18 dic. 2008

El origen del villancico

filomusica
Por Ernesto Oviedo Armentia. Diplomado en Educ. Musical (Soria).



En estas fechas en las que se respira un aire navideño por doquier resurge como cada año un tipo de música que recibe el nombre de “villancico”. Sin embargo, pocas son las personas que conocen el origen de estas melodías que, año tras año, llegan a nuestros oídos en tan entrañables fechas.

El villancico es una de las manifestaciones más antiguas de la lírica popular castellana que en sus orígenes consistía en una breve canción estrófica con estribillo que solía tener el esquema aBccaB.(Es decir, empezaba el estribillo interpretado por el coro; seguido de una copla o estrofa en dos partes: mudanza y vuelta, cantadas por un solista, al final de la cual se repite el estribillo y sigue otra copla.)

Su melodía principal se hallaba en la voz superior y normalmente estaba destinado a ser ejecutado por un solista al que le acompañaban dos o tres instrumentos.

Esta denominación apareció en el siglo XV refiriéndose a una canción en lengua vulgar que se apoyaba en las formas estróficas responsoriales como el virelai, el zéjel, la ballata o las cantigas paralelísticas. Las primeras fuentes documentales en las que aparece la palabra “villancico” son el Cancionero de Stúñiga (ca. 1458) y el Chanssonier d’Herberay (ca. 1463), más posteriores son el Cancionero de la Colombina y el Cancionero musical de Palacio. Juan del Encina a finales del siglo XV fue el autor más representativo de este género, en sus composiciones utilizaba el tiempo binario y para aquellas obras que tenían una temática popular el ternario. El villancico en esta época ya consistía en una forma musical y poética que alternaba coplas con estribillo.

Hacia el siglo XVI debido a que las autoridades eclesiásticas empiezan a considerar la conveniencia de introducir en la liturgia composiciones en castellano como una forma de acercar al pueblo a los misterios de la Fe católica, el villancico poco a poco va cambiando su temática sobre el amor cortés para ir centrándose en temas de tipo religioso. De esta manera en los albores del siglo XVII se empieza a utilizar en los responsorios de maitines de las principales fiestas litúrgicas como la Navidad, Hábeas Christi, Asunción, santos locales, Epifanía, Trinidad, etc. Así los villancicos se convertirán además de en un obligado ejercicio para acceder al magisterio de capilla, en una de las principales obligaciones compositivas del maestro de capilla para las principales fiestas del calendario litúrgico.

Durante el siglo XVII la interpretación de villancicos se hace cada vez más frecuente a pesar de las prohibiciones por parte de las instituciones conservadoras. Prohibiciones que se basaban en que el uso de los villancicos se había convertido en una práctica cada vez más usual de cancioncitas con forma de diálogo que recreaban la sorpresa de los pastores ante el misterio del nacimiento de Jesús. Temas como este se convertían en un excelente pretexto para realizar divertidas parodias en las que se hacía la burla correspondiente de personajes arquetípicos de diversas nacionalidades. El villancico del siglo XVII tiene una gran complejidad técnica y formal aumentándose el número de voces incluso hasta ocho distribuidas en dos coros dispuestos en diferentes lugares de la catedral y acompañados con instrumentos como el arpa, el violón y el órgano. Los villancicos de este siglo nos han llegado en manuscritos de borrador y en hojas sueltas para cada voz dejando de lado la escritura de facistol para este tipo de género.

El siglo XVIII está marcado por la gran influencia que ejerció Italia en cuanto a música se refiere y no sólo nos estamos refiriendo a la ópera o a la zarzuela sino también al villancico. Influencias italianizantes en el villancico fueron el estilo recitativo, las arias da capo y el estilo compositivo de la ópera seria italiana que provocaron un aumento en la plantilla de las orquestas de las capillas de música catedralicias, una mayor exigencia a la hora de interpretar dichas composiciones junto con una desmedida inversión musical de los centros catedralicios que no rentabilizaban sus resultados prácticos. Los villancicos seguirán teniendo las características populares del siglo anterior que se irán fundiendo con las características musicales de este siglo, situación que provocó que los villancicos se utilizasen en contextos litúrgicos pero esta vez con fines didácticos. Poco a poco se van introduciendo elementos teatrales en las iglesias buscando provocar en el pueblo afectos muy diferentes a la contemplación divina que se conseguía con el viejo estilo polifónico. Compositores importantes de este periodo han sido el padre Antonio Soler, Antonio de Literes y José de Torres. Estas influencias italianizantes provocaron que el villancico fuera definitivamente proscrito de la liturgia a finales de este siglo XVIII, de tal manera que en el siglo XIX los villancicos habían desaparecido de la liturgia siendo sustituidos por los tradicionales responsorios gregorianos. Así todo el patrimonio de villancicos quedó en el mejor de los casos almacenado en los archivos catedralicios, gran parte del cual aún está por publicar.

Hoy en día al referirnos a la palabra “villancico” hacemos referencia a la canción de navidad que tiene sus orígenes en distintas culturas populares de cualquier nacionalidad. El villancico que estamos acostumbrados a oír en estas fechas tiene una estructura melódica y armónica sencilla y normalmente suele estar interpretado en las voces por coros de niños / as, suelen tener melodías facilonas y poco elaboradas armónicamente. Actualmente el uso del villancico está ligado al fomento del consumismo típico de estas fechas, prueba de ello es que la publicidad utiliza la música de los villancicos a finales del mes de noviembre, con lo cual se amplía el periodo navideño de forma considerable con el objeto de fomentar aún más el consumo en estas fechas.
BIBLIOGRAFÍA
q Stanley Sadie y John Tyrell (ed.s): The New Grove Dictionary of Music and Musicians, segunda ed., 29 vols. (Londres: Macmillan, 2001). q Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana: 10 vols., dirigido por Emilio Casares Rodicio (Madrid: SGAE, Madrid).



Sor Juana Inés de la Cruz

Su verdadero nombre es Juana de Asbaje y Ramírez, y nació en Nueva España (Méjico), probablemente de madre mejicana y padre español. Se piensa que fue ilegítima. Asombró esta mujer aun de niña por su precocidad, su afán de saber y su autodidactismo. A los 14 años ya estaba escribiendo poesía. La esposa del virrey de la Nueva España, la marquesa de Mancera, impresionada por la joven, la invitó a vivir en palacio como dama de corte. Fue aquí, en la corte del virrey de la Nueva España, donde aprendió latín. A los 16 años ingresó de novicia en la Orden carmelita, pero la severidad de la regla la hizo regresar al palacio de los virreyes. Un año más tarde entró en la Orden jerónima, donde tenía más libertad de movimiento. Gozó de extraordinaria consideración y la visitaban y consultaban hasta los personajes más importantes. Se dice que entró en el convento por temor de los hombres y para entregarse a sus estudios. Al cumplir los 40 años Sor Juana dejó de escribir, abandonó los estudios que tanto la apasionaban, y se entregó de lleno a la oración y a la caridad. Vendió su biblioteca de 4.000 volúmenes y sus instrumentos científicos y musicales para ayudar a los pobres. Se declaró una peste en su ciudad y, cuidando a sus hermanas de religión, contrajo el mal, del que murió en 1694, a los 43 años de edad. Escribió Sor Juana dos comedias al estilo de Calderón (Amor es más laberinto y Los empeños de una casa) y autos sacramentales como El divino Narciso. Pero su producción de mayor interés pertenece a la lírica. Su obra de más empeño, de casi un millar de versos, es su Primero sueño, a la manera de las Soledades de Góngora. Es obra de enrevesado y a veces oscuro pensamiento. Describe la noche y el sueño durante el cual el espíritu se purifica y eleva hasta la contemplación del universo y trata de penetrar sus leyes, pero llega al alba sin conseguirlo en este «primer» sueño, cuya solución quedaba probablemente confiada a otro «segundo sueño» que no fue escrito. Este Primero sueño se considera el mejor poema filosófico de todo el Siglo de Oro español. La voz más personal suya, sin embargo, se encuentra en su poesía de juventud, en su poesía amorosa y religiosa: la primera de sincera ternura y delicadeza femenina, y la segunda de sutil misticismo y sensualidad a la manera de San Juan de la Cruz. Destacó en la canción y el soneto. Escribió deliciosos villancicos, para los cuales supuestamente
también escribió la música.

VILLANCICOS
ASUNCIÓN, 1676
Villancicos que se cantaron en la Santa Iglesia Metropolitana de Méjico, en honor de María Santísima Madre de Dios, en su Asunción Triunfante, año de 1676, en que se imprimieron.

VILLANCICO V
AQUELLA Zagala del mirar sereno, hechizo sereno, hechizo del soto y envidia del Cielo: la que al Mayoral de la cumbre, excelso, hirió con un ojo, prendió en un cabello: a quien su Querido le fue mirra un tiempo, dándoles morada sus cándidos pechos: la que en rico adorno tiene, por aseo, cedrina la casa y florido el lecho: la que se alababa que el color moreno se lo iluminaron los rayos Febeos: la por quien su Esposo con galán desvelo pasaba los valles, saltaba los cerros: la del hablar dulce, cuyos labios bellos destilan panales, leche y miel vertiendo: la que preguntaba con mante anhelo dónde de su Esposo pacen los corderos: a quien su Querido, liberal y tierno, del Líbano llama con dulces requiebros, por gozar los brazos de su amante Dueño, trueca el valle humilde por el Monte excelso. Los pastores sacros del Olimpo eterno, la gala le cantan con dulces acentos; pero los del valle, se fuga siguiendo dicen presurosos en confusos ecos:

VILLANCICO I
Estribillo
¡A LA fiesta del Cielo! Las voces claras una Reina celebran, Pura y sin falta. ¡Vengan, vengan a celebrarla por su buena estrella! No se detengan, ¡vayan!, que en su Concepción está para gracias.
Coplas
Con mucha gracia María, siendo del género humano, una Concepción estrena tan nueva, que no ha pecado. Allá en la Mente Divina su puro esplendor intacto, sin necesidad de absuelto, fue éste un caso reservado. Corriendo por todo el mundo la culpa, estuvo el milagro que macular no pudiese a su Ser Inmaculado. Astuto y desvanecido, a sus plantas arrojado, su honor puro a Lucifer se le fue entonces por alto. Corrientemente atrevido por la hija de Adán, el Diablo se la había jurado, puesto que echó por tantos y cuantos. Pero como no podía en su Concepción tragarlo, contra el bocado se estuvo de Adán, sin probar bocado.

VILLANCICO II
Estribillo
¡A LA Concepción, a la Concepción! No se detengan, que la fiesta es hoy. ¡Vayan, vayan, que la Reina tiene harta gracia! ¡Lleguen, lleguen, porque su fiesta es fiesta solemne!
Redondillas
Hoy con festiva alegría, de virtud y gracia llena, en su Concepción estrena un Templo de Dios, María. Venciendo al fiero Dragón que a sus pies holló triunfante, este milagro al instante sucedió en la Concepción.Victoriosa y sin desgracia, como se deja entender, fue el caso muy para ver en Santa María de Gracia.Si es Puerta en quien se hallará franca la entrada del Cielo, lo festivo de este anhelo en Porta-Caeli será. Contra el Dragón y sus redes, en alta contemplación cogen por la Concepción los que hoy van a las Mercedes. En sus aplausos divina, después de tan gran batalla, hoy, cuando contenta se halla, es la fiesta de Regina.

VILLANCICO III.
—DIÁLOGO
—¿QUIÉN es aquella Azucena que pura entre todas brilla? —Es, aunque Azucena sea, de Dios una Maravilla. —En su Concepción sin mancha ¿tuvo asomos de cautiva? —Muy libre se concibió, y fue en un Ave María. —¿Pudo caer en la culpa de Adán, de quien ella es hija? —La cabeza se estrelló sin haber dado caída.—¿Con su pureza, el Demonio tuvo alguna demasía? —Aunque se precia de bravo, jamás le echó la maldita—Porque campa de tremendo ¿su estrago la atemoriza? —Puesta sobre su cabeza, de él se le da lo que pisa. .
Estribillo
—¿Quién es aquella Reina de tierra y Cielo? —Es el Ave de gracia, por Dios eterno, concebida sin mancha, que está para glorias, que está para gracias, y en un Instante la libró Dios de culpa, para ser su Madre.

VILLANCICO V
Coplas
ENTRE la antigua Cizaña que el Enemigo del hombre puso en el jardín del mundo para marchitar sus flores, el Hortelano Divino, por ostentar sus primores, en el más estéril cuadro plantó la Rosa más noble. De corrupción y de espinas goza regias exenciones, fragante Reina de tanta república de colores. A influjos del Sol se engendra, porque su Criador dispone que, aunque de la tierra nace, nada de la tierra toque. Y porque saliendo al prado por maravilla del Orbe, luces por hojas despliegue, brille rayos por candores, tan
limpia, en fin, se concibe, tan fuera del común orden, que Naturaleza misma, en Ella, se
desconoce.
Estribillo
¡Al jardín, Hortelanos, al campo, Labradores, y veréis en el campo, y entre las flores, una Rosa sin recelo de que la marchite el hielo ni la abrasen los ardores! Sin espinas de pecado veréis que preside al prado, sin mancilla, tan hermosa, que siendo del Cielo Rosa es del prado Maravilla.

VILLANCICO VI.
—JÁCARA
Estribillo
¡OIGAN, miren, atiendan lo que se canta, que hoy la Música viene de mucha gracia! Pero hablando de veras y en puridad, en breve ha de decirles una verdad.
Coplas
Antes que todas las cosas érase una hermosa Niña de los ojos del Criador, graciosamente prevista. Que habiendo de ser de un Dios Humanado, Madra digna, fue razón que ni un instante se apartase de su vista. Para ser de los Mortales la defensa, fue escogida, siendo la pura Azucena de la hoja blanca y limpia. Contra la Serpiente astuta que ocasionó la rüina de todo el género humano, siempre estuvo prevenida; siempre armada y vigilante; y tanto, que al embestirla, con linda gracia le dio en la cabeza una herida. Jamás pudo ni aun tocarla la Sierpe; y así, corrida, en escuchando su Nombre, bramando se da a Patillas. Para estas empresas, tanta gracia Dios le comunica, que siendo pura criatura, Mujer parece Divina. Sin la mancha de la culpa se concibe, de Adán hija, porque en un lunar no fuese a su padre parecida. Del tributo universal el Sacro Poder la libra, previendo que había de ser nuestra Reina sin caída. De Ésta, pues, a quien los fieles invocan Madre benigna, es la fiesta, y es el canto de esta mi Jacarandina.

VILLANCICO VII
1. MARÍA, en su Concepción las sombras venciendo obscuras, se forma de luces puras bien ordenado Escuadrón. 2. De él huye el negro borrón; 1. y viendo de María las pueras luces bellas, 2. queda la Noche fría, y la hace ver estrellas, 1. ¡Triunfe el Día! 2. El Cielo, que venza ordena a la sombra su arrebol, 1. blanca Aurora, hermoso Sol y Luna de gracia llena. 2. Déle a la Culpa la pena, destruyendo el negro horror; muera la Sombra al valor que tanta Luz encierra. ¡Al arma, guerra, guerra! 1. Con luces de gracia y gloria consigue María victoria, 2. y a su pureza el triunfo se da. 1. ¡Es verdad, porque vencer a la sombra y al Dragón, que se asombra, se debe a su claridad!
Coplas 23

Luciente divina Aurora del que es de Justicia Sol, contra la Noche se ostenta María en su Concepción. Como Luna siempre llena de puro, indemne candor, a pesar de las tinieblas sus luces manifestó, pues, como el Sol escogida, la lobreguez ahuyentó de la culpa, y por la gracia claro Día se formó. Pertrechada se concibe del limpio, claro esplendor de la Luz indefectible, con que a la sombra venció.
NAVIDAD, 1689
Villancicos que se cantaron en la S. I. Catedral de la Puebla de los Ángeles, en los Maitines solemnes del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, este año de 1689.

VILLANCICO I
Introducción
POR CELEBRAR del Infante el temporal Nacimiento, los cuatro elementos vienen: Agua, Tierra, y Aire y Fuego. Con razón, pues se compone la humanidad de su Cuerpo de Agua, Fuego, Tierra y Aire, limpia, puro, frágil, fresco, En el Infante mejoran sus calidades y centros, pues les dan mejor esfera Ojos, Pecho, Carne, Aliento. A tanto favor rendidos, en amorosos obsequios buscan, sirven, quieren, aman, prestos, finos, puros, tiernos.
Estribillo
Y todos concordes se van a mi Dueño, que Humanado le sirven los cuatros elementos: el Agua a sus Ojos, el Aire a su Aliento, la Tierra a sus Plantas, el Fuego a su Pecho; que de todos, el Niño hoy hace un compuesto.
Coplas
1.- Pues está tiritando Amor en el hielo, y la escarcha y la nieve me lo tienen preso, ¿quién le acude?
2.- ¡El Agua!
3.- ¡La Tierra!
4.- ¡El Aire!
1.- ¡No, sino el Fuego!
1.- Pues el Niño fatigan sus penas y males, y a sus ansias no dudo que alientos le falten, ¿quién le acude?
2.- ¡El Fuego!
3.- ¡La Tierra!
4.- ¡El Agua!
1.- ¡No, sino el Aire!

1.- Pues el Niño amoroso tan tierno se abrasa que respira en Volcanes diluvios de llamas, ¿quién le acude?
2.- ¡El Aire!
3.- ¡El Fuego!
4.- ¡La Tierra!
1.- ¡No, sino el agua!
1.- Si por la tierra el Niño los Cielos hoy deja, y no halla en qué descanse su Cabeza en ella, ¿quién lo acude?
2.- ¡El Agua!
3.- ¡El Fuego!
4.- ¡El Aire!
1.- ¡No, mas la Tierra!
VILLANCICO II
Estribillo
—AL NIÑO Divino que llora en Bélen, ¡déjen-lé, pues llorando mi mal, consigo mi bien! 1.- ¡Déjen-lé, que a lo Criollito yo le cantaré! 2.- ¡Le, le, que le, le le!
Coplas
1.- Sed tiene de penas Dios, y es bien le den sus ojos el agua, el barro mi sér: ¡déjen-lé!
2.- Dejen que el Sol llore; pues aunque al nacer también llora el Alba, no llora tan bien: ¡déjen-lé! que es el llanto del mal aurora del bien
1.- ¡Déjen-lé, que a lo Criollito yo le cantaré! &.
1.- Que mi llanto enjugue su llanto, y que esté Dios conmigo Humano yo enjuto con Él: ¡déjen-lé!
2.- Si es Piedra Imán Cristo, y es tan al revés, que al Imán un yerro le pudo atraer, ¡déjen-lé, que venir Dios a tierra levantarme es!
1.- ¡Déjen-lé! &.
1.- ¡Que esté, cuando el tiempo es crïado de Él, a la ley sujeto de un tiempo sin ley! ¡Déjen-lé!
2.- ¡Que al ver Dios al hombre tormenta correr, baje Él, siendo en mares de llanto, Bajel! ¡Déjen-lé, que todo es Mar y Cielo cuanto allí se ve!
1.- ¡Déjen-lé! &.
1.- ¡Que en pajiza cuna de su Luz dosel, el Sol cuando nace se venga a poner! ¡Déjen-lé!
2.- Si Dios por no herirme, siendo recto Juez, Humano convierte el rayo en laurel, ¡déjen-lé, que llorando mi mal consigo mi bien!
1.- ¡Déjen-lé, que a lo Criollito yo le cantaré! &.

VILLANCICO III
Introducción
EL ALCALDE de Belén en la Noche Buena viendo que se puso el azul raso como un negro terciopelo, hasta ver nacer al Sol, de faroles llena el pueblo, y anuncia al Alba en su parto un feliz alumbramiento.
Estribillo
1.- Oigan atentos y porque ninguno se niegue al precepto, el poner en Belén luminarias lo lleva el Alcalde a sangre y a fuego,
2.- Oigan atentos, y todos con luces coronen el pueblo.
3.- Que con los faroles, las calles son soles.
1.- Ninguno se esconda que empieza la ronda, y el zagal que su luz no llevare lo pone a la sombra.
Seguidillas Reales
1.- Sin farol se venía una Dueña, guardando el semblante, porque dice que es muy conocida por las Navidades.
2.- En Belén los faroles no quiso poner un Tudesco, que en sus ojos llevaba linternas con luz de sarmientos.
3.- Por estar sin farol, puso un Pobre candil mal parado; porque aunque es cosa fea, en efecto, tiene garabato.
1.- Encontró con el Buey, y no pudo llevarla la pena; porque el Buey nunca sale de casa sin sus dos linternas.
2.- Con farol encendido iba un Ciego, diciendo con gracia: ¿Dónde está la Palabra nacida, que no veo palabra?
3.- Viendo a un Sastre sin luz, el Alcalde mandó, por justicia que cerilla y velilla encendiese, y su candelilla.
1.- Un Poeta salió sin linterna, por no tener blanca; que aunque puede salir a encenderla, no sale a pagarla.
2.- Del Doctor el farol apagóse, al ir visitando; por más señas, que no es el primero que ha muerto en sus manos.
3.- Sin farol un Hipócrita estaba y dijóle: Hermano, mal parece que esté sin faroles un cuerpo de Santo.
1.- En Belén sin faroles entraron, a fin de que todos tropezando en su dicha, en el Niño diesen de ojos.

VILLANCICO IV
Introducción
HOY, QUE el Mayor de los Reyes llega del Mundo a las puertas, a todos sus pretendientes ha resuelto dar Audiencia. Atended: porque hoy, a todos, los memoriales decreta, y a su Portal privilegios concede de covachuela.
Estribillo
¡Venid, Mortales, venid a la Audiencia, que hoy hace mercedes un Rey en la tierra, y de sus decretos nadie se reserva! Venid, pues consiste el que logro tengan vuestros memoriales, en que hechos bien vengan. Y hoy que sus mayores Validos le cercan Josef y María la gracia está cierta. Y pues no hay en el Mundo quien no pretenda, ¡venid, Mortales, venid a la Audiencia! &.
Coplas
1.- Adán, Señor, que goza, por labrador, indultos de Nobleza, hoy se halla preso y pobre, forjando de su yerro su cadena; pide una espera, pues el Mundo obligado tiene a sus deudas.
2.- Atended al decreto que lleva: En el Límbo por cárcel quédese ahora, que hoy del Cielo ha llegado la mejor Flota.
3.- Moisés, que allá en un Monte cursó de Leyes la mejor Escuela, hallándose con Vara, la Toga pide, que feliz espera: porque en él vean, que en vuestras Leyes sólo su ascenso encierra.
2.- Atended al decreto que lleva: Por de Alcalde de Corte su Vara quede, pues a tantos Gitanos condenó a muerte.
4.- Salomón, Señor, pide del Consejo de Estado plaza entera, pues sólo para esto vuestro amor le adornó de tantas Ciencias; con que hoy desea, que en razones de Estado su juicio crezca.
2.- Atended al decreto que lleva: Hoy de Estado en la plaza fuera nombrado si a salir acertara de mal estado.
5.- Los Padres que en el Limbo padecen la prisión de las tinieblas, pues Príncipe ha nacido, indulto piden que se les conceda, para que tengan, pues hoy nace la Gracia, la gracia cierta.
2.- Atended al decreto que llevan: No ha lugar por ahora, pues este Infante indulta cuando muere, no cuando nace.
6.- José, que de María los honores de Esposo a gozar llega, pide en vuestro Palacio oficio competente a su Nobleza, pues hay en ella tantos Reyes ilustres de quien descienda.
2.- Atended el decreto que lleva: Capitán de la Guarda queda sin duda, pues mejor Compañía no hay que la suya.

S o r J u a n a I n é s d e l a C r u z
SONETOS Y VILLANCICOS
VILLANCICO V
Estribillo
1.- PUES mi Dios ha nacido a penar, déjenle velar.
2.- Pues está desvelado por mí déjenle dormir.
1.- Déjenel velar, que no hay pena, en quien ama, como no penar.
2.- Dejénle dormir, que quien duerme, en el sueño se ensaya a morir.
1.- Silencio, que duerme.
2.- Cuidado, que vela.
1.- ¡No le despierten, no!
2.- Sí le despierten, sí!
1.- ¡Déjenle velar!
2.- ¡Déjenle dormir!
Coplas
1.- Pues del Cielo a la Tierra, rendido Dios viene por mí, si es la vida jornada, sea el sueño posada feliz. ¡Déjenle dormir!
2.- No se duerma, pues nace llorando, que tierno podrá, al calor de dos Soles despiertos, su llanto enjugar. ¡Déjenle velar, que su pena es mi gloria, y es mi bien su mal!
1.- ¡Déjenle dormir; y pues Dios por mí pena descanse por mí!
2.- ¡Déjenle velar!
1.- ¡Déjenle dormir!
1.- Si a sus ojos corrió la cortina el sueño sutil, y por no ver mis culpas, no quiere los ojos abrir ¡déjenle dormir!
2.- Si es su pena la gloria de todos, dormir no querrá, que aun soñando, no quiere el descanso quien viene a penar: ¡déjenle velar, que no hay pena, en quien ama, como no penar!
1.- ¡Déjenle dormir que quien duerme, en el sueño se ensaya a morir!
2.- ¡Déjenle velar!
1.- ¡Déjenle dormir!
1.- Si en el hombre es el sueño tributo que paga al vivir, y es Dios Rey, que un tributo en descanso convierte feliz, ¡déjenle dormir!
2.- No se duerma en la noche, que al hombre le viene a salvar: que a los ojos del Rey, el que es reo gozó libertad. ¡Déjenle velar, que su pena es mi gloria, y es mi bien su mal!
1.- ¡Déjenle dormir que pues Dios por mí pena, descanse por mí!

S o r J u a n a I n é s d e l a C r u z
SONETOS Y VILLANCICOS
2.- ¡Déjenle velar!
1.- ¡Déjenle dormir!
1.- Si el que duerme se entrega a la muerte, y Dios, con ardid, en dormirse por mí, es tan amante que muere por mí, ¡déjenle dormir!
2.- Aunque duerma, no cierre los ojos, que es León de Judá y ha de estar con los ojos abiertos quien nace a reinar. ¡Déjenle velar, que no hay pena, en quien ama, como no penar!
1.- ¡Déjenle dormir, que quien duerme, en el sueño se ensaya a morir!
2.- ¡Déjenle velar!
1.- ¡Déjenle dormir!

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