9 nov. 2019

DECODIFICACIÓN DE LA SIMBOLOGÍA PROFÉTICA.

DECODIFICACIÓN DE LA SIMBOLOGÍA PROFÉTICAJose Luis Uribe Fritz

image001Desde el punto de vista de quien analiza las transformaciones socio-culturales que determinan nuevos cursos de acción en la sociedad, a partir de un cuerpo doctrinario de objetivos -definidos a su vez- por una ideología; lo inquietante de las profecías en el sentido de ser portavoces de estas transformaciones, es asistir a su ejecución material por medio de sus símbolos.
Tomemos por ejemplo el “666”. Su culminación práctica se ha realizado a partir de la etiqueta del código de barras. Las elucubraciones matemáticas que determinan el resultado final del “666” en dicho código ciertamente no son casualidad ni mucho menos inintencionales. Existen además, amplios estudios matemáticos que hacen inteligible el cómo se logra llegar a esta cifra en el susodicho código. En lo que a nosotros incube, no  haremos un análisis de ese tipo aquí, puesto que nos interesa solo la simbología y su “ideologización” y porque además; el autor es “alérgico” a los números.
No poseemos ningún estudio que avale la afirmación siguiente, más que el buen juicio y la intuición, por lo que si damos una cifra, es solo una especulación, eso sí, con una alta base de realismo: Lo inquietante con respecto a la  implementación del  “666” en la vida diaria, es reconocer  que tal vez un 80 0 90 % del comercio mundial se realiza con la tecnología del etiquetado de barras. Quedan muy pocas actividades comerciales fuera de su radio de acción.
En conclusión, podemos aseverar por la inferencia que nace de la observación de las metamorfosis sociales  y como tesis al mismo tiempo; que a medida que el símbolo se concreta y permea la sociedad, avanza al mismo tiempo; con toda la carga ideológica que conlleva  la imposición de una nueva “realidad” o categoría axiológica como motor de justificación de las conductas sociales.
Sin embargo, debemos conceder que no siempre la divulgación y masificación de un símbolo ocurre con la venia de nuestra voluntad, como sucede con el consabido “666”. Pero cuando adherimos libremente a un símbolo, somos los responsables de la “carga” valórica y de la realidad inmaterial o espiritual que presupone dicho símbolo y debemos asumir la cuota de influencia que dicho símbolo tiene en la conformación de una nueva realidad social y del nuevo ordenamiento valórico que se produce.
He aquí nuestro ámbito delimitado para explicar o decodificar el aspecto simbólico de las profecías, en especial la que nos preocupa que es la letra “K”.
Pero… ¿Qué es un símbolo? Reitero que este análisis es “ideológico”  por lo tanto la respuesta a esta interrogante dice relación con el “origen y significado de las ideas y su consumación socio-cultural”. En consecuencia, diremos que un símbolo es la “REPRESENTACIÓN IDEOGRÁFICA DE UN VALOR”¿Cómo explicamos esto? De la siguiente manera. Como afirma  José M. Salaverría, “el hombre no puede prescindir de los símbolos porque son los lazos que nos unen a lo ideal”.  La representación de una “idea” por medio de un símbolo es inherente a la naturaleza humana e innegable e ineludible. Pero además, diremos  que el símbolo es el lazo que nos une a lo REAL, en el sentido que exterioriza el valor y el significado de aquello que se ha hecho inteligible a nuestro entendimiento a partir de la comprensión de su esencia abstracta (cuando lo es). Más aún, a partir de su aceptación y comunión social, nos permite adherirnos a ciertos códigos de conductas que establecen límites o condicionan la convivencia social.   Por ejemplo, todos conocemos el símbolo de “un ceda el paso” y sabemos las consecuencias nefastas que se pueden producir por la “transgresión” de dicho símbolo (en el plano material) y también todos sabemos las consecuencias más nefastas aún de usar o identificarnos con una “cruz invertida” (en el plano espiritual).
Dada la naturaleza humana corpórea que lo ata al mundo material, el hombre condiciona todo su saber a reunir por medio de sus sentidos los datos necesarios para en seguida, decodificar, conocer y valorar con su entendimiento, todo aquello que lo rodea. De profunda belleza y teñida de humildad es la siguiente oración del prefacio de Navidad de la Misa de siempre:   “Pues que por el misterio de la Encarnación del Verbo se ha manifestado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria; a fin de que, llegando a conocer a Dios bajo una forma VISIBLE, seamos atraídos por El al amor de las cosas INVISIBLES.” 
Ahora, ¿Qué es lo ideal? En primer lugar está la relación que señala que lo ideal, guarda correspondencia con aquello que “perfecciona” la naturaleza humana. Sin embargo, es de público conocimiento que la “justicia ideal”, el “bien ideal”, y otras categorías valóricas, no son posibles en el grado de perfección en el “limitado e imperfecto” hombre y por lógica derivación; no están presentes en “grado sumo de refinamiento” en el escenario actual de este mundo, ni en un futuro próximo o lejano.  .
Desde el punto de vista filosófico, fuera de ser una doctrina materialista e inmanente, el idealismo que lleva a la acción -desde la política doctrinaria- es una quimera angustiante (no existen los humoristas de izquierda); porque concurre una evidente dicotomía en lo que la realidad “debiera ser” de acuerdo a la “idea” y de cómo es; y ese intento “voluntarioso” de modificar la realidad sin ninguna dosis; valga la redundancia; de realismo, produce desasosiego y desesperación (máxime cuando este “más acá” es la única realidad y el “más allá” no existe y me voy a morir sin que el mundo en su actualidad haya cambiado un ápice).
¿Cómo se resuelve el problema de la lejanía en el futuro de la materialización de la idea y se “bloquea” la angustia subsecuente? (esto es solo falacia y sofismo bien lo sabemos puesto que no es posible eludir esta angustia). La izquierda “renovada” resolvió esto de la manera siguiente: reconocieron que otro aspecto práctico del idealismo-político, es la “materialización” de la idea en cuanto a alcanzar un estadio de inmanencia -en el orden individual y de allí a lo social- como consecuencia de la anomia que se debe producir como medio de disolución cultural que  predisponga o que provoque el vacío necesario para ser llenado con un nuevo orden inspirado en la “idea” que se quiere imponer. En efecto, anomia es: el estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales. O si se prefiere, falta de fuerzas colectivas, esto es, de grupos constituidos y adheridos a una misma concepción de la vida y que es necesario para reglamentar la vida en sociedad.
Expliquemos esto de otra forma. Entroncamos aquí la “idea” con la utopía y el nuevo modelo revolucionario de izquierda. La utopía, en cuanto a materialización de un mundo “ideal”, ya no es algo lejano ni es algo “soñado”. Es algo real, práctico, concreto ¿Cómo es esto? Nace y se desarrolla en mí, Porque la rebelión es “personal”. Yo me rebelo “aquí y ahora” (existencialismo) para que el mañana no sea más una categoría espacio-temporal, distinta de la realidad presente y esta –a su vez- deje de ser lo que es-: un ordenamiento axiológico justificado por una creencia distinta a la mía.   Es así como esta “rebelión” se disipa a la sociedad con la entropía que le secunda,  y por eso los “derechos humanos”, son ante todo “derechos personales”, que la sociedad debe garantizar. (Incluyamos aquí todos los derechos humanos: derechos sexuales y reproductivos, derecho a la objeción de conciencia, y otras aberraciones.)
Hemos unido política con teología o religión si se quiere. Pero es que la realidad nos obliga a ello y porque además, en el campo de la política es donde se definen, confrontan y se difunden las ideas que el hombre materializa en la sociedad como signo de la época en que vive. Por otro lado, la política no es un estamento de la vida social que corra por un carril separado de los otros, sin influencia y relaciones. Los cinco órdenes que existen en toda sociedad –moral, cultural, social, económico y político- son imbuidos por la idea que el hombre tiene de sí mismo, del Estado y de la sociedad. Y todos estos órdenes a su vez son informados por una concepción trascendente o inmanente de la vida. Si se cree que el hombre es materia pura, esta inmanencia se reflejará en los órdenes señalados y lo mismo si la concepción es trascendente y afirma que la esencia del hombre es espiritual y que existe una realidad superior a él. (Este tema también lo tratamos más ampliamente en los artículos “creencia, política, sociedad”).
Los griegos, por ejemplo, consideraban que el peor crimen político (porque alteraba el orden social) era la blasfemia contra los dioses. En consecuencia, condenaban al exilio a los blasfemos y a los que se burlaban de los dioses. Lo propio ocurría en la edad media, en el sentido de “comprender que la alteración” del orden sagrado religioso, implicaba también la alteración del orden social.
Por otro lado, no queremos ser majaderos en la siguiente premisa, puesto que la hemos mencionado en otros escritos, pero no hay duda de que la “idea” de un mundo “sin Dios” está dando paso a un mundo con un “nuevo dios” y que la nueva y reformada política revolucionaria y específicamente la acción ideológica de la izquierda en general y algunos sectores en particular, tienen mucho que ver en aquello.
Citemos a Reed para que nos quede un poco más clara esta cuestión:
“En nuestro siglo (XX) se ha visto que a la palabra “revolución” se le ha dado un nuevo significado, o con más precisión, se le ha dado su verdadero significado: la destrucción sin fin hasta que La Ley (se refiere a la ley de la biblia) se cumpla. Cuando la palabra “revolución” se puso vigente por primera vez en Occidente, se sostuvo que significaba una cosa limitada: un violento levantamiento en un lugar definido, causado allí por condiciones específicas en un determinado momento. Ya no es contra una casta gobernante reyes y zares, han desaparecido. No es tampoco contra sistemas de pensamientos ajenos o antagónicos en cuanto a definir formas de estado y de gobierno. Es contra todo o aquello que viene de Dios…. La revolución rusa reveló que la revolución había sido organizada como una cosa permanente: una fuerza permanentemente destructiva, permanentemente organizada con un cuartel central y provisto de un personal permanente, y con objetivos mundiales. Así, no tenía nada que ver con las condiciones aquí o allí, o ahora y entonces, o la opresión local. Representaba la destrucción como un objetivo en sí mismo, o como un medio de quitar todos los gobiernos legítimos del mundo y poner en su lugar algún otro gobierno, otros gobernadores.”
La reformulación de las categorías ideológicas del marxismo, (nuevo modelo revolucionario) ha llevado a que desde el ámbito de la guerra ideológica, (Gramsci) fecundada por los parámetros culturales (nueva superestructura) en detrimento de los económicos que son su consecuencia; (estuve a punto de decir paradigmas que es el término que la nueva izquierda utiliza para “socializar” sus nuevas categorías intelectuales) se busque intencionalmente una confrontación en donde todo aquello que significa una manifestación del pensamiento distinto del cristiano, se utilice como arma contracultural de la creencia dominante. En este caso, como arma de destrucción del cristianismo. Y… ¡que más contrario al cristianismo que el satanismo! He aquí la explicación ideológica para la utilización política del satanismo. (El anarquismo, como veremos,  es la punta de lanza en estos menesteres)
A continuación podemos ver la palabra anarquía con la letra “K” y unida a un hexagrama demonológico de seis puntas.
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No obstante, sería ingenuo creer que la cosa solo queda allí, en un juego de poder entre facciones políticas. Bien lo sabemos los católicos a la antigua. Y bien que la realidad nos abofetea en la cara con extraños símbolos que nos dicen que algo está pasando más allá del campo de la lucha ideológica.
Preguntémonos entonces ¿Cuáles son los símbolos de este “nuevo gobierno” y de este “nuevo dios”? ¿Qué “nueva sociedad” nacerá bajo estos símbolos? ¿Qué símbolos identifican al hombre que propugna a este “nuevo dios”? ¿Cómo sabemos que simbólicamente se está transformando el orden social-cultural y está naciendo otro?
Aclaremos, que las manifestaciones del satanismo van mucho más allá de la transgresión del culto cristiano y de la figura de Dios mismo. Esa es solo una parte y dice relación con él “culto” de adoración que se le rinde al demonio en el sentido religioso. Antes o tal vez junto a la propagación de este “culto” está la difusión de la figura del demonio como este “nuevo dios” y por consiguiente –su simbología-“prefigura” o anuncia este nuevo mundo y este “nuevo hombre” sobre los que reinará.
Veamos. No quiero anticiparme a un trabajo en preparación sobre la demología moderna, pero no puedo dejar de mencionar algunos tópicos que nos darán alguna luz sobre lo aquí señalado.
La demología moderna y sus símbolos, aunque guardan relación con manifestaciones y significados antiguos en cuanto al demonio y al infierno, distan mucho de los estereotipos que comúnmente se le relacionan. Así tenemos,  que en primer lugar la política cultural de la izquierda promueve simbología humana “precristiana” y derechamente demonológica. Algunos de estos símbolos son: la espiral, las manos, los colores azul, amarillo y rojo, la estrella roja, los tres círculos unidos, la letra “K”, la letra “E” invertida, el ojo, el triángulo invertido etc., solo por mencionar algunos.
La difusión de estos símbolos es sistemática y sostenida en el tiempo específicamente desde hace unos 25 años (coincide con la caída de los socialismos reales y la exteriorización pública del nuevo modelo revolucionario y sus nuevos grupos: movimientos sociales de todo tipo: ecológicos, animalistas, feministas, homo-lésbicos, pro-aborto, etc., quienes los usan a destajo). Y cruzan o son transversales (en terminología neomarxista) a todo el quehacer social y cultural.
En esta segunda imagen –de un sitio ateo- vemos una cruz rota por una espiral.
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Con todos los antecedentes ideológicos que hemos entregado, dilucidemos ahora la letra “K” en la profecía de San Anselmo que es lo que nos inspira.
En primer lugar delimitemos nuestro análisis a partir de las siguientes proposiciones:
1.- El significado y el valor de un símbolo, al igual que el uso de una palabra, está determinado por una serie de elementos, entre ellos definición y significado, y que se los infunde quien lo usa o la arroja a la lucha ideológica. Esto, independiente del que posean en sí y por los cuales son conocidos, puesto que no necesariamente tienen que coincidir. Si las personas son incapaces de decodificarlos (palabra o símbolo) o entienden otra cosa por ello, esto no impide o por el contrario, es la causa de que el símbolo o la palabra se reproduzcan socialmente.
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2.- El símbolo se relaciona siempre con el fin ideológico que lo inspira y sustenta y que a su vez, condiciona la acción que lo reproduce socialmente. Que este fin sea conocido o no por quien lo reproduce, carece de importancia.
3.- Observamos también en esta nueva lucha ideológica, la deconstrucción y la transgresión del símbolo como parte de la desacralización de la creencia de quien le ha dado el valor y significado  y lo ha utilizado además, como elemento de construcción cultural. No olvidemos que para que el mundo sea socialista (ateo, materialista y anticristiano) debe primero dejar de ser precisamente… cristiano y ello incluye la desaparición de su simbología.
En cuanto al símbolo en propiedad –la letra “K”- señalemos lo siguiente:
1.- Dejaremos de lado la evolución de la figura,  la filología, la fonética, el orden fónico y de abecedario que son el nexo por los cuales esta letra del sánscrito, pasando por otros idiomas; ha llegado al nuestro.
2.- Tomaremos solo su carga esotérica que es como se entrecruza con afinidad en varios idiomas y que es como específicamente ha llegado al presente unida indisolublemente a la masonería y a la “kabalah” judía.
En esoterismo, esta letra K, en algunos casos es una letra asociada  a la guerra y a la violencia, por su forma representa la mano alzada y armada. Se corresponde con la letra Kaf del idioma hebreo y tiene un valor numérico de 20. Este número a veces se lo considera nocivo y se le atribuye el significado de una energía que favorece la oposición de los contrarios.
Conforme a los estudiosos de la masonería, la letra “K” que utilizan profusamente, es una denominación de la palabra Kadosh que es una palabra de origen hebreo que quiere decir santo, purificado, elegido o sagrado.  ¿Elegido o sagrado para que o por quién…? Esperamos obtener una respuesta coherente para esta inquietud.
Los cabalistas y masones se apropian la palabra Kodesh o Kadosh como nombre del dios judío representado por esta letra (o de la espiritualidad que se desprende de la relación con este Dios).
Por otro lado, los Caballeros Kadosh se encuentran en uno de los grados más avanzados de la Francmasonería. Entre sus obligaciones estaban las de defender los principios de la Masonería.
Algunos estudiosos del tema sitúan el origen del Kadosh alrededor del año 1743 en la Ciudad de Lyon, Francia. Entre sus principales símbolos se encuentra un águila bicéfala mitad blanca y mitad negra, que podría simbolizar la cercanía con Dios, recordemos que esta ave es considerada la reina de todas ellas y la más cercana al Sol y a Dios.
En 1918, este grado fue considerado anti-católico en la Enciclopedia Católica y además se decía que iba en contra del Papa pues, se decía que en el rito de iniciación el futuro Caballero Kadosh debía apuñalar una tiara y una corona, ambos objetos representaban el poder del Papa. Al respecto la enciclopedia católica nos asegura que:
“El Kadosh (decimotercer grado), pisoteando la tiara papal y la corona real, se destina a desahogar una justa venganza en estos “grandes criminales” por el asesinato de Molay  y “como el apóstol de la verdad y de los derechos del hombre” librar a la humanidad “de la esclavitud del Despotismo y de la Tiranía espiritual”.  “En la mayoría de los rituales de este grado todo respira venganza” en contra del “Despotismo” religioso y político. Por eso se dice que los símbolos Masónicos “resplandecen de ideas, que deben penetrar el alma de cada Masón y ser claramente reflejados en su carácter y comportamiento, hasta que llegue a ser una columna de fortaleza para la fraternidad”.
Por último, otro significado esotérico dado a la letra Kaf (K): “representa la palma de la mano, simbolizando el final de las pruebas de aceptación, y las leyes que garantizan el buen corolario de la obra. El resultado es la consecuencia de un esfuerzo mental y físico que pone de manifiesto la capacidad de utilizar un potencial. Kaf es una mano tendida, lista para recibir en todos los sentidos del término, dirigiéndose a alguien para darle la bienvenida…”
Para la Torah o la Cabalah judía (da lo mismo) KADOSH significa “lo que es APARTADO”. Pero ahondando en el significado primigenio del término y complementando  el significado primario de la d´var Kadósh, Apartado es: “APARTADO PARA ALGUIEN. Esta es una explicación textual de un estudio actual judío. Obviemos los conceptos que desconocemos y quedémonos con la conclusión: En este caso explicaríamos mejor el pasúk así : Ustedes pueblo serán Kadoshim (APARTADOS PARA MI), porque Yo, YAHWÉH, soy Kadosh (APARTADO PARA USTEDES). O para mejor entendimiento: ‘Ustedes pueblo serán Kadoshim (UNICAMENTE PARA MI), porque Yo, YAHWÉH, soy Kadosh (UNICAMENTE PARA USTEDES). Antes de hablar que lo que significa ser APARTADOS PARA EL miremos primero lo que significa que él se APARTA PARA NOSOTROS. ¿De quién o de qué se aparta Yahwéh para nosotros?  Espero no herir susceptibilidades con lo que se va a decir: Yahwéh se aparta de todas las naciones. Para ser Elohim únicamente, exclusivamente de la CASA DE YAHUDAH Y DE LA CASA DE YAHOSEF”.
(…) A través de estas brajot declaramos que El es únicamente Elohim nuestro y de ningún otro pueblo”.
CONCLUSIONES
1.- La utilización de la letra “K” por parte de la masonería nos indica que Existe una estrecha relación entre el objetivo de destrucción del cristianismo por parte de ésta, y el mesianismo judío.
2.- Además, la utilización de esta letra simbólica en la masonería en su afán destructivo, al parecer, se complementa con el “advenimiento mesiánico” en el sentido mundialista y segregacionista que los judíos le dan. Ellos están “apartados” para el mesías y este mesías no es para el mundo, sino que el mundo les será entregado por él.
3.- La utilización ideológica de los grupos radicales de izquierda de la letra “K” coincide con el fin de destrucción del cristianismo que la masonería declara y está asociado indudable y expresamente al demonio.
Que este demonio sea el nuevo dios o que al menos inspire la destrucción del cristianismo y sea la fuente de donde dimanan los lineamientos del nuevo orden-político que promueven, es algo más que claro. Negarlo sería negar la evidencia de las pruebas como las que a continuación mostramos.

¡VADE RETRO SATANAS!


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4 nov. 2019

PABLO VI, JUAN PABLO II Y BENEDICTO XVI: NACIDOS DE VIENTRE JUDÍO.TODO ENCAJA.

CULTO PÚBLICO EN EL MURO DE LOS LAMENTOS.
CASTIGO A LOS CATÓLICOS QUE MINIMICEN EL “HOLOCAUSTO”.
RETIRO DEL BESO A LA CRUZ EN LA ADORACIÓN DEL VIERNES SANTO.
EXONERACIÓN DE LA CULPABILIDAD COLECTIVA DE LOS JUDÍOS EN EL DEICIDIO.
VISITA A LAS SINAGOGAS.
NEGACIÓN DE LA EXISTENCIA DEL LIMBO, CONSECUENCIAS: SANTIDAD INTRÍNSECA DE LA DIGNIDAD HUMANA. OBSCURECIMIENTO DEL DOGMA DEL PECADO ORIGINAL. YA NO ES NECESARIA LA IGLESIA COMO MEDIO PARA LA SALVACIÓN. NEGACIÓN DE LA NECESIDAD DEL BAUTISMO EN CUALQUIERA DE SUS FORMAS.
IMPÍAS REUNIONES ECUMÉNICAS.
TÍTULO DE “HERMANOS MAYORES” A LOS JUDÍOS, CON VARIAS CITAS A DIOS COMO “PADRE” DE JUDÍOS Y CRISTIANOS
ELIMINACIÓN DE LA SANTA MISA DEL USO ORDINARIO.(MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM)
DESTRUCCIÓN DE LA RESISTENCIA CATÓLICA TRADICIONAL.(CON LA COMPLICIDAD DE MONS. FELLAY Y CÍA.)
MANTENIMIENTO EN PUESTOS CLAVE DE LA CURIA DE JUDAIZANTES Y MASONES.
EXALTACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL. (ENCÍCLICA CARITAS IN VERITATE)
ADOCTRINAMIENTO CON TÉRMINOS E IDEALES MASÓNICOS A JÓVENES.
IDEARIO DE EXALTACIÓN DE LA IDEOLOGÍA MASÓNICA CON LA LAICIDAD COMO UN BIEN, LA DEMOCRACIA, LAS LIBERTADES Y LOS DERECHOS HUMANOS.
Y LA LISTA SE AGRANDA DIA A DIA.
TODO EFECTO TIENE UNA CAUSA.
DIOS NOS AMPARE.
Las profecías atribuidas a San Malaquías indican que Benedicto XVI es el penúltimo papa de la Iglesia católica. Su lema es De gloria olivae. Siempre se lo asoció con que tendría algo que ver con el pueblo judío. Varias veces leí que indicaría que, durante su pontificado, se daría la conversión de los judíos.
Sin embargo, otra posibilidad sería también interesante: que él mismo fuese judío.
Pues bien, a esa conclusión ha llegado Aaron ben Gilad, un católico de origen judío y fundador de una obra que promueve la adoración perpetua.
Papa Benedicto el Linaje judío del XVI
El Papa John Paul la madre del II era de linaje Litvak judío y Papa Benedicto a la abuela María Tauber-Peintner del XVI de Bolzano, Italia (entonces la parte del Imperio Austrohúngaro) también puede haber sido de linaje judío de la Familia Tauber judía de Moravia y Hungría bajada de Aaron Tauber de Moravia. Parecería que su madre Elisabeth María Betty Tauber (la b 1834 Moravia) fue nacida un Moravian Jewess quien fue cortado de su familia cuando ella se hizo un Católico. Moravia y Hungría eran las regiones del Habsburg el Imperio rayado Austrohúngaro hasta la I guerra mundial.
Betty movió a Sur Tyrol el área del Imperio Austrohúngaro (ahora la parte de Italia) donde ella tenía una hija con Antón Peintner. Antón no se casó con ella hasta aproximadamente 3 años después del nacimiento de su hija María en Rasa en 1855. Betty era la hija de Jacob Tauber (la d 1845 de b 1811) y Josefina (Peppi / Josefa) Knopfelmacher (la d 1886 de b 1819). Jacob Tauber era el hijo de Jonas Tauber y su esposa Rebekah Zerkowitz. La Familia Zerkowitz reclamó el estado Kohen.                    (Traducción realizada por el bloc de la verdad esta hay afuera.)
El Papa Benedicto XVI es así un descendiente del Maharal.
(1) Rabino Yehuda Loew (Leib) Ben Bezalel [el MaHaRal de Praga] (c.1512-1609), m Perla Shmelkes-Reich (c.1516-1610)
(2) Vogele Loew (c.1556-1629) Rabino de m Isak ¡Ajá!-Cohen (c.1550-1624)
(3) Chava [Eva ¡ajá!-Cohen] (1580-1651) Rabino de m Abraham Samuel Bachrach (1575-1615), Rabino en Gusanos
(4) Rabino Moisés Sansón / “Simson” / Bachrach (1607-1670), Rabino en Goding, Leipnik, Praga, y Gusanos, m Dobrusch Phobus (c.1610-1662)
(5) Rabino Jair Chayim Bachrach, aka ” el Chavas Yoir ” (1638-1702), Rabino en Gusanos, m. Sarah [Dinah Sorle] Brillin (c.1638-1703)
(6) Rabino Sansón / “Simson” / Bachrach (b. C.1657), el nombre de la esposa desconocido
(7) Malka Bachrach (b. C.1680), m Rabbi, presidente de Alboroto de Beit en Eisenstadt
(8) Sarl [Sarah Shpitz] (b. 1703), Rabino de m Jacob Knoepflmacher (c.1700-antes-de-que 1739), ” el amo “, ” Gran Rabino en Mehrin ”
(9) Nissel Knoepflmacher (b. C.1722), m el hermano más jóven de su padre, Rabino Moisés Knoepflmacher (1718-1798) de Holesov
(10) Jacob Knopfelmacher (b 1739) m. Katharina (b 1740)
(11) Joachim Knopfelmacher (b 1764) m. Anna (b 1764)
(12) Markus Knopfelmacher (b 1786) m. Betty
(13) Josefina (Peppi/Josefa) Knopfelmacher (b 1809) m Jacob Tauber (b 1811)
(14) Betty (Elisabeth María) Tauber (b 1834 Mahr. Weisskirchen Moravia) casado en 1858 en Río de Pusteria a Antón Peter Peintner
(15) María Tauber Peintner (b 1855 Rasa d 1930) m Isidor Rieger
(16) María Peinter Rieger (b 1884) m Joseph Ratzinger
(17) Joseph Alois Ratzinger (Papa Benedicto XVI)
Genealogía de Tauber
Aaron Tauber puede haber venido de la comunidad judía del Valle de Tauber en Baviera de lo cual él recibió su apellido. Él más tarde se movió a Moravia. El emblema de la Familia Tauber es el Se zambulló unido al nombre Jonas o Jonah. El padre de Aaron era Jonas de Tauber que era un descendiente de Rabino Jonah Gerondi. Parecería que los antepasados de Tauber tomaron la identidad Católica y nombres durante la persecución de los judíos bávaros y más tarde abiertamente volvieron al Judaísmo en Moravia.1. Aaron Tauber de Leipnik Moravia [b 1658]
2. Isaac Tauber de Leipnik Moravia [b 1690] más viejo hermano de Joachim Lobl (Leopold Tauber) de Holesov Moravia
3. Jacob Tauber de Lepnik Moravia [b 1715]
4. Jonas Tauber de Mahr. Weisskirchen Moravia [d 1822 de b 1739] m segunda esposa Rebekah Zerkowitz [b 1788]
5. Jacob Tauber [b 1811] m segunda esposa Josefina Knopfelmacher
6. Betty Tauber [b 1834]
1)LOS TAUBER: Una de las ramas cabalistas mas importantes de la Sinagoga
(Es importante mencionar) el significado de que Joseph Alois Ratzinger Peintner-TAUBER descienda de una de las ramas cabalistas más importantes de la Sinagoga (el Rabinato de Praga) y el esfuerzo que realiza esa tribu hebrea en particular (la de Neftalí) desde hace al menos 500 años, por usurpar la Sede de Pedro, tal y como lo afirmó John Retcliffe en el capítulo “El Cementerio Judío de Praga y el Concilio de los Representantes de las Doce Tribus de Israel” de su libro “Biarritz” que se puede consultar en los Protocolos de los Sabios de Sión edición especial (completa) (1);
El Shebet Náftali (DE PRAGA) dijo:
“Jamás aceptaremos puestos subalternos. De la más gran importancia para nosotros es la justicia y la abogacía. Nos entrega la posibilidad de enterarnos de la posición de nuestros enemigos y de su verdadero poder. Ya hemos entregado a muchos Estados Ministros de Finanzas, también Ministros de Justicia. NUESTRO OBJETIVO DEBE SER EL MINISTERIO DEL CULTO (el clero y Papado católicos, por supuesto). Debemos conseguirlo reclamando la paridad civil y la igualdad…” (Nota: ESE ERA EL PROPÓSITO DEL RABINATO DE PRAGA HACE 160 AÑOS)
LA HISTORIA DEL “MAHARAL”, TATARABUELO DEL TATARABUELO DE BENEDICTO XVI:
Entre sus antepasados, el hebreo Joseph Alois Ratzinger Peintner (en realidad TAUBER) proviene de una sucesión de 9 destacados rabinos de Austria-Hungría y Alemania, pero muy particularmente desciende del MAHARAL (Judah Loew ben Bezalel), considerado uno de los sabios ocultistas más importantes de la historia.
El Maharal como se le conoce entre los kabalistas satánicos, adquirió su mayor fama como jefe espiritual de la comunidad judía de Praga. Allí estableció la Gran Academia Talmúdica llamada Klaus:
“El Maharal, abreviatura de Moreinu HaRav Loeb con la que se lo conoce, adquirió también gran renombre entre los no-judíos por sus insignes conocimientos seculares de matemáticas, astrología y otras ciencias (ocultas)… Era un profundo conocedor de la Cabalá, pues en ellas se ponen de manifiesto los secretos de la Creación Divina y los ocultos senderos de Dios.”
“Al Maharal se le atribuían, y con razón, poderes especiales, y lo llamaban “el hacedor de milagros”. La historia más famosa es la del Golem (demonio invocado por los hechiceros hebreos), atestiguada por el monumento erigido en Praga que demuestra que se trató de algo más que de una simple leyenda popular.”
El rabino Loew y su Golem
“Tras realizar los rituales prescritos, el Rabbi desarrolló el Golem y lo hizo venir a la vida recitando los conjuros especiales en hebreo. Cuando el Golem de Rabbi Loew creció más, también se puso más violento y empezó a matar a las personas y difundir el miedo. Al Rabino Loew le prometieron que la violencia en contra de los judíos pararía si el Golem era destruido. El Rabbi estuvo de acuerdo. Para destruir el Golem, eliminó la primera letra de la palabra “Emet” de la frente del golem para formar la palabra hebrea que representaba la muerte. (De acuerdo con la leyenda, los restos del Golem de Praga están guardados en un ataúd en el ático del Altneuschul en Praga, y puede ser devuelto a la vida de nuevo si es necesario.”
“Años más tarde, una estatua titulada Der Hohe Rabí Loeb -el gran Rabí Loeb- (obra de un famoso escultor checoslovaco) fue erigida frente a la nueva Alcaldía de Praga, como homenaje y tributo a tan ilustre personalidad.”
“En el año 2005 la historia del Golem regresó a sus raíces judías en una nueva tira cómica del periódico israelí Yedioth Ahronoth que lo presentaba como un superhéroe patrocinado por el gobierno que protege a Israel de sus problemas internos y existenciales.”
“Rabí Shneur Zalman de Liadí -fundador del Movimiento Jabad- era un descendiente directo, por vía paterna, del Maharal.”
(Fuente: El Maharal de Praga)
Como se puede apreciar en el siguiente sitio, la genealogía de Ratzinger Peintner confirma que Benedicto XVI es bisnieto POR LÍNEA MATERNA de una hebrea conversa Betty, hija del hebreo Jacob Tauber (descendiente del rabino Jonah Gerond) y por línea materna descendiente de varias familias rabínicas (Loew, Cohen, Bachrac, Knoepflmacher).
La abuela materna de Benedicto XVI eliminó su apellido hebreo TAUBER para sustituirlo por uno más disimulado: PEINTNER. Según la biografía que aparece en el bloc citado a continuación, Anton Peintner dio su apellido a María Tauber, pero 3 años después de su nacimiento, y podría ser que ni siquiera tuviese su sangre.
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
2) También PABLO VI:
Por favor, no olvidar la ascendencia de PABLO VI, Batista Montini ALGHISI, cuya madre hebrea de nacimiento JUDITH ALGHISI se convirtió para casarse con Giorgio MONTINI.
Lo confirmó Pedro Rizo en su crónica contra Montini:
EL PERIODISTA PEDRO RIZO CONFIRMA LA ASCENDENCIA HEBREA DE GIOVANNI BATISTA MONTINI
Artículo: El humanismo de Maritain y Pablo VI
“Para sacar consecuencias de la amistad de Pablo VI con Maritain habría que remontarse a cuando el filósofo y el citado Sturzo militaban en la Democracia Cristiana con el comprometido apoyo de toda la familia de Juan Bautista Montini: EL PADRE, GIORGIO MONTINI, DESCENDIENTE DE UN RABINO, abogado y periodista muy activo en compromisos políticos nada cercanos a los intereses de la Iglesia de su tiempo; SU MADRE, GIUDITTA (JUDITH) ALGHISI, JUDÍA DE ORIGEN, QUE SE BAUTIZÓ CATÓLICA PARA CASARSE”
“En Verolavechia, en un pequeño recinto del cementerio rodeado por una tapia de 1m 60 cm, pocos años atrás aumentada a 2m 50cm, se guarda el tumulario de su padre (Giorgio) y de su madre (Judith). Los símbolos son variados, de identidad masónica y judía. Ninguno netamente cristiano. ”
Fuente: investigación de Fides et Ratio

8 sept. 2019

Definitivamente el bautismo de deseo es una HEREJÍA

El Protocolo 122/49 (Suprema haec sacra)



El 8 de agosto de 1949, cuatro meses después del silenciamiento del P. Feeney en abril por Richard Cushing, el arzobispo apóstata de Boston, el Santo Oficio publicó un documento. En realidad, el documento fue una carta dirigida al obispo Cushing, y firmado por el cardenal Marchetti-Selvaggiani, conocido como el Protocolo No. 122/49. También se le llama Suprema haec sacra y la carta Marchetti-Selvaggiani. Este es uno de los documentos más importantes en lo que respecta a la apostasía moderna de la fe. El Protocolo 122/49 no fue publicado en las Actas de la Sede Apostólica (Acta Apostolicae Sedis) sino en el The Pilot, el órgano de prensa de la archidiócesis de Boston. Téngase presente que esta carta se publicó en Boston, porque la importancia de esto se pondrá más clara en la sección: “El veredicto está en: Boston lidera el camino en un escándalo masivo de sacerdotes que sacude a la nación”.
La ausencia del Protocolo 122/49 de las Actas de la Sede Apostólica demuestra que no tiene carácter vinculante; es decir, el Protocolo 122/49 no es una enseñanza infalible o vinculante de la Iglesia católica. El Protocolo 122/49 tampoco fue firmado por el Papa Pío XII, y tiene la autoridad de una correspondencia de dos cardenales (Marchetti-Selvagianni quienes escribieron la carta, y el cardenal Ottaviani que también la firmó) a un arzobispo – lo que es nada. La carta, de hecho, y por decirlo simplemente, está cargada de herejía, engaño, ambigüedad y traición. Inmediatamente después de la publicación del Protocolo 122/49, el Worcester Telegram imprimió un titular:
EL VATICANO SE PRONUNCIA EN CONTRA DE LOS DISIDENTES – [El Vaticano] Sostiene que la doctrina de que no hay salvación fuera de la Iglesia es falsa[1]
Esta fue la impresión dada a casi todo el mundo católico por el Protocolo 122/49 – la carta Marchetti-Selvaggiani –.  El Protocolo 122/49, como dice sin rodeos el titular anterior, sostenía como falsa “la doctrina de que no hay salvación fuera de la Iglesia”. Mediante esta fatídica carta, los enemigos del dogma y de la Iglesia parecían haber sido vindicados y los defensores del dogma parecían haber sido vencidos. Sin embargo, el problema para los aparentes vencedores es que este documento no era más que una carta de dos cardenales heréticos del Santo Oficio – quienes ya habían abrazado la herejía que más tarde fue adoptada por el Vaticano II – a un arzobispo apóstata de Boston. Algunos pueden estar sorprendidos que describa como herético al cardenal Ottaviani, ya que por muchos es considerado como ortodoxo. Si su firma en el Protocolo no es prueba suficiente de su herejía, considérese que firmó todos los documentos del Vaticano II y se alineo con la revolución pos Vaticano II.
Es interesante que incluso Mons. Joseph Clifford Fenton, conocido editor de The American Ecclesiastical Review [Revista Eclesiástica Estadounidense] antes del Vaticano II, quien fue desafortunadamente un defensor del Protocolo 122/49, se vio obligado a admitir que no es infalible:
Mons. Joseph Clifford Fenton, La Iglesia católica y la salvación, 1958, p. 103: “Esta carta, conocida como Suprema haec sacra [Protocolo 122/49]… es un documento con autoridad [sic], aunque obviamente no infalible. Es decir, la enseñanza contenida en la Suprema haec sacra no debe aceptarse como verdad infalible en la autoridad de este documento en particular[2].
En otras palabras, según Fenton, la enseñanza de la Suprema haec sacra no es infalible y debe encontrarse en documentos previos; pero ello no es así, como veremos. Fenton simplemente está equivocado cuando dice que la Suprema haec sacra es, sin embargo, autoritaria. El hecho es que la Suprema haec sacra no es ni autoritaria ni infalible, sino herética y falsa.
Debido a que todo el público tuvo (y continua teniendo) la impresión de que el Protocolo 122/49 representó la enseñanza oficial de la Iglesia católica, ello constituye una traición a Jesucristo, a su doctrina y a su Iglesia ante todo el mundo, una traición que tenía que ocurrir antes de la apostasía masiva del Vaticano II. Con el Protocolo 122/49 y la persecución al P. Feeney, el público tuvo la impresión que la Iglesia católica ahora había revocado el antiguo dogma de fe de veinte siglos: que la fe católica es absolutamente necesaria para la salvación. E incluso hoy en día, si se le pregunta a casi todo sacerdote supuestamente católico en el mundo sobre el dogma fuera de la iglesia no hay salvación, él responderá haciendo referencia a la controversia del Padre Feeney y el Protocolo 122/49, aunque el sacerdote no sea capaz de identificar o recordar los nombres y fechas específicas. Pruébelo, lo sé por experiencia. Básicamente todos los sacerdotes del novus ordo que saben algo sobre el tema utilizaran el Protocolo 122/49 y la ‘condenación’ del P. Feeney para justificar su creencia herética, anticatólica, anticristiana y antimagisterial de que los hombres pueden salvarse en religiones no católicas y sin la fe católica. Estos son los frutos del infame Protocolo 122/49. Y por sus frutos los conoceréis (Mat. 7, 16).
Ahora, examinemos algunos extractos del Protocolo:
Suprema haec sacra, Protocolo 122/49, 8 de agosto de 1949: “Ahora bien, entre aquellas cosas que la Iglesia siempre ha predicado y no cesará de enseñar, se contiene así mismo aquella declaración infalible por la que se nos dice que no hay salvación fuera de la Iglesia católica.
      Sin embargo, este dogma debe entenderse en aquel sentido en que la propia Iglesia lo hace[3].
Detengámonos aquí. Ya es claro que el autor del Protocolo está preparando la mente del lector a aceptar algo diferente que la simple “declaración infalible por que se nos dice que no hay salvación fuera de la Iglesia católica”. El autor está claramente relajando una explicación de la frase “fuera de la Iglesia no hay salvación” que no sea lo que dicen y declaran las propias palabras. Si el autor no preparase al lector en aceptar un entendimiento que no sea lo que las palabras del dogma dicen y declaran, entonces tendría que haber escrito: “Este dogma debe entenderse como la Iglesia lo ha definido, tal y como las palabras afirman y declaran”.
Compárese el intento del Protocolo por explicar el dogma de manera diferente a como lo trata el Papa Gregorio XVI sobre el mismo asunto en su encíclica Summo iugiter studio.
Papa Gregorio XVI, Summo iugiter studio, 27 de mayo de 1832, sobre no hay salvación fuera de la Iglesia: “Finalmente, algunas de estas personas descarriadas intentan persuadirse a sí mismos y a otros que los hombres no se salvan solo en la religión católica, sino que incluso los herejes pueden obtener la vida eterna… Vosotros sabéis cuan celosamente nuestros predecesores enseñaron el artículo de fe que éstos se atreven negar, a saber, la necesidad de la fe católica y de la unidad para la salvación… Omitiendo otros pasajes adecuados, que son casi innumerables en los escritos de los Padres, elogiamos a San Gregorio Magno quien expresadamente declara que ÉSTA ES DE HECHO LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA CATÓLICA. Él dice: ‘La santa Iglesia universal enseña que no es posible adorar verdaderamente a Dios excepto en ella, y asevera que todos los que están fuera de ella no serán salvos’. Los actos oficiales de la Iglesia proclaman el mismo dogma. Así, en el decreto sobre la fe que Inocencio III publicó en el IV sínodo de Letrán, está escrito: ‘Y una sola es la Iglesia universal de todos los fieles, fuera de la cual absolutamente nadie se salva’. Finalmente el mismo dogma es también mencionado expresamente en la profesión de fe propuesta por la Sede Apostólica, no sólo al uso de todas las iglesias latinas, sino también… al uso de otros católicos orientales. No mencionamos estos testimonios seleccionados porque creyésemos que vosotros erais ignorantes de ese artículo de la fe y en la necesidad de nuestra instrucción. Lejos Nos sospecha tan absurda e insultante sobre vosotros. Pero estamos tan preocupados sobre este importante y conocido dogma, que ha sido atacado con audacia tan notable, que Nos no podíamos contener nuestra pluma en reforzar esta verdad con muchos testimonios[4].
El Papa Gregorio XVI no dice, “Sin embargo, este dogma debe ser entendido en el sentido que la Iglesia misma lo entiende”, como lo hace el herético Protocolo 122/49. No, él afirma inequívocamente que ÉSTA ES DE HECHO LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA CATÓLICA. En toda la encíclica, Gregorio XVI no deja de afirmar repetidamente el significado verdadero y literal de la frase fuera la Iglesia no hay salvación, sin reservas ni excepciones, tal como había sido definido. El Padre Feeney y sus aliados en defensa del dogma estaban reiterando exactamente lo que Gregorio XVI enseñó oficialmente. No hace falta ser un genio para darse cuenta que si el Protocolo 122/49 fue escrito para “corregir” el entendimiento del Padre Feeney sobre el dogma fuera la Iglesia no hay salvación (como fue), entonces el Protocolo 122/49 también estaba “corrigiendo” la comprensión del Papa Gregorio XVI y todas las declaraciones infalibles sobre el tema durante 20 siglos.
Además, nótese que el Papa Gregorio XVI hace referencia a la definición dogmática del Cuarto Concilio de Letrán para justificar su posición y comprensión literal de la fórmula fuera la Iglesia no hay salvación. Por todo el documento, el Protocolo 122/49 no hace referencia a ninguna de las definiciones dogmáticas sobre este asunto. Esto es porque el Papa Gregorio XVI, siendo un católico, sabía que la única interpretación que existe de un dogma es como una vez lo declaró la Santa Madre Iglesia; mientras que los autores del Protocolo, siendo herejes, no creen que un dogma debe ser entendido exactamente como una vez se declaró. Eso explica el por qué el Papa Gregorio citó exactamente lo que una vez lo declaró la Santa Madre Iglesia y el por qué los autores del Protocolo no lo hicieron.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 3, cap. 2 sobre la revelación, 1879, ex cathedra: “De ahí que también hay que mantener perpetuamente aquel sentido de los sagrado dogmas que una vez declaró la santa madre Iglesia y jamás hay que apartarse de ese sentido so pretexto y nombre de una comprensión más profunda[5].
Si la comprensión del dogma fuera la Iglesia no hay salvación no se desprende de la enseñanza de la Cátedra de Pedro (las definiciones infalibles sobre el tema), ¡entonces una carta de 1949 del cardenal Marchetti-Selvaggiani ciertamente no nos la va a dar! Y si no hay excepciones o salvedades de este dogma que se hayan entendido en el momento de las definiciones – ni en los tiempos del Papa Gregorio XVI – entonces es imposible que las excepciones vinieren a ser entendidas después de ése punto (por ejemplo, en 1949), porque el dogma ya había sido definido y enseñado mucho antes. El descubrimiento de una nueva comprensión del dogma en 1949 es una negación de la comprensión del dogma como había sido definido. Pero el definir un nuevo dogma es realmente lo que el Protocolo intentó hacer. Sigo con el Protocolo.
Suprema haec sacra, Protocolo 122/49, 8 de agosto de 1949: “Entre los mandamientos de Jesucristo, no es el menor aquel por el que se nos manda incorporarnos por el bautismo al Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, y permanecer unidos con Él y su Vicario… Por tanto, ninguno se salvará si, conociendo que la Iglesia es de institución divina por Cristo, rehusa, no obstante, someterse a ella o se separa de la obediencia al Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra[6].
Aquí el Protocolo comienza a entrar en su nueva explicación del dogma fuera la Iglesia católica no hay salvación, pero en una manera diabólicamente ingeniosa. La ambigüedad radica en el hecho de que esta declaración es verdadera: ninguno se salvará si, conociendo que la Iglesia es de institución divina por Cristo, rehúsa, no obstante, someterse a ella o se separa de la obediencia al Romano Pontífice. Pero a todo el que lea este documento también se le da la clara impresión, por este lenguaje, que algunas personas que, sin saberlo, no se someten a la Iglesia y al Romano Pontífice, pueden salvarse. ¡Esto es una herejía y en realidad hace que sea contraproducente convencer a alguien que la Iglesia católica fue establecida por Dios!
Compárese la definición dogmática de la Iglesia católica con la adición al dogma del Protocolo 122/49.
El dogma:
Papa Bonifacio VIII, Unam sanctam, 18 de noviembre de 1302, ex cathedra“Ahora bien, someterse al Romano Pontífice, lo declaramos, lo decimos, definimos y pronunciamos como de toda necesidad de salvación para toda criatura humana[7].
La adición del Protocolo 122/49.
Suprema haec sacra, Protocolo 122/49, 8 de agosto de 1949: “Por tanto, ninguno se salvará si, conociendo que la Iglesia es de institución divina por Cristo, rehusa, no obstante, someterse a ella o se separa de la obediencia al Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra[8].
El lector puede ver fácilmente que el significado propuesto por el Protocolo 122/49 se aparta de la comprensión del dogma que una vez declaró la Santa Madre Iglesia. Nadie puede negar esto. El dogma de la necesidad de la sumisión al Romano Pontífice para la salvación ha pasado de aplicarse a toda criatura humana (Bonifacio VIII) a los que “conociendo que la Iglesia es de institución divina” (Protocolo 122/49), haciendo nuevamente que sea absurdo convencer a las personas que la Iglesia fue establecida por Dios. Sigo con el Protocolo:
Suprema haec sacra, Protocolo 122/49, 8 de agosto de 1949: “Dios, en su infinita misericordia, ha querido que, tratándose de aquellos medios de salvación que se  ordenan al fin último del hombre, no por intrínseca necesidad, sino sólo por institución divina, los efectos saludables puedan obtenerse en ciertas circunstancias cuando tales medios  se han puesto solo de deseo o de voto…
      Lo mismo, en su escala, debe afirmarse de la Iglesia, en cuanto constituye un auxilio general para la salvación. Por tanto, para que una persona obtenga su eterna salvación, no siempre se requiere que esté de hecho incorporada a la Iglesia como miembro, sino que es necesario que por lo menos se haya unido a ella por el deseo o voto[9].
Aquí se detecta otra negación del dogma tal como fue definido, y un desvío de la comprensión del dogma que una vez declaró la Santa Madre Iglesia. Compárese la siguiente definición dogmática del Papa Eugenio IV con estos párrafos del Protocolo 122/49, especialmente las partes subrayadas.
El dogma:
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino”, 1441, ex cathedra: “[La Santa Iglesia Romana] Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que ‘irán al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles’ (Mat. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia (ecclesiastici corporis) que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica”[10].
¡Vemos que el Protocolo 122/49 (citado arriba) está negando la necesidad de la incorporación al ecclesiastici corporis, lo cual es herejía!
Era necesario estar en el “seno y unidad” de la Iglesia (Eugenio IV), pero ahora “no siempre se requiere que esté de hecho incorporada a la Iglesia como miembro” (Protocolo 122/49). Se ha negado el dogma definido de la INCORPORACIÓN y real permanencia en el cuerpo eclesiástico (ecclesiastici corporis). ¡Esto es una herejía!
No hay manera en la tierra que la enseñanza del Protocolo 122/49 sea compatible con la enseñanza del Papa Eugenio IV y del Papa Bonifacio VIII. Aceptar, creer o promover el Protocolo es actuar en contra de estas definiciones.
Sigo con el Protocolo:
Suprema haec sacra, Protocolo 122/49, 8 de agosto de 1949: “Sin embargo, este voto no se precisa siempre que sea explícito, como en los catecúmenos; sino que cuando una persona se encuentra en ignorancia invencible, Dios acepta también un deseo implícito, así llamado porque se incluye en aquella buena disposición del alma por la cual una persona desea que su voluntad se conforme con la de Dios”[11].
Aquí la herejía se presenta sin rodeos. Las personas que no tienen la fe católica – que están “en la ignorancia invencible” – también pueden estar unidas por el deseo “implícito”, con tal que “una persona desea que su voluntad se conforme a la voluntad de Dios”. Y le recuerdo al lector que el Protocolo 122/49 fue escrito en contraposición específica a la declaración del P. Feeney de que se pierden todos los que mueren no católicos. Es decir, el Protocolo fue escrito para distinguir específicamente su propia enseñanza de la afirmación del P. Feeney de que se pierden todos los que mueren no católicos, lo que demuestra que el Protocolo estaba enseñando que se pueden salvar las personas que mueren como no católicos y en las falsas religiones. Por lo tanto, la declaración anterior del Protocolo es bastante obvia, y no es más que la herejía de que puede haber salvación en cualquier religión o en ninguna religión, siempre y cuando se mantenga la moralidad.
Miguel Muller, C.SS.R., The Catholic Dogma [El dogma católico], pp. 217-218, 1888: “La ignorancia inculpable o invencible nunca ha sido y nunca será un medio de salvación. Para salvarse, es necesario estar justificado, o estar en estado de gracia. Para obtener la gracia santificante, es necesario contar con las debidas disposiciones para la justificación, es decir, la verdadera fe divina – al menos en las verdades necesarias para la salvación –, la esperanza confiada en el divino Salvador, el sincero dolor por el pecado, junto con el firme propósito de hacer todo lo que Dios ha mandado, etc. Ahora bien, estos actos sobrenaturales de la fe, esperanza y caridad, contrición, etc., que preparan el alma para recibir la gracia santificante, nunca pueden ser suministrados por la ignorancia invencible, y si la ignorancia invencible no puede suministrar la preparación para recibir la gracia santificante, mucho menos le puede conceder la gracia santificante en sí misma. La ignorancia invencible, dice Santo Tomás, es un castigo por el pecado’ (De, Infid. C. x, art. 1)”[12].
Compárese el extracto anterior del Protocolo con las siguientes definiciones dogmáticas.
El dogma:
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, sesión 8, 22 de noviembre de 1439, “Credo Atanasiano”, ex cathedraEl que quiera salvarse debe, ante todo, mantener la fe católicapor lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha[13].
Papa Pío IV, Concilio de Trento, “Iniunctum nobis”, 13 de noviembre de 1565, ex cathedra: “Esta verdadera fe católica, fuera de la cual nadie puede salvarse, y que al presente espontáneamente profeso y verazmente mantengo…”[14].
Papa Benedicto XIV, Nuper ad nos, 16 de marzo de 1743, Profesión de fe: “Esta fe de la Iglesia católica, sin la cual nadie puede ser salvo, y que de motu propio ahora profeso y sinceramente mantengo...”[15].
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 2, Profesión de fe, 1870, ex cathedra: Esta verdadera fe católica, fuera de la que nadie puede ser salvo, que ahora voluntariamente profeso y verdaderamente mantengo…”[16].
Sigo con el Protocolo:
Suprema haec sacra, Protocolo 122/49, 8 de agosto de 1949: “Hacia la última parte de la misma carta encíclica, cuando con el mayor afecto invita a la unidad a aquellos que no pertenecen al cuerpo de la Iglesia católica [qui ad Ecclesiae Catholicae compagnem non pertinente] se refiere a los que «están adheridos al cuerpo Místico del Redentor mediante cierto inconsciente anhelo y deseo». Y a estos tales de forma alguna los excluye de la salvación eterna, pero por otro lado  afirma que se encuentran en unas condiciones «en las que no pueden estar ciertos de salvarse», ya que «aún permanecen privados de aquellos abundantes dones y auxilios celestiales de que sólo se goza en la Iglesia católica’”[17].
Al dar su falso análisis de la encíclica Mystici Corporis del Papa Pío XII, Suprema haec sacra enseña que las personas que “no pertenecen” al cuerpo de la Iglesia pueden salvarse. Lo interesante de este pasaje herético en el Protocolo 122/49 es que incluso Mons. Fenton (uno de sus mayores defensores) admite que no se puede decir que el alma de la Iglesia es más extensa que el cuerpo.
Mons. Joseph Clifford Fenton, La Iglesia católica y la salvación, 1958, p. 127: “Sin duda alguna, la más importante y frecuente de todas las insuficientes explicaciones empleadas sobre la necesidad de la Iglesia para la salvación es la que se enfoca en una distinción entre el ‘cuerpo’ y la ‘alma’ de la Iglesia católica. El individuo que trató de explicar el dogma en esta manera, por lo general, designa a la misma Iglesia visible como el ‘cuerpo’ de la Iglesia y aplicó el término ‘alma de la Iglesia’ o bien la gracia y las virtudes sobrenaturales o a cualquier descabellada ‘Iglesia invisible’… fueron algunos libros y artículos que afirmaban que, si bien el ‘alma’ de la Iglesia de alguna manera no se separa del ‘cuerpo’, ella era en realidad más extensa que este ‘cuerpo’. Las explicaciones de la necesidad de la Iglesia redactadas en los términos de esta distinción son, de tal manera inadecuadas y confusas, y muy frecuentemente infectadas con error grave”.
Por lo tanto, decir que no es necesario pertenecer al cuerpo, como lo dice la Suprema haec sacra (el Protocolo), es decir que no es necesario pertenecer a la Iglesia. Por su declaración anterior, el Protocolo 122/49 enseñó la herejía de que no es necesario pertenecer a la Iglesia católica para ser salvo, lo mismo que fue denunciado por Pío XII.
Papa Pío XII, Humani generis, # 27, 1950: “Algunos no se creen obligados por la doctrina hace pocos años expuesta en nuestra carta encíclica y apoyada en las fuentes de la revelación, según la cual el cuerpo místico de Cristo y la Iglesia católica romana son una sola y misma cosa. Algunos reducen a una fórmula vana la necesidad de pertenecer a la Iglesia verdadera para alcanzar la salvación eterna[18].
Esto es extremadamente importante, porque demuestra que la enseñanza de Suprema haec sacra – y por lo tanto la enseñanza de Mons. Joseph Clifford Fenton que la defendía – es herética. Ambos niegan la necesidad de “pertenecer” a la verdadera Iglesia para alcanzar la salvación eterna.
Papa León X, Quinto Concilio de Letrán, sesión 11, 19 de diciembre de 1516, ex cathedra: “Pues, regulares y seglares, prelados y súbditos, exentos y no exentos, son miembros de la única Iglesia universal, fuera de la cual absolutamente nadie se salva, y todos ellos tienen un Señor y una fe.  Por eso es conveniente que, siendo miembros del único cuerpo, también tengan la misma voluntad…”[19].
Menos de tres meses después que fue publicada de la carta Marchetti-Selvaggiani en The Pilot, el Padre Feeney fue expulsado del orden de los jesuitas el 28 de octubre de 1949. El Padre Feeney resistía fuertemente a los intentos de los herejes de persuadirlo y hacerlo someterse a la herejía. Refiriéndose a la carta de Marchetti-Selvaggiani (Protocolo 122/49) del 8 de agosto, el Padre Feeney afirmó acertadamente: “se puede considerar que se ha establecido una política de doble cara con el fin de propagar el error”.
La realidad fue que la expulsión del Padre Feeney de la orden de los jesuitas no tuvo ninguna validez. Los hombres que lo expulsaron y los clérigos que estaban en su contra fueron expulsados automáticamente de la Iglesia católica por adherirse a la herejía que los que mueren como no católicos pueden ser salvos. Esto es similar a la situación del siglo V, cuando el patriarca de Constantinopla, Nestorio, comenzó a predicar la herejía que María no era la Madre de Dios. Los fieles reaccionaron, acusaron a Nestorio de herejía y lo denunciaron como un hereje que estaba fuera de la Iglesia católica. Y Nestorio fue más tarde condenado por el Concilio de Éfeso en 431. Esto es lo que el Papa San Celestino I declaró acerca de los que habían sido excomulgados por Nestorio después que él empezó a predicar la herejía.
Papa San Celestino I, siglo V: “La autoridad de Nuestra Sede Apostólica ha determinado que el obispo, clérigo, o simple cristiano que haya sido depuesto o excomulgado por Nestorio o sus seguidores, después de que éste comenzó a predicar la herejía no se considerarán depuestos ni excomulgadosPorque él que había desertado de la fe con tal predicación, no puede destituir ni remover a nadie en absoluto[20].
El Papa San Celestino confirma autoritativamente el principio de que un hereje público es una persona que no tiene autoridad para deponer, excomulgar o expulsar. La cita se encuentra en De Romano Pontífice, la obra de San Roberto Belarmino. Esto explica por qué toda la persecución en contra del Padre Feeney (sea expulsión, interdicción, etc.) no tuvo ninguna validez, debido a que él tenía razón y los equivocados eran los que estaban en su contra. Él defendió el dogma no hay salvación fuera la Iglesia, mientras que sus oponentes defendieron la herejía de que hay salvación fuera la Iglesia.
San Roberto Belarmino (1610), Doctor de la Iglesia, De Romano Pontífice: “Un Papa que es hereje manifiesto automáticamente (per se) deja de ser Papa y cabeza, asimismo que automáticamente deja de ser cristiano y miembro de la Iglesia. Por lo tanto, puede ser juzgado y castigado por la Iglesia. Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos que enseñan que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”.
Las cosas entre el Padre Feeney y los herejes de Boston se mantuvieron sin cambios hasta el 14 de septiembre de 1952. En ese momento, Richard Cushing, el ‘arzobispo’ de Boston, exigió que el Padre Feeney se retractase de su ‘interpretación’ del dogma – lo que significaba retraerse del dogma – e hiciese una profesión explícita de sumisión a la carta Marchetti-Selvaggiani (Protocolo 122/49). Con cuatro testigos, el Padre Feeney se presentó ante Cushing. Él le dijo que su única opción era declarar que la carta de Marchetti-Selvaggiani era “absolutamente escandalosa porque era francamente herética”. Esto es exactamente lo que habría dicho el Papa Gregorio XVI acerca de la horrible carta Protocolo, al igual que cualquier católico.
Durante esa reunión, el P. Feeney le preguntó al ‘arzobispo’ Cushing si él estaba de acuerdo con la carta de Marchetti-Selvaggiani del 8 de agosto de 1949. Cushing Respondió: “Yo no soy teólogo. Todo lo que sé es lo que me dicen”. Esta respuesta evasiva y sin compromiso muestra los verdaderos colores de Cushing, este hereje, falso pastor y enemigo de Jesucristo. Si Cushing creía que alguien estaba obligado a la carta, entonces él debería haber respondido sin vacilación que estaba de acuerdo con ella. Pero debido a que no quiso defender la carta en ningunos de sus detalles, especialmente en sus negaciones del dogma, respondió eludiendo la pregunta. Esta evasión impidió al P. Feeney de ponerlo en su lugar y condenarlo con el dogma que estaba siendo negado. El Padre Feeney acusó a Cushing de faltar a su deber y se retiró.
Notas:
[1] Hno. Robert Mary, Father Feeney and The Truth About Salvation, p. 21.
[2] Mons. Joseph Clifford Fenton, The Catholic Church and Salvation, p. 103.
[3] Traducción oficial española del Protocolo 122/49 publicada en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, 30/11/1952, p. 187. https://summa.upsa.es/viewer.vm?id=10189&view=main&lang=es
[4] The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740‐1878), pp. 229‐230.
[5] Denzinger 1800.
[6] Traducción oficial española del Protocolo 122/49 publicada en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, 30/11/1952, p. 187.
[7] Denzinger 468‐469.
[8] Traducción oficial española del Protocolo 122/49 publicada en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, 30/11/1952, p. 187.
[9] Traducción oficial española del Protocolo 122/49 publicada en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, 30/11/1952, p. 188.
[10] Denzinger 714; Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 1, p. 578.
[11] Traducción oficial española del Protocolo 122/49 publicada en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, 30/11/1952, p. 188.
[12] P. Michael Muller, C.SS.R., The Catholic Dogma, pp. 217‐218.
[13] Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 1, p. 551.
[14] Denzinger 1000.
[15] Denzinger 1473.
[16] Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 2, p. 803.
[17] Traducción oficial española del Protocolo 122/49 publicada en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, 30/11/1952, p. 188.
[18] The Papal Encyclicals, vol. 4 (1939‐1958), p. 179; Denzinger 2319.
[19] Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 1, p. 646.
[20] Citado por San Roberto Belarmino, De Romano Pontifice, II, 30.
07 de septiembre de 2019
Hno. Pedro Dimond