16 oct. 2008

La Santa Misa - una breve explicación sobre el Santo Sacrificio


La Santa Misa - una breve explicación sobre el Santo Sacrificio


 

 




Introducción

La Iglesia y los santos siempre enseñaron que las cosas ocurridas  en el Antiguo Testamento son prefiguras de aquellas que acontecerían en el Nuevo Testamento. Eso quiere decir que Dios, para ahorrar la flaqueza del hombre y para enseñarle las verdades de la Revelación de modo gradual y adecuado a nuestra inteligencia, quiso o permitió que ocurriesen los hechos del Antiguo Testamento para que estos sirviesen como analogías en relación a los hechos que se realizarían  en el futuro,  en el Nuevo Testamento.

  Además de utilizar los hechos ocurridos en el Antiguo Testamento con la finalidad de preparar los hombres para lo que sería revelado en el Nuevo Testamento, Dios se valió también de las profecías.

Y así es que vemos,  en el Antiguo Testamento, la Santa Misa prefigurada por muchos hechos y también predicha por los profetas.
E
ntre los hechos del Antiguo Testamento que son prefiguras del Santo Sacrificio de la Misa están: 

  1. El ofrecimiento de pan y vino a Dios por Melquisedec, sacerdote y rey de Salém (Gen. 14, 18-20);
  2. El maná, sustento milagroso que el Señor hacía caer todas las mañanas en torno del campo dos hebreos en el desierto, después de haber salido de Egipto guiados por Moisés (Ex. 16, 4-36). El maná era un alimento descendido del cielo. Nuestro Señor en la Santa Eucaristía es el Pan vivo descendido del cielo. – El maná substituía todos los alimentos, teniendo en él todos los sabores. La Santa Eucaristía es el pan por excelencia: basta para todas las necesidades del alma. – El maná duró hasta que los hebreos entraron en la tierra prometida. La Santa Eucaristía nos será dada hasta que entremos en el cielo, donde veremos cara a cara al Dios que recibimos, en el Sacramento, bajo el velo de pan.

Varias cosas respecto de la venida y de la obra de Jesucristo fueron también predichas por los profetas, y una de ellas es el Sacrificio de la Misa, que seria instituido por Nuestro Señor y que se habría de ofrecer en toda la tierra.

El profeta Malaquías nos muestra a Dios irritado con las negligencias y las pruebas de mala voluntad de los sacerdotes judíos de la Antigua Ley cuando ofrecían los sacrificios:

“El hijo honra su padre, y el siervo reverencia a su Señor. Si yo, pues, soy vuestro padre, ¿dónde está mi honra? y se yo soy vuestro Señor, ¿dónde está el temor que se me debe? Dice el Señor de los ejércitos. Con vosotros hablo, oh sacerdotes, que despreciáis mi nombre, y que decís: ¿en qué despreciamos tu nombre? Vosotros ofrecéis sobre  mi altar un pan inmundo, y decís: ¿en qué te profanamos? En eso que decís: La mesa del Señor está despreciada. Si ofrecéis una hóstia ciega para ser inmolada, ¿no es esto malo? y si ofrecéis una que es coja y enferma, ¿no es esto malo? Ofreced estos animales a vuestro gobernador, y veréis si  le agradarán, o si os los recibirá con agrado, dice el Señor de los Ejércitos”
(Mal. 1, 6-8).

Delante de esto, Dios, por la boca del profeta, se muestra resuelto a rechazar y a abolir los sacrificios Antiguos: “Mi afecto no está en vosotros, dice el Señor de los ejércitos; ni yo recibiré algún donativo de vuestra mano” (Mal 1, 10).

Y pasa a anunciar un Sacrificio Nuevo, ofrecido en toda la tierra: “Porque desde el oriente del sol hasta el poniente es mi nombre grande entre las gentes, y en todo lugar se sacrifica y se ofrece a mi nombre una oblación pura” (Mal. 1, 11).

La expresión “del oriente del sol hasta el poniente” es usada en las Escrituras para significar el mundo entero. La palabra “gentes” es siempre empleada en la Escritura para significar a los gentiles, los pueblos que no son el pueblo israelita.
Esta oblación a la que el profeta se refiere no es tomada  en el sentido metafórico de oración o sacrificio espiritual o limosna: ella viene sustituir los sacrificios de los sacerdotes de la Antigua Ley.

Y no se refiere directamente al Sacrificio cruento de la Cruz, pues este fue ofrecido en un solo lugar, una vez sola, en el monte Calvario, al paso que aquí se trata de un sacrificio ofrecido en todo lugar, de modo a volver el nombre del Señor engrandecido entre las gentes: la Santa Misa, renovación incruenta de aquel mismo Sacrificio del Calvario.

El hecho de haber usado Dios de figuras y profecías en el Antiguo Testamento con la finalidad de preparar al pueblo escogido para aceptar el Sacrificio de la Misa nos muestra la gran importancia de este mismo Sacrificio y la gran estima que Dios tiene por él. La finalidad de este pequeño trabajo es hacer más conocido este Sacrificio tan estimado por Dios y que tan gran valor tiene, exponiendo su significado y las verdades que expresa, y que están contenidas en cada palabra y acción del sacerdote.



Primera parte: el Sacramento de la Eucaristía

§ 1° de lo que es la Santísima Eucaristía y de la presencia real de Jesucristo en este Sacramento

  1. ¿Qué es el Sacramento de la Eucaristía?
    La Eucaristía es un Sacramento que, por la admirable conversión de toda la sustancia del pan en el Cuerpo de Jesucristo, y de toda la sustancia del vino  en el su preciosa Sangre, contiene verdadera, real y substancialmente el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad del mismo Jesucristo Nuestro Señor, bajo las especies de pan y de vino, para ser Nuestro alimento espiritual.
     
  2. ¿En la Eucaristía está el mismo Jesucristo que está  en el Cielo y que nació, en la tierra, de la Santísima Virgen?
    Sí, en la Eucaristía está verdaderamente el mismo Jesucristo que está  en el Cielo y que nació, en la tierra, de la Santísima Virgen.
     
  3. ¿Por qué creéis que  en el Sacramento de la Eucaristía está verdaderamente presente Jesucristo?
    Yo creo que en el Sacramento de la Eucaristía está verdaderamente presente Jesucristo porque El mismo lo dijo, y El, siendo Dios, no puede mentir. Y así nos lo enseña la Santa Iglesia.
     
  4. ¿Qué es la hóstia antes de la consagración?
    La hóstia antes de la consagración es pan de trigo.
     
  5. ¿Después de la consagración, que es la hóstia?
    Después de la consagración, la hóstia es el verdadero Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, bajo las apariencias de pan.
     
  6. ¿Qué hay en el cáliz antes de la consagración?
    En el cáliz, antes de la consagración, hay vino de uva con algunas gotas de agua.
     
  7. Después de la consagración, ¿qué hay  en el cáliz?
    Después de la consagración, en el cáliz hay la verdadera Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, bajo de las apariencias de vino.
     
  8. ¿Cuándo se hace el cambio del pan en el Cuerpo y del vino en la Sangre de Jesucristo?
    La conversión del pan  en el Cuerpo y del vino en la Sangre de Jesucristo se hace precisamente en el acto en que el sacerdote, en la Santa Misa, pronuncia las palabras de la consagración.
     
  9. ¿Qué es la consagración?
    La consagración es la renovación, por medio del sacerdote, del milagro operado por Jesucristo en la Última Cena, cuando cambió el pan y el vino  en su Cuerpo y  en su Sangre adorable, por estas palabras: esto es mi Cuerpo; esta es mi Sangre.
     
  10. ¿Cómo es llamada por la Iglesia la milagrosa conversión del pan y del vino en el Cuerpo y en la Sangre de Jesucristo?
    Esta milagrosa conversión, que todos los días se opera sobre los nuestros altares, es llamada por la Iglesia de transubstanciación.
     
  11. ¿Quién dio tanto poder a las palabras de la consagración?
    Fue el mismo Jesucristo Nuestro Señor, Dios omnipotente, que dio tanto poder a las palabras de la consagración.
     
  12. ¿Se debe adorar la Eucaristía? La Eucaristía debe ser adorada por todos, porque contiene verdadera, real y substancialmente al mismo Jesucristo Nuestro Señor.
     
  13. ¿Cuándo instituyó Jesucristo el Sacramento de la Eucaristía?
    Jesucristo instituyó el Sacramento de la Eucaristía en la Última Cena que celebró con sus discípulos, en la noche que precedió a su Pasión.
     
  14. ¿Por que instituyó Jesucristo la Santísima Eucaristía?
    Jesucristo instituyó la Santísima Eucaristía por tres razones principales: 1a. para ser el sacrificio de la Nueva Ley; 2a. para ser alimento de nuestra alma; 3a. para ser un memorial perpetuo de la su Pasión y Muerte, y una prenda preciosa de su amor por nosotros y de la vida eterna.

Referencias: Extraído del Catecismo Mayor de San Pío X ± Cuarta parte, Capítulo IV.



Segunda parte: del Santo Sacrificio de la Misa 

§ 1 de la esencia, de la institución y de los fines del Santo Sacrificio de la Misa

  1. ¿La Eucaristía debe ser considerada sólo como Sacramento?
    La Eucaristía no es solamente un Sacramento; es también el sacrificio permanente de la Nueva Ley, que Jesucristo dejó a la Iglesia, para ser ofrecido a Dios por las manos de sus sacerdotes.
     
  2. ¿Cómo se llama este sacrificio de la Nueva Ley?
    Este sacrificio de la Nueva Ley se llama Santa Misa.
     
  3. ¿Qué es, entonces, la Santa Misa?
    La Santa Misa es la renovación del sacrificio que Jesucristo hizo  en el Calvario. Entretanto, el Sacrificio del Calvario fue hecho por Jesucristo de forma cruenta, esto es, con derramamiento de sangre, al paso que en la Santa Misa ese mismo sacrificio es renovado por Jesucristo de forma incruenta, esto es, sin derramamiento de sangre. En la Santa Misa Nuestro Señor Jesucristo se inmola nuevamente para nuestra salvación, como hizo en el Calvario, aunque en la Santa Misa sea sin sufrimiento físico.
     
  4. ¿Entonces el Sacrificio de la Misa es el mismo que el de la Cruz?
    Sí, el Sacrificio de la Misa es substancialmente el mismo que el de la Cruz, porque el mismo Jesucristo, que se ofreció sobre la Cruz, es el que se ofrece por las manos de los sacerdotes, sus ministros, sobre los nuestros altares. Pero en cuanto al modo como es ofrecido, el sacrificio de la Misa difiere del de la Cruz, conservando todavía la relación más íntima y esencial con él.
     
  5. ¿Qué diferencia, pues, y qué relación hay entre el Sacrificio de la Misa y el de la Cruz?
    Entre el Sacrificio de la Misa y el sacrificio de la Cruz hay esta diferencia y esta relación: Jesucristo sobre la Cruz se ofreció derramando su sangre y mereciendo por nosotros; al paso que sobre los altares El se sacrifica sin derramamiento de sangre, y nos aplica los frutos de su Pasión y Muerte.
     
  6. ¿No es por ventura el Sacrificio de la Cruz el único sacrificio de la Nueva Ley?
    El Sacrificio de la Cruz es el único sacrificio de la Nueva Ley, porque por medio de él Nuestro Señor aplacó la Justicia Divina, adquirió todos los merecimientos necesarios para salvarnos, y así consumó de su parte nuestra redención. Son estos merecimientos que El nos aplica por los medios que instituyó en su Iglesia, entre los cuales está el Santo Sacrificio de la Misa.
     
  7. ¿Para qué fines se ofrece el Santo Sacrificio de la Misa?
    Se ofrece el Santo Sacrificio de la Misa para cuatro fines: 1o. para adorarlo como conviene, y bajo este aspecto el sacrificio es latréutico; 2o. para darle gracias por sus beneficios, y bajo este aspecto el Sacrificio es eucarístico; 3o. para aplacarlo, para darle la debida satisfacción por los nuestros pecados, y bajo este aspecto el Sacrificio es propiciatorio; 4o.para alcanzar todas las gracias que nos son necesarias, y bajo este aspecto el sacrificio es impetratorio.
     
  8. ¿Quién ofrece a Dios el Santo Sacrificio de la Misa? El primer y principal oferente del Santo Sacrificio de la Misa es Jesucristo, y el sacerdote es el ministro que en nombre de Jesucristo ofrece este sacrificio al Padre Eterno.
     
  9. ¿Quién instituyó el Santo Sacrificio de la Misa? Fue el propio Jesucristo quien instituyó el Santo Sacrificio de la Misa, cuando instituyó el Sacramento de la Eucaristía, y dijo que fuese hecho en memoria de su pasión.
     
  10. ¿A quién se ofrece el Santo Sacrificio de la Misa?
    El Santo Sacrificio  de la Misa se ofrece sólo a Dios.
     
  11. Si la Santa Misa se ofrece sólo a Dios, ¿por qué se celebran tantas Misas en honra de la Santísima Virgen y de los Santos?
    La Misa celebrada en honra de la Santísima Virgen y de los Santos es siempre un sacrificio ofrecido sólo a Dios; sin embargo se dice, celebrada en honra de la Santísima Virgen y de los Santos para alabar a Dios en ellos por los dones que les concedió, y para alcanzar, por la intercesión de ellos, en mayor abundancia, las gracias que necesitamos.
     
  12. ¿Quién participa de los frutos de la Santa Misa?
    Toda la Iglesia participa de los frutos de la Misa, pero particularmente: 1o. el sacerdote y los que asisten a la Misa; 2o. aquellos por quien se aplica la Misa, que pueden ser vivos o difuntos.
     
  13. ¿Terminada la Misa, qué debemos hacer?
    Terminada la Misa, debemos dar las gracias a Dios por habernos concedido la gracia de asistir a este gran sacrificio  y pedirle perdón de las faltas cometidas cuando asistíamos.


Referencias:

Extraído del Catecismo Mayor de San Pío X ± Cuarta parte, Capítulo IV.



Tercera parte: El conocimiento y la comprensión de las oraciones y ceremonias de la Santa Misa

§ 1º del conocimiento profundo de la Santa Misa

  1. ¿Es necesario conocer profundamente la Santa Misa?
    Un acto de religión practicado con tanta frecuencia, tan precioso en sus gracias, y tan consolador en sus frutos, es deseable que se conozca lo más posible, en la medida de nuestras capacidades.
     
  2. ¿Cómo podemos conocer más profundamente la Santa Misa?
    Podemos conocerla más profundamente estudiando sus misterios, sus dogmas, la moral que encierra, y hasta los menores detalles de sus ceremonias y oraciones.
     
  3. ¿Para qué debemos conocer todo esto?
    Para que la Santa Misa, que es el centro del culto católico, despierte los más vivos sentimientos de religión y de piedad.
     
  4. ¿Qué más debemos conocer de la Santa Misa?
    Debemos conocer sus palabras sagradas; cada acción y cada movimiento del sacerdote; cada palabra que pronuncia para recordarnos que un Dios se inmola por nosotros, y que nosotros también debemos inmolarnos con El y por El.
     
  5. ¿Qué más es saludable conocer?
    Debemos saber las grandes ventajas espirituales que un conocimiento más íntimo de la Santa Misa proporciona a los fieles, con la explicación literal de sus oraciones y ceremonias.
     
  6. ¿Dios exige de todos los fieles un conocimiento profundo y detallado de la Santa Misa?
    No. Dios suple con la fe el conocimiento que no fue posible adquirir y jamás irá a despreciar el sacrificio de un corazón arrepentido y humillado (Sal. 50, 19).
     
  7. ¿Acaso la Iglesia ocultaría a los fieles algún misterio de la Santa Misa?
    No. en la Iglesia nada hay de oculto y Ella jamás pretendió ocultar ningún misterio a los fieles, ya sea de la Santa Misa o de cualquier otra ceremonia litúrgica.
     
  8. ¿Con qué estado de espíritu debemos asistir a la Santa Misa?
    Debemos dejar fuera de la Iglesia la indiferencia y el tedio, la disipación y el escándalo y ser, en la Iglesia, adoradores en espíritu y verdad.

§ 2º de la celebración de la primera Misa y de su relación con la Pasión y la Muerte de Nuestro Señor Jesucristo: las acciones y palabras del sacerdote

  1. ¿Cuándo fue celebrada a primera Misa? Se puede y se debe creer que la primera Misa fue celebrada  en el Cenáculo, la víspera de la muerte de Salvador.
     

2.  ¿Qué paralelo podemos hacer entre el Cenáculo y la Santa Misa?
    
Podemos establecer el siguiente paralelo:

Cenáculo     

 Santa Misa

 Jesús se dirige al Cenáculo: acompañado de sus apóstoles, llega al Cenáculo, dónde estaba preparada la mesa del sacrificio  y de la comunión.

 El sacerdote se dirige al altar, precedido de los sus ministros, dónde está todo dispuesto para el sacrificio  de la Santa Misa.

 Jesús deja la mesa después de la cena prescrita por la Ley, se humilla al lavar los pies de los apóstoles y les manda que se laven mutuamente, volviendo, después, a ocupar su lugar en la mesa.

 El sacerdote desciende al pié del altar, aunque puro de faltas graves, para lavarse y purificarse de las faltas más leves. Por eso el sacerdote hace la confesión mutua con los asistentes, subiendo después al altar.

Jesús se sienta a la mesa eucarística: instruye a sus apóstoles y les da el resumen de su doctrina, diciendo: “Yo os di el ejemplo para que hagáis como yo hice” (Jn. 13).

El sacerdote hace en el altar la instrucción pública y preparatoria, con el objetivo de explanar estas palabras profundas de S. Justino: “sólo puede participar de la Eucaristía aquel que cree que nuestra doctrina es verdadera, que recibió la remisión de los pecados y que vive como Jesús enseña” (Apología, 2).

 Jesús toma el pan y el vino en un cáliz, y los bendice.

 El sacerdote toma el pan y el vino en un cáliz: es la oblación, las oraciones y bendiciones que la acompañan.

Jesús dio gracias, elevando los ojos a los cielos: aunque los evangelistas no registren las palabras de que Jesús se sirvió en esta acción de gracias, sabemos por la Tradición que El enumeró los beneficios de la creación, de la providencia y de la redención, que irían a concentrarse en esta Víctima adorable; después el Señor partió el pan y lo dio a sus discípulos diciendo: “esto es mi Cuerpo”; en seguida les dio también el cáliz, diciendo: “esto es mi sangre”. Esta es la fórmula de la consagración. Es la comunión  en el Cenáculo.

 El sacerdote emplea las mismas palabras y gestos en el Canon de la Misa, repitiendo la fórmula de la consagración: es la comunión en la Santa Misa.

 Jesús pronuncia un himno de acción de gracias

 El sacerdote termina el Santo Sacrificio  de la Misa con la acción de gracias.

  1. ¿Qué hicieron Jesús y los apóstoles después de la Cena? los apóstoles salieron del Cenáculo con su Maestro, y se dirigieron al Huerto de los Olivos, para ser testigos de la renovación y de la consumación del gran sacrificio de la Cruz, de la misma forma que el sacerdote se dirige al santuario, subiendo al altar.
     
  2. ¿Qué paralelo podemos establecer entre la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y la Santa Misa?
    Podemos establecer el siguiente paralelo:

Escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

Escenas de la Misa

Jesús ora  en el Huerto, con el rostro postrado en la tierra en agonía.

El sacerdote, al pié del altar, recita el Confíteor, en humilde postura.

Jesús, amarrado, sube a Jerusalén.

El sacerdote, ceñido con todos los paramentos, sube al altar.

Jesús fue, de tribunal en tribunal, instruyendo al pueblo, sus acusadores y sus jueces.

El sacerdote va del uno al otro lado del altar, para multiplicar y  difundir la instrucción preparatoria.

Jesucristo, así que sentenciado y despojado de sus vestiduras, ofrece su Cuerpo a la flagelación, preludio de su ejecución y muerte.

El sacerdote descubre las oblaciones, retirando el velo que cubre el cáliz y la hóstia, aún no consagrados, y hace la ofrenda del pan y del vino, que van a ser consagrados, y cuya  sustancia va a ser consumida.

Jesús es clavado en la cruz.

Jesús se hace presente  en el altar con las palabras de la Consagración.

Jesús es suspendido en la Cruz, entre el cielo y la tierra.

Como  en el momento de la Elevación, en la Misa.

Jesús expira en la cruz.

El sacerdote parte la Hóstia, indicando, visiblemente, esta muerte.

Jesús es colocado  en el sepulcro.

En la Comunión, Jesús es recibido por el sacerdote y por los fieles.

Jesús resucita glorioso.

La resurrección es significada por el lanzamiento de un fragmento de la hóstia consagrada (el Cuerpo de Cristo)  en el cáliz que contiene la sangre de Cristo, en la hora en que el sacerdote dice la oración “Pax Domini sit semper vobiscum”, haciendo tres cruces sobre el cáliz. El sacerdote pide el efecto de esta vida Nueva a través de las oraciones después de la Comunión.

Jesús sube a los cielos, bendiciendo su Iglesia.

El sacerdote se despide de los fieles y los bendice.

Jesús envía el Espíritu Santo a sus discípulos.

Al final de la misa, es leído el inicio del Evangelio de S. Juan, que nos exhorta a hacernos hijos de Dios, dirigidos y movidos por el su Espíritu, conforme estas palabras del apóstol S. Paulo: "aquellos que son conducidos por el Espíritu

de Dios, son hijos de Dios" (Rom. 8, 14).

  1. ¿Qué relación hay entre la Santa Misa y las palabras de Cristo en la Última Cena?
    Nuestro Señor instituyó, después de la Última Cena, la parte esencial de las oraciones y ceremonias de la Santa Misa.
     
  2. ¿Quien estableció las oraciones y ceremonias de las otras partes?
    Las oraciones y ceremonias de las otras partes fueron establecidas por los apóstoles, por la Tradición y por la Iglesia, que añadieron lo que convenía a la dignidad del Santo Sacrificio, no alterando en nada lo substancial de la Institución Divina.

Referencias:
Extraído del Catecismo de la Santa Misa


§ 3o de la celebración de la primera Misa y de su relación con la Pasión y la Muerte de Nuestro Señor Jesucristo: las vestiduras del sacerdote

1.      ¿El sacerdote debe usar vestiduras específicas para rezar la Santa Misa?
Sí, el sacerdote debe usar vestiduras específicas para rezar la Santa Misa.
 

2.       ¿Estas vestiduras que el sacerdote debe usar para rezar la Santa Misa nos remiten a lo que sufrió Nuestro Señor en su Pasión y en su Muerte en la Cruz?
Sí, las vestiduras que el sacerdote debe usar en la Santa Misa nos remiten a lo que Nuestro Señor sufrió en su Pasión y en su Muerte en la Cruz.
 

3.      ¿Estas vestiduras sacerdotales nos recuerdan alguna otra cosa?
Sí. Estas vestiduras nos recuerdan diversas virtudes que debemos esforzarnos para poseer y diversas buenas obras que debemos practicar.
 

4.      ¿Cuáles son las vestiduras del sacerdote que va a celebrar la Santa Misa?
Las vestiduras del sacerdote que va a celebrar la Santa Misa son el amito, el alba, el cíngulo, el manipulo, la estola y  la casulla.
 

5.      ¿Qué es el amito?
El amito es un velo blanco que el sacerdote pasa sobre la cabeza y con el que cubre los hombros. Remite a la corona de espinas con la cual Nuestro Señor Jesucristo fue coronado. El amito nos recuerda que debemos siempre tener pensamientos puros, combatiendo sobretodo aquellos que nos vienen contra la castidad. Nos recuerda también la modestia de las palabras y el cuidado que debemos tener de no conversar inútilmente en la iglesia.

 

Amito            Amito

               

6.      ¿Qué es el alba?
El alba es una túnica blanca, larga y que desciende hasta los pies del sacerdote. Remite a la túnica blanca con la cual Herodes mandó vestir a Cristo, para decir que era loco. El alba nos recuerda que seremos tildados de locos por el mundo si fuéremos fieles a Nuestro Señor, siguiéndole los pasos y renunciando a las ilusiones de este mundo para alcanzar nuestra recompensa en el Cielo. El hecho de descender el alba hasta los pies significa que debemos perseverar en las buenas obras. Es el símbolo de la pureza que el padre debe tener al rezar la Santa Misa y que los fieles también deben tener al asistir a ella.

Alva


 

7.      ¿Qué es el cíngulo?
El cíngulo es una cuerda con la cual el sacerdote ciñe el alba a la altura de la cintura. Nos remite a los azotes de la flagelación de Nuestro Señor, bien como la cuerda con la cual amarraron a Nuestro Señor para arrastrarlo. Nos recuerda las virtudes de la fortaleza y de la castidad.
 

Cíngilo

 

8.      ¿Qué es el manipulo?
El manipulo es un paño que el sacerdote trae en el brazo izquierdo. su origen está en el hecho de que los filósofos griegos llevaban en el brazo un paño para secar el sudor del rostro cuándo enseñaban en las plazas; bien como en el hecho de que los trabajadores también llevaban un paño en el brazo para secar el sudor del rostro cuando trabajaban. Nos remite a las cuerdas con que ataron las manos de Nuestro Señor. Nos recuerda la autoridad que el sacerdote tiene para predicar la verdad, bien como que debemos trabajar para conseguir el Cielo, haciendo buenas obras
.

Manípulo


 

9.      ¿Qué es la estola?
La estola es un ornamento que el sacerdote trae en torno del cuello y que cruza sobre el pecho. Nos remite a la Cruz que Nuestro Señor cargó. Ella es el símbolo de la dignidad y del poder del sacerdote, y nos recuerda el respeto que debemos tener para con los padres. El hecho de estar cruzada  la estola en el pecho del sacerdote significa también el cambio que los judíos y gentiles hicieron en la crucifixión de Jesucristo, pasando los judíos de la mano derecha a la izquierda y los gentiles de la mano izquierda a la derecha de Dios.

Estola


 ¿Qué es la casulla?
La casulla es un manto abierto de los lados y que el sacerdote pone por cima de todos los otros paramentos. Nos remite al paño rojo con el cual los soldados romanos vistieron a Nuestro Señor, para burlarse (Jn. 19, 1-3). Nos recuerda a virtud de la caridad, que debe animar las nuestras obras y oraciones.
Nos recuerda también el yugo de la Cruz de Cristo que asumimos en el Bautismo. Es por eso que generalmente se diseña una cruz atrás de la casulla.

Casula

Referencias:
Extraído del “Catecismo de Perseverancia” ± Cuarta parte, lección XII ± Abade Gaume ± Porto, Librería Chardron, 1901, 4ë Edición.

 

Anexo:

SAN PÍO V
Bula sobre el uso a perpetuidad de la Misa Tridentina
1570 

   Desde el primer instante de nuestra elevación a la cima de la jerarquía Eclesiástica NOS hemos dirigido con agrado todo nuestro ánimo hacia aquellas cosas que por su naturaleza tienden a conservar la pureza del culto de la Iglesia, y con la ayuda de DIOS Nos hemos esforzado en realizarlas en plenitud, poniendo en ello todo nuestro cuidado. Como entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, Nos incumbe decidir la edición y reforma de los libros sagrados, el Catecismo, el Breviario y el Misal, después de haber ya, gracias a DIOS, editado el Catecismo, para la instrucción del pueblo y para que sean rendidas a DIOS las alabanzas que le son debidas; corregido completamente el Breviario, para que el Misal corresponda al Breviario (lo que es normal y natural, ya que es sumamente conveniente que no haya en la Iglesia de DIOS más que una sola manera de salmodiar, un solo rito para la Misa).

   Nos pareció necesario pensar lo más pronto posible en lo que faltaba por hacer en este campo, a saber, editar el mismo Misal. Es por esto que Nos hemos estimado deber confiar este cargo a sabios escogidos; y de hecho son ellos, quienes, después de haber reunido cuidadosamente todos los manuscritos, no solamente los antiguos de nuestra Biblioteca Vaticana, sino también otros buscados en todas partes, corregidos y EXENTOS de alteración, así como las decisiones de los Antiguos y los escritos de autores estimados que no nos han dejado documentos relativos a la organización de estos mismos ritos, han restablecido el mismo Misal conforme a la regla y a los ritos de los Santos Padres.

   Una vez éste revisado y corregido, después de madura reflexión, para que todos se aprovechen de esta disposición y del trabajo que hemos emprendido, Nos hemos ordenado que fuese impreso en Roma, lo más pronto posible, y que una vez impreso, fuese publicado, a fin de que los sacerdotes sepan con certeza qué oraciones deben utilizar, cuáles son los ritos y cuáles las ceremonias que deben, bajo OBLIGACIÓN, conservar en adelante en la celebración de las Misas: para que todos acojan por todas partes y observen lo que les ha sido transmitido por la Iglesia Romana, Madre y Maestra de todas las otras Iglesias y para que en adelante y para el tiempo futuro perpetuamente, en todas las iglesias, patriarcales, catedrales, colegiatas, y parroquiales, de todas las provincias de la cristiandad, seculares o de no importa qué Ordenes Monásticas, tanto de hombres como de mujeres, aún Ordenes Militares regulares y en las iglesias y capillas sin cargo de almas, en las cuales la celebración de la Misa conventual en voz alta con el coro, o en voz baja siguiendo el rito de la Iglesia Romana es costumbre u obligación, no se canten o no se reciten otras fórmulas que aquellas conformes al Misal que Nos hemos publicado, aún si estas mismas iglesias han obtenido una dispensa cualquiera por un indulto de la Sede Apostólica, por el hecho de una costumbre, de un privilegio o de un juramento mismo, o por una confirmación apostólica, o están dotados de otros permisos cualesquiera; a menos que después de que se hubiere establecido la costumbre, esta última o la institución misma hayan sido observadas sin interrupción en estas mismas iglesias por la celebración de Misas durante más de doscientos años. En este caso Nos no suprimimos a ninguna de estas iglesias su institución o costumbre de celebrar la Misa; pero si este Misal que Nos hemos hecho publicar les agrada más, con la aprobación y consejo del Obispo o del Prelado, o del conjunto del Capítulo, Nos permitimos que, no obstando nada en contrario, ellas puedan celebrar la Misa siguiendo éste.

   Pero, ciertamente, al retirar a todas las iglesias antes mencionadas el uso de sus misales propios y dejarlos totalmente, determinamos que a este Misal justamente ahora publicado por Nos, nada se le añada, quite o cambie en ningún momento y en esta forma Nos lo decretamos y Nos lo ordenamos a PERPETUIDAD, bajo pena de nuestra indignación, en virtud de nuestra constitución, Nos hemos decidido para el conjunto y para cada una de las iglesias enumeradas arriba, ... que ellos deberán, en virtud de la santa obediencia, abandonar en el futuro y enteramente todos los otros principios y ritos, por antiguos que sean, provenientes de otros misales, los cuales han tenido el hábito de usar, y cantar o decir la Misa según el rito, la manera y la regla que Nos enseñemos por este Misal y que ellos no podrán permitirse añadir, en la celebración de la Misa, otras ceremonias ni recitar otras oraciones que las contenidas en el Misal. Y aún, por las, disposiciones de la presente y en nombre de nuestra Autoridad Apostólica, Nos concedemos y acordamos que este mismo Misal podrá ser seguido en la totalidad en la Misa cantada o leída en todas las iglesias, sin ningún escrúpulo de conciencia y sin incurrir en ningún castigo, condenación o censura y que podrá válidamente usarse, libre y lícitamente y ESTO A PERPETUIDAD (etiam perpetuo). Y de una manera análoga, Nos hemos decidido y declaramos que los Superiores, Administradores, Canónigos, Capellanes y otros Sacerdotes o religiosos de una Orden cualquiera, no pueden ser obligados a celebrar la Misa de otra manera diferente a como Nos la hemos fijado y que JAMÁS NADIE, quienquiera que sea podrá contradecirles o FORZARLES A CAMBIAR DE MISAL o anular la presente instrucción o a modificarla, sino que ella estará siempre en vigor y válida con toda fuerza, no obstante las decisiones anteriores y las Constituciones Generales o Especiales emanadas de Concilios Provinciales o Generales, ni tampoco el uso de las iglesias antes mencionadas, confirmadas por una regla muy antigua e inmemorial, ni las decisiones ni las costumbres contrarias cualesquiera que sean.

   Nos queremos, al contrario, y Nos lo decretamos con la misma autoridad, que después de la publicación de la presente constitución así como del Misal, TODOS LOS SACERDOTES que estén presentes en la Curia Romana están obligados a cantar o a decir Misa según este Misal, dentro de un mes ..... 

... QUE ABSOLUTAMENTE NADIE, POR CONSIGUIENTE, PUEDA ANULAR ESTA PAGINA QUE EXPRESA NUESTRO PERMISO, NUESTRA DECISIÓN, NUESTRA ORDEN, NUESTRO MANDAMIENTO, NUESTRO PRECEPTO, NUESTRA CONCESIÓN, NUESTRO INDULTO, NUESTRA DECLARACIÓN, NUESTRO DECRETO, NUESTRA PROHIBICIÓN, NI OSE TEMERARIAMENTE IR EN CONTRA DE ESTAS DISPOSICIONES. SI, A PESAR DE ELLO, ALGUIEN SE PERMITIESE UNA TAL ALTERACIÓN, SEPA QUE INCURRE EN LA INDIGNACIÓN DE DIOS TODOPODEROSO Y SUS BIENAVENTURADOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO.

   Dado en Roma, año 1570, quinto de nuestro pontificado. 
                                                                                                           
PIO V

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