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20 oct 2008

Podemos Tener Imagenes


VIVA LA VIRGEN MARIA!!!
Encontre este exelente material audivisual muy util para hacer apostolado, el que espero vean y escuchen con atencion sobte todo algunas personas que se han dado a enviar correos y comentarios agresivos e nsultantes en contra de La Santa Madre Iglesia, La santisima Virgen y Los Santos.
Ya que por la via de la lectura y las fotografias no les ha sido posible el comprender lo que significan los diferentes grados de culto a Nuestra Señora y a los Santos como fuera publicado en un antiguo post de nuestro blog les dejo con estos videitos a ver si se les facilita la tarea intelectual.
Benito.

www.mifecatolica.blogspot.com



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13 jun 2008

Veneración a Nuestra Señora y a los Santos (latría,hiperdulía, protodulía y dulía)

SI TARDA MUCHO EN CARGAR, ESPERE... ES POR QUE CONTIENE IMÁGENES EN ALTA RESOLUCIÓN
Tomado de paxtv
y fatima adaptado por benito.



La iglesia entendía inicialmente que sólo el cristiano que seguía a Cristo perfectamente entraría inmediatamente en la Jerusalém celestial. Otros entrarían en el fuego purificador del purgatorio "para ser perfeccionados," de donde no saldrían hasta que "no hayas pagado el último céntimo" (Mt. 5, 26; 1 Cor3,13-15). Como la perfección era unirse a Cristo en su muerte, un efecto comenzó a desarrollarse: el mártir. Era el testigo que moría por Cristo, se le percibía como aquel que alcanzaba la meta. De esta manera, durante el tiempo de la persecución la estima hacia aquellos cristianos que fueron asesinados por el odio a la fe llevó a la gente a ensalzar su ejemplo heroico por Cristo.

Así en los primeros siglos de la iglesia, la aclamación popular de santidad a los mártires, la veneración de sus reliquias, la honra de sus nombres en oraciones privadas y litúrgicas canonizó testigos importantes de Cristo en la iglesia universal como ejemplos de la perfecta fidelidad a la que todos los cristianos estamos llamados.

A raíz del edicto de Milán en 311 la persecución acabó y una paz relativa existió, el martirio se convirtió en un ejemplo raro de perfección. La Iglesia comenzó a buscar otros modelos de santidad, otras maneras por medio de las cuales la unión con Cristo pudiese ser testigo a los fieles y al mundo como el vivir diariamente un vida Cristiana en la que se muera al propio yo y se entregue la vida a Cristo. Este testimonio fue encontrado en aquellos cuyo martirio blanco de virtudes heroicas confesaban al mundo el triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la gracia sobre el pecado, del nuevo hombre sobre el viejo (Ef 4, 17-24) y así de Cristo sobre Satanás. Por consiguiente, tales testimonios de vida que tenían fama de santidad comenzaron a entrar en los papeles de canonizados y a ser venerados.
La veneración de los santos propuesta por el Concilio de Trento: "Los santos que reinan con Cristo ofrecen a Dios sus plegarias por los hombres. Es por lo tanto cosa buena y útil recurrir a ellos con nuestras súplicas y a fin de obtener los beneficios de Dios a través de Jesucristo, que es nuestro único Redentor y Salvador, apelar a sus ruegos, ayuda y socorro".
Es importante hacer hincapié sobre el hecho de que esta autorizada declaración nos recuerda que todos los beneficios de Dios los obtenemos por intermedio de Jesucristo. "que es nuestro único Redentor y Salvador". Pero venerar a los santos, no nos aparta de Cristo. Cuando oramos a nuestra Señora y a los santos, les rogamos a ellos que gozan del favor de Dios, que intercedan por nosotros ante Dios, a fin de recibir de El, a través de Jesucristo, lo que necesitamos. No pedimos a Nuestra Señora o a los santos que nos concedan favores, sencillamente porque sabemos que no pueden concederlos. A Dios le pedimos que tenga misericordia de nosotros, nos perdone, que nos conceda beneficios. A Nuestra Señora y / o a los santos les pedimos simplemente que interceda por nosotros ante Dios.
Nuestro Señor Jesucristo.
Honramos y veneramos a la Señora y a los santos debido a su santidad. A los santos se les venera porque han sido consagrados y esta veneración redunda en gloria a Dios, de quien recibieron su santidad. A Dios le rendimos culto, le adoramos. A la Virgen María y a los santos los veneramos.

Estas distinciones han sido reconocidas desde los primeros tiempos de la Iglesia a manera de ejemplo mencionaremos al autor del "Martirio de Policarpio" alrededor del año 156 declara: "A Este (Cristo) lo adoramos porque es Hijo de Dios. A los mártires, por otra parte, les ofrecemos amor que debe a los discípulos e imitadores del Señor y teniendo en cuenta su insuperable devoción a su Rey y Maestro".

También San Jerónimo, que murió en 420 escribía: "Mostramos veneración hacia los siervos para que de ellos se irradie hacia el Señor". La Tradición da testimonio de doctrina con tanta frecuencia y en forma tan universal, que no se puede dudar de su origen apostólico.


La iglesia entendía inicialmente que sólo el cristiano que seguía a Cristo perfectamente entraría inmediatamente en la Jerusalém celestial. Otros entrarían en el fuego purificador del purgatorio "para ser perfeccionados," de donde no saldrían hasta que "no hayas pagado el último céntimo" (Mt 5, 26; 1 Cor3,13-15). Como la perfección era unirse a Cristo en su muerte, un efecto comenzó a desarrollarse: el mártir. Era el testigo que moría por Cristo, se le percibía como aquel que alcanzaba la meta. De esta manera, durante el tiempo de la persecución la estima hacia aquellos cristianos que fueron asesinados por el odio a la fe llevó a la gente a ensalzar su ejemplo heroico por Cristo.
Así en los primeros siglos de la iglesia, la aclamación popular de santidad a los mártires, la veneración de sus reliquias, la honra de sus nombres en oraciones privadas y litúrgicas canonizó testigos importantes de Cristo en la iglesia universal como ejemplos de la perfecta fidelidad a la que todos los cristianos estamos llamados.

A raíz del edicto de Milán en 311 la persecución acabó y una paz relativa existió, el martirio se convirtió en un ejemplo raro de perfección. La Iglesia comenzó a buscar otros modelos de santidad, otras maneras por medio de las cuales la unión con Cristo pudiese ser testigo a los fieles y al mundo como el vivir diariamente un vida Cristiana en la que se muera al propio yo y se entregue la vida a Cristo. Este testimonio fue encontrado en aquellos cuyo martirio blanco de virtudes heroicas confesaban al mundo el triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la gracia sobre el pecado, del nuevo hombre sobre el viejo (Ef 4, 17-24) y así de Cristo sobre Satanás. Por consiguiente, tales testimonios de vida que tenían fama de santidad comenzaron a entrar en los papeles de canonizados y a ser venerados.

La veneración de los santos propuesta por el Concilio de Trento: "Los santos que reinan con Cristo ofrecen a Dios sus plegarias por los hombres. Es por lo tanto cosa buena y útil recurrir a ellos con nuestras súplicas y a fin de obtener los beneficios de Dios a través de Jesucristo, que es nuestro único Redentor y Salvador, apelar a sus ruegos, ayuda y socorro".

Es importante hacer hincapié sobre el hecho de que esta autorizada declaración nos recuerda que todos los beneficios de Dios los obtenemos por intermedio de Jesucristo. "que es nuestro único Redentor y Salvador". Pero venerar a los santos, no nos aparta de Cristo. Cuando oramos a nuestra Señora y a los santos, les rogamos a ellos que gozan del favor de Dios, que intercedan por nosotros ante Dios, a fin de recibir de El, a través de Jesucristo, lo que necesitamos. No pedimos a Nuestra Señora o a los santos que nos concedan favores, sencillamente porque sabemos que no pueden concederlos. A Dios le pedimos que tenga misericordia de nosotros, nos perdone, que nos conceda beneficios. A Nuestra Señora y / o a los santos les pedimos simplemente que interceda por nosotros ante Dios.


Honramos y veneramos a la Señora y a los santos debido a su santidad. A los santos se les venera porque han sido consagrados y esta veneración redunda en gloria a Dios, de quien recibieron su santidad. A Dios le rendimos culto, le adoramos. A la Virgen María y a los santos los veneramos.

Estas distinciones han sido reconocidas desde los primeros tiempos de la Iglesia a manera de ejemplo mencionaremos al autor del "Martirio de Policarpio" alrededor del año 156 declara: "A Este (Cristo) lo adoramos porque es Hijo de Dios. A los mártires, por otra parte, les ofrecemos amor que debe a los discípulos e imitadores del Señor y teniendo encuenta su insuperable devoción a su Rey y Maestro".

También San Jerónimo, que murió en 420 escribía: "Mostramos veneración hacia los siervos para que de ellos se irradie hacia el Señor". La Tradición da testimonio de doctrina con tanta frecuencia y en forma tan universal, que no se puede dudar de su origen apostólico.

Nuestra Señora los Santos y sus imágenes o estatuas.

Cuando tratamos con algún protestante sobre el tema de Nuestra Señora y los Santos, ellos suelen soltarnos, con aire de vencedores, un confuso aluvión de textos bíblicos fuera de contexto y mal interpretados, con los cuales pretenden justificar su oposición a la doctrina católica. Pero quedan especialmente desconcertados cuando un católico bien instruido en la materia les refuta con sus propias armas, los argumentos bíblicos, lo cual por lo demás no es nada difícil.

Quienes han tenido que debatir con protestantes saben que ellos concentran sus ataques sobre todo contra la Santísima Virgen y sus privilegios y a los Santos. Hoy ya no está de moda atacar al Papado y al clero, como otrora; el blanco preferido es la Madre de Dios, a justo título considerada por esos sectarios como su principal adversaria.

Ahora bien, nosotros los católicos disponemos de respuestas contundentes para todos los falsos argumentos que ellos esgrimen contra Nuestra Señora. Y un lindo regalo que le podemos ofrecer, sería el que nos empeñásemos en ese estudio, para defenderla a Ella, a los Santos y a nuestra Fe.

Acusación y réplica

Casi siempre las discusiones sobre la Virgen comienzan con la siguiente acusación, hecha por algún evangélico: “Dios prohíbe hacer imágenes, y ustedes los católicos, no sólo hacen imágenes de María y los Santos, sino que, lo que es peor, las adoran”.

Veamos bien cómo es esto. Se lee en el libro del Éxodo (20, 4-5): “No harás para ti imagen de escultura, ni figura alguna de las cosas que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni de las que hay en las aguas debajo de la tierra. No las adorarás ni rendirás culto”.

Y en Éxodo (32-33):Mientras Moisés se encontraba en la cima de la montaña, la gente se impacienta y le exigen a Aarón la construcción de un becerro de oro. Dios le informa a Moisés que su gente se ha vuelto idólatra por lo que amenaza con abandonar al pueblo de Israel, pero Moisés intercede por ellos. Sin embargo, cuando él baja y ve lo que han hecho, monta en cólera y destruye las tablas de la ley. Después de pronunciar el juicio contra Aarón y su gente, Moisés sube nuevamente e implora a Dios por el perdón .


Por lo tanto, a primera vista parecería que los protestantes tienen razón. Pero, para confusión de ellos, en otros pasajes de la Biblia el mismo Dios ordena hacer imágenes. Por ejemplo, en el mismo libro del Éxodo (25, 18-19) está escrito: “Harás asimismo dos querubines de oro labrados a martillo, y los pondrás en las dos extremidades del oráculo. Un querubín estará en un lado, y otro en el otro”. Nótese bien, es el propio Dios quien ordena la confección de esos dos ángeles, así como ponerlos a ambos lados del Arca de la Alianza.

Otro pasaje en el cual Dios ordena hacer una imagen se encuentra en el libro de los Números (21, 8): “Y el Señor le dijo [a Moisés]: Haz una serpiente de bronce, y ponla para señal: quien quiera que siendo mordido la mirare, vivirá”. O sea, la orden de Dios a su siervo fiel es hacer una imagen, no para destruirla, sino para que quienes estuvieran enfermos por el pecado y mirasen hacia ella, así se curasen.

Dios no es contradictorio

¿Cómo explicar esta aparente contradicción? ¿Dios prohíbe hacer imágenes, y al mismo tiempo manda hacerlas?

La respuesta es que hacer imágenes no constituye pecado en sí mismo, pero puede serlo dependiendo del fin con que sean esculpidas. Por eso, Dios prohíbe terminantemente producir una imagen con el fin de adorarla como si fuese un dios. Esto se explica porque en aquella época los israelitas estaban rodeados de naciones paganas idólatras –es decir, que creían que las estatuas eran dioses o estaban dotadas de propiedades divinas, y por eso las adoraban– y eran tendientes a imitarlas.

Pero cuando se trata de algo bueno, que sea un símbolo del poder y de la bondad del Creador, Él mismo ordena la confección de imágenes. Hay varios pasajes del Libro III de los Reyes, en los cuales Salomón, al edificar el Templo de Jerusalém, por órdenes expresas de Dios colocó imágenes que servían de adorno e instrucción al pueblo (ver III Reyes 6, 23-32; 7, 25-30).

Siendo así, es encomiable la actitud de los fieles cuando mandan hacer o rezan ante una imagen de la Santísima Virgen o algún Santo. Tales imágenes son una representación que nos ayuda a acordarnos de ellos, amarla e invocarla en el caso de la Virgen y recordar que la perfección a que estamos llamados es posible. Lo mismo ocurre cuando guardamos una pintura, fotografía o escultura de nuestros padres o parientes. Tenemos el gusto de verla, y recordar a las personas.Similar ocurre con los monumentos y estatuas a los héroes de las naciones en todo el mundo y en todas las culturas, también ocurre en las empresas, colegios etc. es que el hombre de por si necesita la representación sensible de las cosas.

En esa lógica se podría llegar incluso ridículamente a decir que los ejércitos son idolatras en masa cuando rinden honores a sus héroes.

Acusar a alguien de “adorar” una fotografía de su madre, sólo porque la besó, sería actuar de un modo protuberante contra el sentido común. Lo mismo sucede con una imagen de madera o yeso que represente a la Virgen María.

¿Imágenes, para qué?

Toda imagen es una representación o símbolo. En la misma Biblia encontramos símbolos que nos ayudan a entender al propio Dios. Por ejemplo el profeta Daniel se refiere al anciano lleno de días, para hacer entender la eternidad de Dios: “Estaba yo observando, hasta tanto que se pudieron unas sillas; y el anciano de muchos días se sentó: eran sus vestiduras blancas como la nieve, y como lana limpia los cabellos de su cabeza; de llamas de fuego era su trono, y fuego encendido las ruedas de éste” (Dan. 7, 9). Si quisiéramos imaginar cómo es Dios, podríamos representarlo aprovechando la imagen descrita por el propio profeta. De modo semejante puede hacerse con relación a Nuestra Señora: haríamos una imagen que nos auxiliase a imaginar a una persona bondadosa, dulce, santa, purísima, etc. No es por casualidad que la gran mayoría de las imágenes de la Santísima Virgen la presentan como Madre, llevando en los brazos al Niño Jesús, y así nos acordamos más fácilmente que Ella es también Madre nuestra.

El católico no adora a la Virgen, pero le presta un culto especial.


El católico adora solamente a Dios. Todas las otras formas de culto que pueden existir están infinitamente por debajo de la adoración (latría) debida única y exclusivamente a Dios. A Jesucristo, por ser verdadero Dios y verdadero hombre, se le tributa también el culto de adoración. Por eso los Reyes Magos lo adoraron.



A los santos les debemos simplemente culto de veneración (dulía), por la alta virtud de que dieron pruebas. Entre los santos, se considera generalmente a San José como el primero de ellos, por la excelencia de sus virtudes y por el hecho insigne de haber sido el padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo y esposo castísimo de la Virgen inmaculada. Así, la veneración (dulía) que se le presta es como al primero (proto); por lo que el culto a San José es designado como protodulía.

A Nuestra Señora le prestamos un culto diferente –por encima de los santos, aunque evidentemente debajo de Dios– que va más allá (hiper) de la dulía, y por eso llamado por la teología hiperdulía. O sea, es la propia veneración, pero elevada a un grado tan excelso que forma un culto aparte, único y admirable. Ese culto a la Santísima Virgen es superior a la especial veneración que se debe a San José, y está inconmensurablemente (no infinitamente) por encima de la veneración a los demás santos. Esto se debe a que Ella es la Madre de Dios, y también a su excelsa santidad, que excede inmensamente a la de todos los ángeles y santos, hasta el punto de haber sido llamada por el Arcángel San Gabriel, embajador del Dios altísimo, “llena de gracia” (Lc. 1, 28).

¿No es exagerado que haya muchas imágenes de la Virgen?

Todos conocemos a madres que poseen numerosas fotografías de sus hijos, aunque éstos habiten la misma casa y ellas los vean diariamente. La razón de esto salta a la vista: solamente desean tener consigo algo que siempre les recuerde a sus seres queridos. Es tan sólo una de las manifestaciones del amor materno.

¿Porqué entonces un católico no puede tener varias imágenes o representaciones de Nuestra Señora en su casa? Así como una madre aprecia las fotografías de sus hijos cuando niños, cuando se graduaron, se casaron, etc., así también nosotros los católicos, sentimos placer en recordar las diversas gracias y virtudes de María Santísima, y nos regocijamos en representarla como Madre, Reina, Auxiliadora, Consoladora, Inmaculada, etc.

Nada hay de exagerado en esta actitud, que es apenas una forma de expresar nuestro amor filial.


12 jun 2007

AMARAS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS.

63.- EL PRIMER MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS ES: AMARAS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS.
63,1. Amar a Dios no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él, como lo sentimos hacia nuestros padres; porque a Dios no se le ve, y a las personas a quienes no se ve es difícil tenerles cariño. Dios no obliga a eso, pues no está en nuestra mano. Aunque hay personas que llegan a sentirlo, con la gracia de Dios. Amar a Dios sobre todas las cosas es tenerle en aprecio supremo, es decir, estar convencido de que Dios vale más que nadie, y por eso preferirle a todas las cosas. Tú puedes tener mucho más cariño al cuadro que pintó tu hija, que a cualquiera de los cuadros que se exponen en el Museo del Prado de Madrid, aunque reconozcas que estos últimos tienen mucho más valor artístico. El amor a Dios es apreciativo.
63,2. Tenemos que amar a Dios porque «Él nos amó primero»(613) y debemos corresponderle.
El amor se manifiesta en obras más que en palabras. Obras son amores y no buenas acciones .
Amar a Dios es obedecerle, cumplir su voluntad. No hacer mal a nadie .
Hacer bien a todo el mundo.
Una prueba de amor a Dios sobre todas las cosas es guardar sus mandamientos por encima de todo . Es decir, estar dispuesto a perderlo todo antes que ofenderle. Por lo tanto preferir a Dios siempre que haya que escoger entre obedecerle o cometer un pecado grave. Es el caso de San Pelagio de Córdoba y de Antonio Molle, de Santa María Goretti y Josefina Vilaseca, que se dejaron martirizar y apuñalar antes que cometer un pecado grave.
San Pelagio murió mártir el año 925 por rechazar las proposiciones deshonestas del Califa cordobés Abderramán III .
Antonio Molle, joven jerezano que a los veinte años fue mutilado y martirizado el 10-VIII-1936 durante la guerra civil española. Cayó prisionero de los milicianos en el frente de Peñaflor (Sevilla), y como llevaba un escapulario quisieron hacerle blasfemar. Él siempre contestaba gritando: Viva Cristo Rey! Le cortaron las orejas y le sacaron los ojos, y al final lo acribillaron a balazos. Así lo cuenta Rafael de las Heras, testigo presencial . Hoy su cuerpo mutilado está enterrado en la Basílica de Ntra. Sra. del Carmen Coronada de Jerez de la Frontera (Cádiz).
María Goretti , italiana, murió mártir de quince puñaladas por negarse a los deseos impuros de un amigo suyo, que después se convirtió y murió fraile franciscano.
Josefina Vilaseca también murió apuñalada en Diciembre de 1952 en Artés, diócesis de Vich, por negarse a perder su virginidad. Tenía doce años Dice Jesucristo: «el que guarda mis mandamientos, ése es el que me ama»(614). Y San Juan : «En esto consiste el amor Dios, en guardar sus mandamientos»(615).
Este mandamiento también nos obliga a creer en todas las verdades de fe; a esperar en Dios, confiando que nos dará las gracias necesarias para alcanzar la vida eterna ; a adorarle solamente a Él, darle el culto debido y reverenciarle con el cuerpo y con el alma.
Este mandamiento nos manda adorar a Dios .
Este mandamiento prohibe especialmente la idolatría que consiste en adorar como a Dios a otra cosa o persona .
63,3. Peca contra este mandamiento quien maltrata personas, lugares o cosas consagradas a Dios: por ejemplo, una religiosa o un cáliz. Este pecado se llama sacrilegio . Comete también un sacrilegio quien administra o recibe en pecado grave algún sacramento que requiere estado de gracia, lo cual es gravísimo. Por ejemplo, quien se casa en pecado grave, o quien comulga en pecado grave.
Peca, además, contra este mandamiento quien desconfía de la misericordia de Dios , o confía temerariamente en su bondad, permaneciendo mucho tiempo en pecado mortal, o el que peca más y más, precisamente porque Dios es misericordioso y nos ha prometido el perdón; quien tiene fe en adivinos, echadores de cartas, horóscopos, espiritistas y curanderos ; quien cree en serio cosas supersticiosas (mala suerte del n 13, cadena de oraciones, etc.); quien niega o duda voluntariamente de alguna verdad de fe, o ignora por culpa suya lo necesario de la Religión.
El hombre o es religioso o es supersticioso. Muchos que no creen en las verdades de la Religión, luego creen en las mentiras y engaños de adivinos, brujos y espiritistas.
No es lo mismo parapsicología que superstición. La superstición es atribuir a cosas creadas poderes que son exclusivos de Dios . La parapsicología trata de hechos naturales aunque más allá de la psicología. Son fenómenos para-normales. En cambio la superstición es atribuir resultados desproporcionados a las causas empleadas. Todo resultado que supera a las causas naturales adecuadas es de origen sobrenatural. «Sólo Dios conoce el futuro libre, y sólo Él puede revelar el porvenir a sus profetas»(616) .
63,4. Para que la duda sobre una verdad de la Religión sea pecado, es necesario que sea voluntaria .
No es pecado darse cuenta de que el misterio es difícil de entender, que nuestro entendimiento no lo puede comprender, etc. Si a pesar de todo esto, se fía uno de Dios que lo ha revelado, y cree, no sólo no hay pecado, sino que hay mérito .
En la absoluta veracidad divina -motivo formal de la fe- no cabe error o el engaño Lo que no se puede hacer -a pesar de la oscuridad profunda del misterio- es dudar si será eso verdad o no. Esta duda positiva, tomando como cosa incierta lo que Dios ha revelado, es pecado. El pecado contra la fe está en la negación o en la duda voluntaria de aquello que se sabe que Dios ha revelado .
Esto no se opone a la falta de claridad que podamos tener sobre una verdad de fe, ni al deseo de esclarecerla, dentro de lo posible, sabiendo que hay misterios que superan la inteligencia humana.
El pecado será grave, si es una duda voluntaria, a sabiendas, de una verdad que la Iglesia dice que hay que creer. Si la duda no es voluntaria, sino una mera ocurrencia de las dificultades que a nuestro entendimiento se le presentan, no hay pecado; o a lo más pecado venial, si ha habido alguna negligencia en resistir a la tentación. Si la vacilación llega a tomar por incierto lo que es dogma de fe, el pecado sería grave contra la fe. La fe debe extenderse a todas las verdades reveladas por Dios y propuestas como tales por la Iglesia.
Nadie pierde la fe sin culpa propia . Dijo el Concilio de Trento:
«Dios no abandona a nadie, si no es Él abandonado primero»(617).
63,5. Ningún adulto puede salvarse si no hace actos de fe . «Dios no puede dar al hombre adulto responsable el don de su amistad sobrenatural, sino cuando el hombre la acepta previa y libremente»(618).
Si sabes el Credo de memoria, es un magnífico acto de fe. El Credo lo tienes en los Apéndices. Si no lo sabes, aquí te pongo un acto de fe muy breve; pero debe decirse con toda convicción.
Creo que Dios existe.
Creo que Dios nos dará después de la muerte lo que merezcamos con nuestras obras en esta vida .
Creo que hay un solo Dios verdadero en tres Personas distintas.
Creo que estas tres Personas son: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creo que Dios se hizo Hombre y murió en una cruz para salvarnos .
Y si lo quieres en dos líneas:
Creo firmemente en todo lo que la Iglesia dice debemos creer, porque Dios lo ha revelado .
Para fortificar nuestra fe, deberíamos hacer actos de fe de cuando en cuando, sobre todo en la hora de la muerte.
La fe es como un sexto sentido que nos ayuda a un superior conocimiento de Dios. Quien no tiene fe, no se lo puede explicar. Como una planta no puede explicarse la música, porque no capta nada.
63,6. La fe no se puede demostrar con argumentos , pues es un don, no una ciencia. Pero pueden darse razones de su credibilidad. La fe supera la razón, pero no la destruye. El motivo de creer no son las razones filosófico-científicas de las verdades reveladas, sino la autoridad de Dios que las ha revelado. Esas razones ayudan a ver que la fe es razonable, pero no son el motivo principal de la fe (Ver n 3 ). Podemos saber que Dios nos ha hablado, y por tanto tenemos obligación de creer lo que Él nos ha dicho .
Estimemos sobre todas las cosas el don divino de la fe; procuremos conservarla con la oración y el estudio, hacerla conocer y amar por los demás, defenderla si es atacada, y pedir a Dios que sea conocida y aceptada por los incrédulos y los infieles.
Al mismo tiempo debemos evitar todo aquello que pueda ponernos en peligro de perderla. Los que descuidan su instrucción religiosa, los que escuchan voluntariamente a los que la atacan, o leen libros o periódicos contra la fe, los soberbios y los impuros se ponen en peligro de llegar a perder este don divino.
63,7. Si alguna vez oyes una dificultad contra la Religión Católica y no sabes resolverla, no te alarmes por eso. Es imposible que tengas a mano los conocimientos necesarios para resolver todas las dificultades, y para demostrar que la tal dificultad es muchas veces un sofisma, un engaño, un falsear la verdadera realidad de las cosas.
Pero no por eso debes darte por vencido. Acude a una persona que entienda de Religión y pueda resolvértela. Ten la seguridad de que todas las «pegas» contra la Religión tienen su solución, aunque tú no la conozcas. Es más, han sido solucionadas ya muchas veces; pues los enemigos de la Iglesia siempre están repitiendo las mismas cosas, y no se dan por enterados de las soluciones que ya se han dado.
Acerca de los que tienen dificultades contra la Religión hay que tener en cuenta que algunos preguntan para aprender (desean encontrar soluciones a sus dificultades), pero otros preguntan para atacar, y desearían que sus preguntas no tuvieran respuesta, para así tener una excusa al sacudirse de encima el cristianismo porque les estorba .
Para instruirse en Religión es muy conveniente oír conferencias religiosas y leer libros de formación religiosa. Todos debemos preocuparnos de tener una formación religiosa proporcionada a nuestro estado y a nuestra cultura humana y profesional. Al final del libro tienes una lista de libros provechosos.

SE RECOMIENDA LEER EL LIBRO PARA SALVARTE (DEL PADRE JORGE LORING S.J.), aqui se puede descargar en formato .zip (word) diferentes temas de su edicion n°56:http://www.spiritusmedia.org/para-salvarte/edicion_56.htm
Cuando en un grupo se entabla una discusión de Religión, verás que, generalmente, los que llevan la voz cantante son los que menos saben de Religión, pero que su ignorancia los hace tremendamente audaces. A éstos es difícil convencerles, porque su amor propio rechazará los mejores argumentos. Pero si en el corro hay gente de buena voluntad, a quienes crees que tu solución puede ser provechosa y disipar errores, expón tu pensamiento con calma y con vista. Te será además útil pasar a la ofensiva, descubriendo la ignorancia religiosa del que disparata.
Con todo, has de procurar no ofender a nadie, si no es necesario. Pero sé fuerte si alguno tiene positivamente mala fe y quiere propagar el mal. Ataca su error aunque se ofenda.
Si alguien toma el arma del ridículo contra la Religión, tómala tú también para defenderla. Es muy importante que consigas que los que se están riendo en el grupo se pongan de tu parte.
Si no te sientes con fuerza para dominar el grupo, has de saber que, después, en particular, te será mucho más fácil hacerles bien, y encontrarás razonables a muchos que en el grupo parecían fanfarrones.
63,8. Es también pecado grave contra este mandamiento escribir, leer, tener, prestar o vender libros y escritos contra la Religión, pertenecer a sociedades irreligiosas: masonería, espiritismo , o partidos políticos de ideología marxista, pues el marxismo es esencialmente ateo(619). Y también el tentar a Dios, poniendo a prueba, con hechos o con palabras, alguno de sus atributos, dudando de su existencia o queriéndole obligar a que intervenga extraordinariamente en algún caso : por ejemplo, diciendo si mañana llueve, es señal de que puedo vengarme de fulano y matarlo .
También es tentar a Dios el exponerte sin necesidad a algún grave peligro de la vida, esperando que Dios te librará de él. Si este peligro fuera sólo leve, el pecado sería sólo venial.
Peca también contra este mandamiento el que se anima a pecar precisamente porque Dios es misericordioso. Esto es «un pecado gravísimo contra el Espíritu Santo, porque supone un grave desprecio de la gracia de Dios»(620).
Además entra en este mandamiento el pecado de presunción que es la temeraria confianza de obtener la salvación del alma sin poner los medios . Pecan de presunción los que esperan la gloria sin hacer ellos mérito ninguno; el perdón sin preocuparse de arrepentirse; la salvación eterna, andando fuera del camino de Dios.
63,9. No debe pasarse el día en que no reces algo. Al menos las tres Avemarías al acostarte, que son prenda de salvación eterna.
También podrías hacer el siguiente examen:
Señor, creo que estás aquí presente. Te ruego me ayudes a examinar mi conciencia.
1.- Qué obras buenas he hecho» (PENSAR UN MINUTO) Gracias Señor porque me has ayudado.
2.- Qué faltas he cometido»(PENSAR UN MINUTO) a. Contigo: respeto, rezos, olvidado de Ti.
b. Con los demás: egoísta, servicial, criticón.
c. Conmigo mismo:
a')deber: obediencia, trabajo. Todo bien hecho»
b') pureza: miradas, deseos, palabras, obras.
c') genio: iracundo, chinche.
Perdóname, Señor. Me pesa haberte ofendido. Para repararte te prometo...
3.- Qué cosas buenas he dejado de hacer» (PENSAR UN MINUTO) Te prometo, Señor, no perder otra vez la ocasión de hacer el bien.
Señor, a pesar de todo, te quiero y te prometo ser mejor. Madre mía, ayúdame.
(Tres Avemarías)
________________________________________
(613) - Primera Carta de San Juan, 4:19
(614) - Evangelio de San Juan, 14:21
(615) - Primera Carta de San Juan, 5:3
(616) - Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2115
(617) - DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 804. Ed. Herder. Barcelona
(618) - CÁNDIDO POZO, S.I.: La fe, VI. EDAPOR. Madrid, 1986
(619) - Acta Apostolicae Sedis: 2-VII-49, pg. 334
(620) - ANTONIO ROYO MARÍN,O.P.: Teología Moral para seglares,1º,2ª,I,nº317,2º.Ed.BAC.

TOMADO DE: http://personal5.iddeo.es/jorgeloring/manda1.html

3 may 2007

¿Es alá igual a nuestro Dios uno y trino?

Entre las "religiones" (sectas mayores, Religion existe solo Una,Santa,Católica,Apostolica Y Romana.) monoteístas (un solo Dios) está el islam, fundada por mahoma, que cree en un dios distinto al Dios del Judaísmo y del Cristianismo, y tampoco cree que Jesucristo es Dios, sino un profeta inferior a mahoma.
Es cierto que en el islam se adora a un único dios, pero no a el único Dios del Cristianismo
El dios del islam no es el Dios Amor del Cristianismo, origen de todo amor, que ama a los seres humanos independientemente de si le aman o no (1 Jn. 4, 9-10 y 16). Según el corán, el dios del islam ama condicionalmente: ama a quien lo ama y lo siga, y no ama a quien no lo ame. “En verdad alá es enemigo de los incrédulos (II-92). alá ama a los benefacientes”(II-191). “En verdad, alá no ama a los infractores” (II-186).
El Dios Amor perdona a todo aquél que se arrepienta. El dios del islam es selectivo, pues escoge a quien perdonar: “¿Por ventura no sabes que alá, suyo es el reino de los cielos y de la tierra, que castiga a quien quiere y perdona a quien quiere?” (V-44).
El Dios Amor del Cristianismo ama a todos y nos ordena amar a todos, pero el dios del islam es excluyente: “No toméis a los judíos y a los cristianos por amigos. Algunos de ellos son amigos de los otros, y quien de vosotros se amista con ellos, ciertamente es de ellos. En verdad, alá no encamina al pueblo de los inicuos” (V-56).

Aunque el islam acepta la Biblia como revelación divina, el corán está por encima de la Biblia. Lo interesante es observar de dónde proviene el corán.
Según cuenta mahoma, se encontraba él meditando en una cueva en las afueras de Mecca, en el año 610, y, según dice, se le presentó el “ángel Gabriel” con un mensaje para toda la humanidad, el cual le fue revelando a lo largo de 20 años.
Lo curioso es que le revela que Cristo no es Dios, que María -a quien el Angel Gabriel había anunciado 610 años antes que sería la “Madre de Dios” y de hecho lo es- es sólo madre de “un profeta”.
Al islam se le suele considerar como una de las tres grandes religiones monoteístas. Pero veamos lo que nos dice un conocido historiador católico del siglo XX, Hillaire Belloc. En su libro “Las Grandes Herejías”, escrito en 1938, incluye al islam como una herejía y lo descarta como religión.
En realidad se considera “herejía” la negación o duda de una verdad de la fe, hecha por un bautizado. Y mahoma no era bautizado. Pero este autor insiste en que el islam comenzó como una herejía y no como una nueva religión. “No era pagano en contraste con la Iglesia ... Fue una perversión de la doctrina Cristiana. Su vitalidad y su permanencia le dio pronto la apariencia de una nueva religión, pero los contemporáneos de su surgimiento lo vieron como lo que fue: no una negación, sino una adaptación y un mal uso de la cosa Cristiana”.
"Se diferenció de la mayoría (no de todas) las herejías en que no surgió dentro de los límites de la Iglesia Cristiana”, ya que mahoma no era Católico. Nos habla este autor del origen pagano de Mahoma, pero nos hace ver que lo que enseñaba era tomado de la doctrina central Católica. Ciertamente, tomó algunas cosas del paganismo de donde provenía, pero lo que más enfatizaba era un conjunto de ideas muy propias del Catolicismo: la omnipotencia de Dios, la bondad, la eternidad, la providencia divina, su poder creador como origen y sustento de todas las cosas, etc. Sin embargo, eliminó la Santísima Trinidad al negar la Encarnación. También eliminó la Eucaristía y el Sacerdocio. Decía que la doctrina Católica era cierta, pero que se había desvirtuado por muchos anexos, incluyendo la idea que su fundador era Dios. (cfr. Hillaire Belloc, The Great Heresies, 1938)
Algunos sostienen que el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam tiene la misma raíz en Abraham, pues las tribus del desierto que Mahoma unificó y reunió alrededor de su nueva doctrina, eran descendientes de Abraham vía Ismael, hijo de la esclava Agar (cfr. Gn. 16, 10). Ciertamente, como raza, esas tribus son descendientes de Abraham, pero Mahoma rechazó y el Islam rechaza la tradición y las enseñanzas de Abraham y Moisés, que Judíos y Cristianos sí siguen.
De acuerdo al Corán, el Islam debe promoverse e implantarse por la fuerza, a través de la “jihad”, que significa “lucha”, la cual consiste en oponerse a “los infieles”, “los incrédulos”, “los inicuos”, “los infractores”, “los amigos de Satán”, que son todos los que no aceptan el Islam. Así se lee en el Corán:
“Y combatid en la senda de alá a los que os combaten a vosotros y no infrinjáis. En verdad alá no ama a los infractores” (II-186).
Y matadlos dondequiera que los encontréis, y echadlos de donde ellos os echaron a vosotros” (II-187).
Y matadlos hasta que no haya discordia, y haya la ley de alá; pero si se abstienen, entonces, no haya enemistad, sino con los inicuos” (II-189).
Los que creen combaten en la senda de alá y los que no creen, combaten en la senda de Tagut. Combatid, pues, a los amigos de Satán” (IV-78).
Combate a los infieles y a los hipócritas, y ensáñate en ellos. Y su morada será chehennam, y ¡qué mal paradero!” (IX-74).
De hecho, el islam tuvo una difusión de grandísimas proporciones en cantidad de adeptos y en extensión de territorios. Nos dice Hillaire Belloc que por un momento pareció como si iba a conquistar y a degradar toda la cultura Cristiana. Pero nuestra civilización se salvó, a pesar de que la mitad del Mediterráneo se perdió.
La lucha entre el islam y la Iglesia Católica continuó por un milenio (entre los años 700 y 1700). El encuentro definitivo fue la Batalla de Lepanto en 1571, entre las fuerzas cristianas muy inferiores a los ejércitos turcos otomanos. El Papa San Pío V atribuyó este triunfo a intercesión de la Santísima Virgen María, por lo que declaró la fecha del 7 de octubre como Nuestra Señora de la Victoria, celebración que fue posteriormente cambiada a la Fiesta del Rosario por el siguiente Papa, Gregorio XIII.
Al final de este período pareció que la cultura Cristiana prevaleció definitivamente, al menos por un tiempo, pues durante el siglo 18 y 19, el Islam pareció haber decaído. No podía alcanzar los descubrimientos en el área de la ciencia, de las comunicaciones, propias de la civilización occidental.
A raíz de esto y de las conquistas de occidente en territorios mahometanos, la generación del siglo 20 comenzó a pensar que el islam era algo lejano, atrasado, fosilizado, que no presentaba mayor problema.
Esto es ciertamente un error”, nos alertaba Belloc en 1928. “Tendremos que enfrentarnos al islam en un futuro cercano. Tal vez si nuestra Fe (la Fe Católica) decae, el islam resurgirá”.
Hay dos cosas preocupantes del Islam, dice este autor: la primera es que su fundamentación espiritual ha resultado inamovible. “Creo decir con verdad que el islam es la única fuerza espiritual en la tierra en la que el Catolicismo ha encontrado una fortaleza inexpugnable”, la cual no ha logrado penetrar. La segunda consideración es que, su área de ocupación no ha disminuido, sino más bien ha ido creciendo lentamente. “El islam progresa en masas, en hordas. Mientras la religión Católica progresa por conversiones individuales, el Islam lo hace por colonizaciones y movimientos masivos”. (cfr. Hillaire Belloc, Survivals and New Arrivals, 1928).
Hoy sabemos que el islam es la religión de mayor crecimiento en el mundo y que para el 2010, si siguen las actuales tendencia, será religión con mayores adeptos, incluso por encima de todos los Cristianos y Católicos juntos.
Actualmente se puede observar dos corrientes en el islam: los fundamentalistas, que siguen al pie de la letra o muy de cerca las enseñanzas de mahoma y del Corán, y los modernistas, los cuales buscan re-interpretar el Islam para poder adaptarse a la civilización occidental.

FUENTE: http://www.buenanueva.net/preguntasb/islam.htm