimensiones modestas, es de planta octogonal con una cúpula como techo. En su interior, sobre el altar adosado a la pared se levanta un hermoso retablo de madera tallada policromada que recuerdan misterios de la vida de Cristo. El panel mayor del retablo, ubicado en la parte superior y que abarca los dos tercios de la altura total, esta dedicado a la Natividad de nuestro Señor. Tres paneles inferiores registran La Adoración de los Magos, La huida a Egipto, y entre ambos la Crucifixión. En los dos únicos ventanales de los lados de la capilla, se encuentran dos vitrales con los retratos de los autores, el Padre Mohr y el Profesor Gruber.

Todas las Nochebuenas la capilla, emplazada en un sugestivo jardín poblado de abetos que lucen un espeso manto de nieve, es engalanada e iluminada especialmente, teniendo lugar allí las celebraciones navideñas con gran participación de feligreses, muchos de ellos vestidos con sus trajes tradicionales.

EL ARBOL DE NAVIDAD

El árbol de Navidad, un abeto frondoso y cargado de adornos, según los investigadores, tiene su origen en el paganismo centroeuropeo, como escribe Mircea. Los bosques sagrados servían de templo a los germanos, para los galos la encina era un árbol sagrado sobre el que los Druidas, sacerdotes celtas guardianes de las tradiciones, recogían el muérdago. La recolección sagrada del muérdago desde los árboles era un rito galo (celtas), como describe Plinio. En el mundo clásico griego, la encina estaba consagrada a Júpiter; el laurel y la palmera, y el pino a Cibeles. En numerosos mitos, los árboles aparecen como residencia de los dioses, especialmente de las dríadas, ninfas protectoras de los árboles y de los bosques. Se creía además que los árboles estaban dotados de alma, El árbol de Navidad es un vestigio de aquel culto.



Muérdago-viscum álbum European Mistleto (Plantas llamadas también ligas o viscos de tallo muy ramificado y ramas ahorquilladas, hojas lanceoladas parecidas a palas de hélices, flores amarillas y fruto en baya, pequeño, esférico, de color blanco y relleno de jugo viscoso, vive como parasito en algunos árboles en el tronco y las ramas.)



El árbol de Navidad en la actualidad es un pino abeto o un acebo que se adorna y se ilumina por esas fechas. La iluminación del árbol viene a significar la claridad frente al mortecino sol invernal

La tradición del árbol tuvo su origen en los pueblos germánicos y que fue San Bonifacio (680-754), el apóstol evangelizador de Alemania, inglés de nacimiento y de nombre Winfrido, quién tomó un hacha y taló el árbol sagrado de los paganos que representaba al Yggdrasil para plantar en su lugar un pino abeto , árbol de los cristianos.

Yggdrasil, (árbol de la vida) en la mitología nórdica es un fresno perenne cuyas raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: el Asgard, el Midgard, Hel, etc. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mimir.

A los pies del árbol se encuentra el dios Heimdall que es el encargado de protegerlo de los ataques del dragón Níðhöggr y de una

multitud de gusanos que trataban de corroer sus raíces y derrocar a los dioses a los que este representaba. Pero también contaba con la ayuda de las nornas que lo cuidaban regándolo con las aguas del pozo de Urd. Un puente unía el Yggdrasil con la morada de los dioses, el Bifröst, el arco iris, todos los dioses cruzaban por él para entrar en el Midgard.

El Yggdrasil resumía miel y cobijaba a un águila que entre sus ojos tiene un halcón que se llama Veðrfölnir, a una ardilla llamada Ratatösk y a cuatro ciervos. Cerca de sus raíces habitan las nornas.

A este dios (Odin) se le rendía culto cada año, durante el solsticio de invierno, cuando para ellos, se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban adorando a su divinidad., y en su lugar plantó un pino-abeto, que por ser perenne, simbo

lizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

No obstante, el árbol que recuerda el nacimiento de Jesús, entre los pueblos germanos cristianizados, simbolizaba el árbol del Edén, pero no ya aquel del fruto prohibido que fue el comienzo del pecado en el hombre sino el que conmemora el Fruto de la salvación, de allí el carácter de sus adornos y decoraciones.

La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera), representa a la Santísima Trinidad.

Al principio, San Bonifacio adornó el árbol con manzanas que eran las tentaciones. Hoy día, se acostumbra colocar esferas, que son los dones de Dios a los hombres; además de las oraciones que se hacen durante el Adviento. Según el color simbolizan:

  • Azul representa a las oraciones de reconciliación
  • Plata las de agradecimiento
  • Oro las de alabanza.
  • Rojo las de petición.

Las luces, que en un principio eran velas, son la luz de Cristo.

La estrella en la punta del pino representa la fe que debe guiar la vida del cristiano. Y recordando a la estrella de Belén.

El uso del árbol de Navidad, se comenzó a utilizar mas propiamente en el siglo XVII en la ciudad de Estrasburgo (Francia), difundiéndose hacia el norte de Europa, sobre todo en países protestantes. Es más que comprensible que, al rechazar en su doctrina todo uso de imágenes, hayan recurrido y adoptado un símbolo que recordara el nacimiento del Redentor.

En 1841, el príncipe Alberto (+1862), consorte de la reina Victoria I (1837-1901), lo introduce en Gran Bretaña y luego pasara a los Estados Unidos por medio de los inmigrantes protestantes que también lo llevan al resto de los lugares a donde emigraran.

En Rusia imperial los árboles de Navidad (Árbol de Año nuevo) fueron prohibidos desde 1916 por el Sínodo Ortodoxo por ser una tradición originada en Alemania (enemigos del imperio durante la Primera Guerra Mundial). Esta interdicción fue prolongada en la atea Rusia Soviética hasta 1935 y considerada como practica religiosa y burguesa. En 1928 El árbol de año nuevo se restableció en Ucrania por conveniencias políticas.

después de la famosa carta de Pavel Postyshev, secretario general del Partido Comunista Ucraniano, publicada en Pravda el 28 de diciembre de 1935, donde él pidió instalar árboles del Año Nuevo en las escuelas, los palacios, los clubs de jovenes, los teatros y el cine. Postyshev creyó que los orígenes del día de fiesta, que eran pre-Cristiana en cualquier caso, eran menos importantes que las ventajas que podría traer al soviet supremo.

Una leyenda cuenta que un abeto recorrió muchos kilómetros para llegar la noche de Navidad a Belén, donde habían sido convocadas todas las criaturas, incluidos los árboles. El abeto llegó exhausto porque tuvo que atravesar muchos países y dificultades. Además, era pequeño y apenas podía

asomarse entre las frondas más esbeltas. Pero de repente comenzó una lluvia de estrellas desde el cielo sobre sus marchitas ramas que culminó con la estrella de navidad. Entonces el niño del pesebre le miró y le dedicó una sonrisa eterna. Y le bendijo.

Y cuenta una historia de Toscana sobre la huida de San José, la Vir

gen María y el Niño a Egipto para escapar a la matanza de Herodes, perseguidos por los soldados del rey. Mientras andaban, las retamas y los garbanzos crujían, y con aquel ruido iban a delatarles. El lino se erizó, la Madonna y su Santo Esposo llegaron cerca de un enebro. Entonces la hospitalaria planta abrió sus ramas y se cerró sobre ellos, ocultándolos hasta que paso el peligro.

Con el correr de los años, el árbol de Navidad, como símbolo del nacimiento del Señor, pasara también al orbe católico, y desde hace ya mucho tiempo, en la Plaza de San Ped

ro en Roma, junto al Pesebre se alza un enorme abeto decorado profusamente que es regalado todos los años al Papa por diversas comunidades católicas de los países centroeuropeos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los Reyes Magos, Olentzero, Santa Claus o Papá Noel…etc. dependiendo la tradición de cada país.




PAPA NOEL (SAN NICOLAS, Obispo 280 + 242)

El actual Papa Noel tiene su origen en la veneración de que era objeto San Nicolás, obispo de Mira (Turquía), cuyo culto se expandió en todo occidente a partir del siglo X.
Su historia cuenta que protegía de las tormentas a los marinos, defendía a los jóvenes y niños, y daba regalos a los pobres.

La tradición cuenta entre otros muchos milagros que resucitó a un niño. Además de dejar en forma anónima dinero para las dotes de las doncellas de pocos recursos. A partir de ello quedo la tradición de los obsequios del generoso San Nicolás.

Este santo, llamado Sankt Nikolaus en Alemania y Sanct Herr Nicholaas o Sinterklaas Holanda, aparecía a veces representado con esquíes o bien a caballo con vestimentas de obispo y (de ahí proviene el color rojo) acompañado por Black Peter (El Negro Pedro), un elfo que castigaba a los niños malos.

La fiesta de San Nicolás es celebrada por la Iglesia el día 6 de diciembre. Después de la Reforma, los alemanes protestantes promovieron la veneración del Christkind (Cristo Niño) considerándolo el regalo dado a los hombres el día 25 de diciembre. Esta iniciativa no prospero y prevaleció la tradición de San Nicolás, pero su actividad de generoso dador de presentes fue llevada definitivamente al día 25 vinculándolo así con la Natividad del Señor.

Otros países, siempre relacionado con la Navidad, han adoptado y adaptado el personaje de San Nicolás, al que dieron diversos nombres: Père Noël, (Francia) y Father Christmas (Papa Navidad) en Inglaterra ,Australia, New Zeland, en los países integrantes de la Commonwealth y algunas zonas de Estados Unidos, y Julenisse en los países escandinavos.

En las culturas nórdicas el nombre de Santa Claus deriva de la palabra Yule (Jul), festival de invierno de los antiguos germánicos como mencionamos mas arriba. Julemander (Dinamarca), Julenissen (Noruega), Jultomtem (Suecia), Joulupukki (Finlandia). Jõulud (Estonia) en Islandia y las Islas Faroe lo llaman Jól.

En las culturas Eslavas Ded Moroz (Ruso: Дед Мороз) juega un rol similar al de Santa Claus, la traducción literal del nombre es Grandfather Frost , la tradicional traducción al inglés es Father Frost (Abuelo de la Helada).

Ded Moroz ( Дед Мороз) lleva regalos no sigilosamente a los niños como Santa Claus sino que lo hace en persona durante las fiestas de año nuevo. Ded Moroz es Acompañado por Snegurochka ( Снегурочка), la Doncella de la Nieve "Snow Maiden" que es su nieta.

A diferencia de Santa Claus, Ded Moroz usa un abrigo de piel largo hasta los talones, un sombrero de piel rojo semi redondo (similar al Camauro Pontificio), cinturón y adornos plateados.

Nombre que se da a Ded Moroz (Дед Мороз) en algunos países eslavos.

Деда Мраз (Deda Mraz) en Serbia,

Djeda Mraz en Bosnia. Macedonia Дедо Мраз (Dedo Mraz),

Djed Mraz in Croacia.

La minoría croata en Bosnia-Herzegovina, normalmente lo llama Djed Božićnjak (de la palabra Božić, que significa Christmas, Navidad)

Montenegro, la variación de este nombre de los personajes es Djeda Mraz.

El nombre local tradicional de Papá Noel en Bulgaria es Дядо Коледа (Dyado Koleda, "Grandfather Christmas")

En Eslovenia le llaman Dedek Mraz (Grandpa Frost) Aquí se aprecia una gran diferencia con el Santa Claus Estadounidense, el Dedek Mraz esloveno es delgado ademas de no vestir de rojo.

Junto con la reautorización de los árboles de año nuevo en Ucrania el año 1928, se introdujo en toda la U.R.S.S. el Dzied Moroz, quien fue declarado aliado de los sacerdotes y de los kulaks (agricultores y campesinos propios de la U.R.S.S. que poseían propiedades y contrataban a trabajadores. Posteriormente el termino fue utilizado para todos los deportados, condenados y opositores a las colectivizaciones). Para hacer de contrapartida a San Nicolás.

En Russia Y Bieolrussia Dzied Moroz no figura dentro de las tradiciones y nunca es mencionado en el flocklores, fue introducido por los líderes marxistas durante los tiempos de la unión soviética para reemplazar al tradicional Śviaty Nikałaj (Saint Nicholas),dado que Dez Moroz aparece durante el año nuevo y no en la navidad.

. Desde este tiempo, una invitación al árbol del Año en el Palacio de Moscú se convirtió en una cuestión de honor para los niños soviéticos.

Por imposición del dictador José Stalin se exigió que los " Dzied Moroz" que eran admitidos en el Palacio durante las fiestas de Año Nuevo usasen solamente capas azules para así diferenciarlos de los cristianos y navideños San Nicolás.

La versión norteamericana de Santa Claus proviene del Sinterklaas de Holanda y su aparición data del siglo XVII en Nueva York.

Los holandeses establecieron en el Nuevo Mundo algunas colonias: en la costa Este de América del Norte, en islas del Mar de las Antillas al Norte de Venezuela y en la Guyana al Noreste del Brasil. La colonia de América del Norte tuvo su asentamiento a partir de 1613 y la llamaron Nueva Holanda, extendiéndose cerca de 300 km. a lo largo del curso del río Hudson. En 1614 fundaron un fuerte en la parte superior del río con el nombre de Orange, y en una isla frente a la desembocadura la ciudad de Nueva Amsterdam. La colonia paso a manos inglesas en 1664 y el fuerte cambio su nombre por Albany y la ciudad por Nueva York.

En 1773, Sinterklaas apareció en un periódico, y no se sabe porque, con el nombre "St. A Claus" y de allí derivo Santa Claus. Pero es el escritor Washington Irving quien da un relato detallado acerca de la versión holandesa de la leyenda de San Nicolás a través de su Historia de Nueva York, publicada en 1809 bajo el seudónimo de Diedrich Knickerbocker, y que describe la llegada
del santo sobre un caballo blanco, mas sin la compañía de Black Peter.

El proceso de "americanización" de Santa o Saint Nick, como también se lo llama, continuo en 1823 con el poema A visit from Saint Nicholas (Una visita de San Nicolás)mas conocido bajo el nombre The night before Christmas (La noche antes de Navidad) de Clement Clarke Moore, incorporando numerosos detalles: el trineo tirado por ocho renos especificando sus nombres (el noveno reno, de nombre Rudolph, con una gran nariz roja, es un agregado que data de 1939), las típicas risotadas y saludos, las entradas por las chimeneas, etc., y con características mas de un duende que de un Santo Obispo, sea por su personalidad como por su típica vestimenta: chaqueta, pantalones y gorro rojos con vivos de piel blanca y grandes botas negras. El dibujante Thomas Nast, realiza una serie de diseños de este Santa Claus "americanizado" para los números de Navidad de la revista Harper's entre los años 1860 y 1880, añadiendo otros elementos a la leyenda como ser el hecho de tener su taller deregalos en el Polo Norte y el poseer un lista de niños buenos y malos de todo el mundo. Otra versión de Santa Claus se debe a la campana lanzada por The Coca-Cola Company en 1931, siendo quizás la imagen más popular que conocemos del mismo.


De todo este proceso, los católicos debemos considerar el hecho de que la leyenda tiene su origen en la vida real de un Santo, San Nicolás, y que a través de ello saber rescatar lo que se ha perdido, el ser un símbolo de caridad, de generosidad y de alegría en el contexto del nacimiento de Nuestro Redentor.

benito

8 dic 2007

LA CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA SANTÍSIMA



LA CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA SANTÍSIMA.



Solemnidad del 8 de Diciembre.

La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.

Como demostraremos, esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.
"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.

La Encíclica "Fulgens corona", publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre»
Fundamento Bíblico

La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.

El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hace justicia al texto griego original que es "kecharitomene" y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no "prueba" la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.

El Apocalipsis narra sobre la «mujer vestida de sol» (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen, en virtud de una gracia singular. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.



Los Padres de la Iglesia y la Inmaculada

Los Padres se referían a la Virgen María como la Segunda Eva (cf. I Cor. 15:22),pues ella desató el nudo causado por la primera Eva.
Justín (Dialog. cum Tryphone, 100),
Ireneo (Contra Haereses, III, xxii, 4),
Tertuliano (De carne Christi, xvii),
Julius Firm cus Maternus (De errore profan. relig xxvi),
Cyrilo of Jerusalem (Catecheses, xii, 29),
Epiphanius (Hæres., lxxviii, 18),
Theodotus of Ancyra (Or. in S. Deip n. 11), and
Sedulius (Carmen paschale, II, 28).

También se refieren a la Virgen Santísima como la absolutamente pura San Agustín y otros. La iglesia Oriental ha llamado a María Santísima la "toda santa"
En el siglo IX se introdujo en Occidente la fiesta de la Concepción de María, primero en Nápoles y luego en Inglaterra.

Hacia el año 1128, un monje de Canterbury llamado Eadmero escribe el primer tratado sobre la Inmaculada Concepción donde rechaza la objeción de San Agustín contra el privilegio de la Inmaculada Concepción, fundada en la doctrina de la transmisión del pecado original en la generación humana.

La castaña, escribe Eadmero, «es concebida, alimentada y formada bajo las espinas, pero que a pesar de eso queda al resguardo de sus pinchazos». Incluso bajo las espinas de una generación que de por sí debería transmitir el pecado original, María permaneció libre de toda mancha, por voluntad explícita de Dios que «lo pudo, evidentemente, y lo quiso. Así pues, si lo quiso, lo hizo».

Los grandes teólogos del siglo XIII presentaban las mismas dificultades de San Agustín: la redención obrada por Cristo no sería universal si la condición de pecado no fuese común a todos los seres humanos. Si María no hubiera contraído la culpa original, no hubiera podido ser rescatada. En efecto, la redención consiste en librar a quien se encuentra en estado de pecado.

El franciscano Juan Duns Escoto, al principio del siglo XIV, inspirado en algunos teólogos del
siglo XII y por el mismo San Francisco (siglo XIII, devoto de la Inmaculada), brindó la clave para superar las objeciones contra la doctrina de la Inmaculada Concepción de María. El sostuvo que Cristo, el mediador perfecto, realizó precisamente en María el acto de mediación más excelso: Cristo la redimió preservándola del pecado original. Se trata una redención aún más admirable: No por liberación del pecado, sino por preservación del pecado.

Escoto preparó el camino para la definición dogmática. Dicen que su inspiración le vino al pasar por frente de una estatua de la Virgen y decirle: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).

1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? - Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.

2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original? -
Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.

3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.



Entonces Scotto exclamó: Luego
1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.
2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha
3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.



Méritos: María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado. Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo. Pero Ella singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y omnipotencia de Dios.

Razón: La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar puro donde su hijo se encarnara.

Frutos:
1-María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que se dirigen al mal.

2-María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había recibido.

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no ofusca, sino que más bien pone mejor de relieve los efectos de la gracia redentora de Cristo en la naturaleza humana. Todas las virtudes y las gracias de María Santísima las recibe de Su Hijo. La Madre de Cristo debía ser perfectamente santa desde su concepción. Ella desde el principio recibió la gracia y la fuerza para evitar el influjo del pecado y responder con todo su ser a la voluntad de Dios. A María, primera redimida por Cristo, que tuvo el privilegio de no quedar sometida ni siquiera por un instante al poder del mal y del pecado, miran los cristianos como al modelo perfecto y a la imagen de la santidad que están llamados a alcanzar, con la ayuda de la gracia del Señor, en su vida.

En torno a las ideas de Escoto se suscitó una gran controversia. Después de que el Papa Sixto IV aprobara, en 1477, la misa de la Concepción, esa doctrina fue cada vez más aceptada en las escuelas teológicas.

El Papa Sixto IV, en 1483, casi 4 siglos antes del dogma, había extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a toda la Iglesia de Occidente.

Fue valioso también el aporte del mundo universitario. Las universidades de París, Maguncia y Colonia y, en España, la de Valencia (1530), Granada, Alcalá (1617), Salamanca (1618) y otras proclamaron a María Inmaculada como Patrona. Sus doctores, al recibir el grado, hacían voto y juramento de enseñar y defender la doctrina de la Inmaculada Concepción de María.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María tiene un llamado para nosotros:
1-Nos llama a la purificación. Ser puros para que Jesús resida en nosotros.
2-Nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu Santo.

"Con la Inmaculada Concepción de María comenzó la gran obra de la Redención, que tuvo lugar con la sangre preciosa de Cristo. En Él toda persona está llamada a realizarse en plenitud hasta la perfección de la santidad" Juan Pablo II, 5-XII-2003.

Respuesta a los argumentos contra la Inmaculada Concepción de María.

1- Argumento: La Inmaculada Concepción contradice la enseñanza de San Pablo: "todos han pecado y están lejos de la presencia salvadora de Dios" (Romanos 3:23).

Respuesta católica: Si fuéramos a tomar las palabras de San Pablo "todos han pecado" en un sentido literal absoluto, Jesús también quedaría incluido entre los pecadores. Sabemos que esta no es la intención de S. Pablo ya que después menciona que Jesús "no conoció pecado" (2Cor 5,21; Cf. Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22).

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no contradice la enseñanza Paulina en Rm 3:23 sobre la realidad pecadora de la humanidad en general, la cual estaba encerrada en el pecado y lejos de Dios hasta la venida del Salvador. San Pablo enseña que Cristo nos libera del pecado y nos une a Dios (Cf. Efesios 2:5). Esta es la enseñanza del Catecismo de la Iglesia católica, el pecado original «afecta a la naturaleza humana», que se encuentra así «en un estado caído». Por eso, el pecado se transmite «por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales». Pero Jesús tiene la potestad para preservar a su Madre del pecado aplicando a ella los méritos de su redención.

San Pablo declara que, como consecuencia de la culpa de Adán, «todos pecaron» y que «el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación» (Rom 5,12.18). El paralelismo entre Adán y Cristo se completa con el de Eva y María: La mujer tuvo un papel importante en la caída y lo tiene también en la redención.

San Ireneo, Padre de la Iglesia del siglo II, presenta a María como la nueva Eva que, con su fe y su obediencia, contrapesa la incredulidad y la desobediencia de Eva. Ese papel en la economía de la salvación exige la ausencia de pecado. Era conveniente que, al igual que Cristo, nuevo Adán, también María, nueva Eva, no conociera el pecado y fuera así más apta para cooperar en la redención.

El pecado que mancha a toda la humanidad no puede entrar en el Redentor y su colaboradora. Con una diferencia sustancial: Cristo es totalmente santo en virtud de la gracia que en su humanidad brota de la persona divina; y María es totalmente santa en virtud de la gracia recibida por los méritos del Salvador. Entonces, lo que Pablo declara en forma general para toda la humanidad no incluye a Jesús y a María.

2- Argumento: Según algunos, María reconoce que ella era pecadora y que necesitó ser rescatada por la gracia de Dios (Lucas 1: 28, 47).
Respuesta católica: Que María se declarara pecadora es falso. Que ella se declarara salvada por Dios es cierto. En Lc 1:48 ella reconoce que fue salvada. ¿De qué? Del dominio del pecado, por gracia de Dios. Pero para eso no tuvo que llegar a pecar. Dios la salvó preservándola del pecado.

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no niega que ella fue salvada por Jesús. En María las gracias de Cristo se aplicaron ya desde el momento de su concepción. El hecho de que Jesús no hubiese aún nacido no presenta obstáculo pues las gracias de Jesús no tienen barreras de tiempo y se aplicaron anticipadamente en su Madre. Para Dios nada es imposible.

¿Cómo sabemos que La Virgen María fue concebida sin pecado? La fe católica reconoce que la revelación Bíblica necesita ser interpretada a la luz de la Tradición recibida de los Apóstoles y según el desarrollo dogmático que, por el Espíritu Santo, ha ocurrido en la Iglesia. De esta manera lo que esta ya en la Biblia en forma de semilla se llega a entender cada vez mejor.
Llena de Gracia, el nombre mas bello de María.

Benedicto XVI, 2006






Queridos hermanos y hermanas:

Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción. María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor.

Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28). «Llena de gracia», en el original griego «kecharitoméne», es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12).

Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad. Lo subraya Dante Alighieri en el último canto del «Paraíso»: «Virgen Madre, hija de tu hijo, humilde y alta más que otra criatura, término fijo del consejo eterno» (Paraíso XXXIII, 1-3). La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana.

Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia. Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3, 17).

Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68). Con esta conciencia os invito a uniros a mí cuando, en la tarde, renueve en la plaza de España el tradicional homenaje a esta dulce Madre por la gracia y de la gracia. A ella nos dirigimos ahora con la oración que recuerda el anuncio del ángel.
tomado de
www.corazones.org