25 oct. 2010

"A los sodomitas no les interesa casarse, sino promover la cultura homosexual"

Enviado por: Rodolfo Jorge Brieva

Más allá del matrimonio  "igualitario", hay un plan internacional que busca cambiar los programas escolares de estudio y alentar la homosexualidad, dice el abogado argentino, para quien se apunta a legitimar un acto privado tolerado y destruir la familia.

dr. jorge scala
Invitado por el Instituto Tomás Moro, de la Universidad Católica, el catedrático argentino Jorge Scala brindó una serie de conferencias sobre la familia, la manipulación del lenguaje e ideología del género, entre otros temas.

Autor de varios libros, el abogado responde sin rodeos sobre el tema que generó polémica en su país y comienza a debatirse en el Paraguay: el casamiento entre personas del mismo sexo.

-¿Por qué en la actualidad se reivindican otros modelos de familia y el casamiento entre personas del mismo sexo?-Primero, hay que conocer esto: La Organización de las Naciones Unidas está promoviendo la cultura homosexual. La OEA también. Hay un montón de fundaciones norteamericanas que destinan muchos millones de dólares para lo mismo.

-¿Y por qué lo hacen?-Hay varios motivos, el principal es geopolítico. Si intervienen la ONU, la OEA y fundaciones norteamericanas es que hay un motivo geopolítico. Esto quiere decir un proyecto de dominación de los países ricos y de los ricos de los países pobres. Uno de los elementos para poder hacerlo es destruir la familia.
Hay dos blancos que son evidentes: uno es la familia, y otro es la Iglesia Católica y, en general, las Iglesias cristianas, aunque más específicamente la Católica.


-¿Con qué propósito?
-La razón es muy sencilla. En los únicos lugares donde a una persona se la recibe por ser quien es y no por lo que tiene, es en la familia y en la Iglesia. Podemos ser mala o buena persona, inteligente o tonta, igual en la familia se nos recibe con los brazos abiertos. En todos los demás lugares, nos miden: A ver qué promedio tienes, cuánto ganas, etc. Nos tienen en cuenta por lo que tenemos y no por lo que somos. Hay que calificar y el que no califica quedó afuera. Entonces, si yo tengo un proyecto geopolítico necesito destruir o vapulear lo más que pueda la familia y a la Iglesia.
Eso yo vi en el debate en la Argentina: los mismos que criticaban que había sacerdotes pederastas son los organismos homosexuales, que están pretendiendo adoptar chicos, cuando las estadísticas nos dicen que los niños adoptados por parejas homosexuales, en un 33 % sufre abuso sexual de los adoptantes.


¿En la Argentina?
-No, a nivel internacional. Quiere decir que de cada 3 chicos que den en adopción, uno va a sufrir abuso sexual directo. El otro problema es que no va a tener padres como modelo de referencia. O va a tener dos papás o dos mamás. En realidad, es ningún papá y ninguna mamá. Va a tener dos personas de sexo masculino o dos del sexo femenino.

-¿Cómo se puede avanzar en el sentido que usted señala si quienes lo promueven son apenas 2% de la población mundial?
-Me explico: En Dinamarca, desde 1989 se aceptan legalmente las uniones homosexuales. Es el primer país, y hace 21 años. Sin embargo, allí solo el 3% de la comunidad homosexual se casa. El 3% del 2%; o sea nadie. Entonces, ¿por qué salen estos proyectos de ley? Es que a la comunidad homosexual no le interesa casarse, porque no se casan, y no lo hacen porque son promiscuos. Esto de un amor para siempre, no existe entre los homosexuales; lo propio de ellos es precisamente que su enfermedad psíquica les impide establecer relaciones afectivas permanentes.
-¿Eso que dice está comprobado científicamente?
-Sí, sí.

-¿Si no es el matrimonio igualitario, entonces qué es lo que pretenden?

-Es muy sencillo, ellos lo que pretenden es esto: sin la ley, la conducta homosexual está tolerada, pero nada más. Ahora, si ellos consiguen que se puedan casar y que el Estado les reconozca su matrimonio, entonces hay que cambiar todos los programas de estudio, porque hay que enseñarles a los niños que cuando cumplan 18 pueden casarse con un varón o con una mujer.

-¿Y... qué más?
-Lo que les interesa es esto: promover la cultura homosexual. Esto implica cambiar todos los libros de textos escolares y capacitar a los docentes para que enseñen a los chicos, desde la más tierna infancia, que a los 18 tendrán derecho a elegir a un varón o una mujer. Una conducta tolerada socialmente, pasa a ser promovida públicamente. Esa es una pata.

-¿Cuál es la otra?

-La otra es que en la Argentina, por ejemplo, hay un organismo que se llama Instituto Nacional contra la Discriminación, que pasa a ser una suerte de Gestapo del Gobierno argentino, porque ahora están modificando la ley antidiscriminatoria, y cualquiera que diga que la homosexualidad no es una conducta buena, irá a la cárcel.
Una cosa es tolerar la homosexualidad como conducta privada, pero la ley que permite el matrimonio homosexual es la punta de lanza no solo para legitimarla, sino para promoverla bajo pena de cárcel. Lo que les interesa es esto, no el matrimonio, no les interesa casarse.
-Desde que en julio se aprobó en su país la ley que permite el matrimonio igualitario, ya se casaron más de 80 parejas...
-No es nada, porque teóricamente era gente que estaba esperando durante toda su vida poder casarse. 82 parejas en un país de 40 millones de habitantes, no es nada. Saquemos la cuenta: Si el 1% de los 40 millones es homosexual, estamos hablando de 400 mil homosexuales. Si de estos se casaron poco más de 80, no es nada.
Es evidente que no les interesa el casamiento, lo que les interesa es cambiar las pautas morales de la gente.

-¿Qué va a ocasionar eso?
-Una sociedad destruida, porque la familia es la célula básica de la sociedad. Tiene la memoria cultural, es la que humaniza. Alimentar a un niño, lo puede hacer el Estado; instruirlo, lo puede hacer la escuela. Pero se necesita de la familia para humanizar al niño y eso no lo puede hacer ni la escuela ni el Estado.
Si yo destruyo la familia o la voy minando, voy destruyendo la sociedad.
-Para las organizaciones de DDHH, en cambio, hay un avance a favor de la igualdad.

¿Qué opina de esto?

-Hay que entender que tienen derechos iguales, los que están en las mismas circunstancias. La igualdad tiene que ser para los iguales, pero cuando son distintos, no puede haber igualdad. Entonces, un matrimonio es un señor y una señora que se casan y tienen hijos. Dos señores o dos señoras juntas, que no pueden tener hijos, es otra cosa. Entonces, yo no puedo igualar jurídicamente dos cosas que son completamente diferentes. Si todos fuéramos homosexuales, la humanidad se acabaría en una generación.
La conducta homosexual es antisocial. Y si es antisocial, la sociedad no puede otorgarle derechos especiales. Si destruye la sociedad, no se la puede beneficiar ni alentar de ninguna manera.

"ESTAREMOS DANDO NIÑOS COMO TROFEOS"

La adopción es darle padres a un niño que no tiene padres, por diversos motivos. Con la ley aprobada en la Argentina, se hará al revés, explica Jorge Scala: "Estaremos dando niños como trofeo, a un par de personas que no tienen hijos, porque no han querido tenerlos, por su estilo de vida", dice.
En su opinión, habilitar a las parejas homosexuales a adoptar es una aberración, "una desnaturalización de la adopción".
Señala que "está recontraestudiado" que para la madurez sexual y afectiva del niño, este necesita de un padre y una madre.
"El progenitor de su propio sexo para identificarse y tener el modelo al cual seguir, y el progenitor de otro sexo, para aprender la complementariedad entre varón y mujer, por verla en sus padres", señala.
Dice que no se puede argumentar que hay numerosos niños criados solo por la madre y, por tanto, sin la figura del padre.
"Es distinto que a un niño lo críe la madre, a que lo críen dos personas del mismo sexo. O lo que es lo mismo: Es distinto ser criado por una persona psíquicamente equilibrada, que por dos personas psíquicamente desequilibradas", subraya.
Sus frases
"El homosexual es narcisista y egocéntrico. No es que no pueda dar amor. El amor que da es tergiversado, enfermo, utilitario. ¿Puede criarse un hijo en esas condiciones?"
"Tratar lo jurídicamente distinto no es discriminar. Es razonable y perfectamente legítimo.

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