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31 ago 2009

Las memorias del cura espía

tomado de santaiglesiamilitante

“Soy espía y no lo niego”, reconoce a sus 90 años sin rubor. Y lo cierto es que, según revela a Crónica, perteneció a los servicios secretos vaticanos, fue miembro del Mosad israelí, quiso ficharlo la CIA y estuvo detenido por el KGB. Parece el retrato de un 007, pero Antonio Hortelano es un religioso redentorista, especialista en Moral y con un extraordinario recorrido evangelizador a sus espaldas. Y una historia de película.

El cura espía


EL CURA ESPÍA LO CUENTA TODO

Religioso redentorista, especialista en Moral. Trabajó como espía para los principales servicios de inteligencia. Los médicos le han diagnosticado un cáncer terminal de pulmón. Sus memorias. Está escribiendo «El abuelete», un libro donde cuenta, con toda su crudeza, su experiencia como espía del Vaticano y de Israel. POR JOSÉ MANUEL VIDAL

«Soy espía y no lo niego», reconoce a sus 90 años sin rubor. Y lo cierto es que, según revela a Crónica, perteneció a los servicios secretos vaticanos, fue miembro del Mossad israelí, quiso ficharlo la CIA y estuvo detenido por el KGB. Parece el retrato de un 007, pero Antonio Hortelano es un religioso redentorista, especialista en Moral y con un extraordinario recorrido evangelizador a sus espaldas. Y una historia de película. Porque el cura espía vivió de cerca, directa o indirectamente, todos los grandes acontecimientos de los últimos tiempos y se codeó con los grandes personajes que han pasado o pasarán a la Historia. Desde Golda Meir o Moshe Dayan a Salvador Allende o monseñor Romero. Y, por supuesto, los papas de las últimas décadas.

Pelo blanco, nariz aguileña («de judío», dice con orgullo), encorvado por el peso de los años, el padre Hortelano sigue conservando una mente absolutamente lúcida, una gran capacidad dialéctica y pedagógica y unos ojos azules que las vieron de todos los colores. Hasta la radiografía de su propia muerte, que le diagnosticaron hace unos meses, de improviso. «Como llegaba de México, me llevaron al Carlos III y me hicieron todo tipo de análisis para ver si tenía la gripe A. Cuando terminaron, el médico me dijo: ‘Tengo que darle dos noticias. Una buena y otra mala. La buena es que no tiene la gripe A. La mala, que tiene un cáncer de pulmón en fase terminal’». Pero hasta eso asume con una enorme dignidad. «Me muero. Me quedan unos dos meses de vida. Pero no he querido quimio ni radio. Sólo cuidados paliativos».

-¿Sin miedo a la muerte?

-Ninguno.

-¿Por qué?

-Porque tengo fe y creo en el más allá.

-¿Cómo le gustaría morir?

-Con una sonrisa en los labios.

-¿Y de epitafio?

-La frase de Zubiri: «Pienso, luego existo y existo, no colgado de la nada, sino de Dios».

Son las 10 de la mañana del miércoles 29 de julio. El padre Hortelano nos recibe en su habitación del convento redentorista de la calle Félix Boix de Madrid. Un cuarto pequeño y tan humilde como el de un monje. Una camita a la izquierda, una mesa de escritorio, llena de libros; dos estanterías y una puerta que da a un servicio, también pequeño. Huele a desprendimiento y austeridad. Se sienta en su sillón, se pone su mantita en las rodillas y se prepara para anticiparnos parte de un libro de memorias que ya está casi terminado. Se va a titular El abuelete.

-Un título poco comercial.

-Sí, pero como voy a contar en él cosas duras, prefiero revestirlo de un halo de ternura. Como algo entrañable y familiar.

-Su testamento.

-Mi verdad y una mirada a lo mucho que he vivido.

En general, el padre Hortelano dice no tener mucho de qué arrepentirse.

«A veces, no he tenido demasiadas vivencias religiosas y, en ocasiones, he sido egoísta y muy terco». En cualquier caso, no teme al juicio de Dios en absoluto. «Dios cuenta con eso. Pronto llegaré ante él y le diré: ‘Aquí está Antonio reportándose’». Además, en su vida también hubo infinidad de cosas buenas. «De lo que más orgulloso me siento es de lo que he trabajado por los demás».

Una vida entregada y repleta de penas y tristezas, como corresponde. Al echar la vista atrás, recuerda que nació en el número 80 del paseo de Colón de Irún. «A 500 metros de donde vivíamos estaba Francia». En el seno de una familia acomodada. De las fuerzas vivas del pueblo. «Mi abuelo materno, Antonio, murió a los 96, siendo el farmacéutico más viejo de España». A los 7 años, la familia de Antonio se traslada a Madrid. «Mi padre tenía leucemia y mi madre pensaba que en Madrid sería más fácil atenderlo. Le dieron un tratamiento de rayos X y fue un éxito para aquella época, pues duró hasta principios de 1931».

Y en Madrid vivió, de niño huérfano, la época de la República. «En el instituto, donde fui compañero de Fernando Fernán Gómez, los jóvenes católicos llevábamos una cruz en la solapa y los rojos, un diablo con cuernos y rabo». Después vino la Guerra Civil y en su casa, se celebraban «eucaristías clandestinas con el padre Ibarrola».

El padre Hortelano echa pestes de Rafael Alberti: «Metía a los prisioneros en cabinas de teléfonos con las paredes electrificadas con alta tensión». Y de Santiago Carrillo, que mandó fusilar a su tío. En cambio, alaba «la genialidad estratégica de Franco».

Excelente estudiante, Antonio Hortelano profesa en los redentoristas el 24 de agosto de 1939. Y con sus extraordinarias dotes humanas y religiosas, pronto se convierte en una de las estrellas de la congregación. Alto, delgado y bien parecido, con sus gafas de pasta, parecía intelectual. Y lo era. Brillante, dicen que hablaba muy bien, que predicaba mejor y que daba clases como los ángeles. «Siempre fui muy popular entre los alumnos, porque, en mis clases, nunca leía. Siempre era esquemático, corto y creativo». Y, encima, sabía seis lenguas. Entre ellas, el alemán a la perfección.

ESPÍA DEL VATICANO

En la Curia romana se fijaron en él y entró a formar parte de los servicios secretos vaticanos. «Con misiones especiales y de una forma eventual», dice. Pero la verdad es que el propio cardenal Montini, entonces secretario de Estado del Vaticano y futuro Papa Pablo VI, le encomienda muchas misiones especiales. Un día le llama al Vaticano y le dice:

«Sospechamos que el cardenal Mindszenty de Budapest ha sido drogado y, por eso, ha hablado por radio a la población a favor del comunismo. Queremos mandar orientaciones a los responsables de la Iglesia. Sabemos que es valiente y arrojado y quiero saber si podemos contar con usted para esta misión».

Aceptó de mil amores, a pesar de los riesgos que corría. Viajó con pasaporte italiano a la Hungría comunista y cumplió su misión. Pero cuando va a coger el tren de vuelta a Viena, lo detectan los espías del KGB, lo detienen, lo someten a un interrogatorio de horas y lo acusan de espionaje. Pero, a las 48 horas y «tras tocar los palillos adecuados, me soltaron y pude regresar». Los palillos son el Vaticano e Israel, los dos Estados para los que trabajaba.

-He trabajado incluso más con el Mossad que con el Vaticano.

-¿Por qué con los judíos?

-Se ve claro en mi cara: soy descendiente de judíos.

-¿Se casa bien el sacerdocio católico con el ser un espía judío?

-Perfectamente. Jesús fue judío de raza y de religión. Y nunca se salió del judaísmo. No se puede ser cristiano sin ser judío.

A través de Roma y del Mossad recibió información privilegiada. Mucha y muy abundante. Cuenta, por ejemplo, que el almirante Canaris, jefe del espionaje de Hitler, era «descendiente de judíos sefarditas expulsados de España en 1492, que se refugiaron en Salónica. Se infiltró en los servicios secretos alemanes y le dictó a Franco la estrategia a seguir en el famoso encuentro con Hitler en Hendaya».

Un encuentro del que también tiene información privilegiada. Por el Mossad y porque el traductor que acompañaba a Franco, Antonio Tovar, era amigo íntimo de los Hortelano. Canaris había convencido a Franco de que «sería un desastre para todos que Hitler ganase la guerra, y le aconsejó lo siguiente: ‘Usted dígale amén a todo, pero pídale lo que no tiene. Es decir, cañones de costa para defenderse de los ingleses, petróleo y alimentos. Como es muy orgulloso, no le dirá que no lo tiene, pero no lo obligará a entrar en la guerra’. Y Franco, con esa estrategia, nos salvó de la guerra».

Para hacer frente al comunismo que amenazaba con extenderse por toda Europa y, sobre todo, a Latinoamérica, Hortelano se dedica a «aprender las técnicas subversivas». De la mano del ex agitador francés G. Sauge. A su lado, se infiltra en las juventudes comunistas alemanas y austriacas y vive, en París, la revolución de mayo del 68, donde conoce al que después sería cardenal de París, Jean-Marie Lustiger, el primer purpurado católico de origen judío.

Por sus contactos descubre, asimismo, que, «para conquistar Latinoamérica, los soviéticos iban a aplicar la teoría de Gramsci: ni bombas ni elecciones, sino infiltraciones en la Universidad y en la Iglesia. Y de ahí nace la Teología de la Liberación».

-¿Una teología marxista?

-En la Teología de la Liberación hay gente buena, como el cardenal Pironio o Helder Cámara. Pero otros, como Hugo Assman, son totalmente marxistas y partidarios de la lucha armada.

-¿Y Gustavo Gutiérrez, el llamado padre de esa teología?

-Cambió y ahora somos amigos.

-¿Y Leonardo Boff?

-Es un bluf, que preconizaba el comunismo científico.

Una idea muy extendida entre las bases católicas más comprometidas. Cuenta el Padre Hortelano que una vez se le acercó una monja en Bolivia y le dijo: «Los problemas de Latinoamérica se arreglan con la Biblia en una mano y con la Biblia en la otra». Y el religioso le contestó: «Cómo se nota que no ha estado usted en la guerra, porque la metralleta hay que agarrarla con las dos manos y no queda mano libre alguna para la Biblia». Y, tras la anécdota, concluye: «es encomiable la opción por los pobres de la Teología de la Liberación, pero su pecado ha sido coquetear con el comunismo y la violencia».

Por tenerlo así de claro, lo quiso fichar la CIA. «El jesuita Veeckmans se me acercó para contratarme para la CIA con un importante sueldo. Pensaron que era el candidato ideal para denunciar a los teólogos radicales. Mandé a la CIA por el tubo de desagüe, con lo que me gané muchos enemigos». Eso sí, pasó más de 30 años paseándose por Latinoamérica, uno de los principales teatros de operaciones del cura espía. Y participando en todos los grandes acontecimientos del continente.

Vivió, por ejemplo, todo el proceso que condujo al asesinato de monseñor Romero, obispo de San Salvador. «Había dos candidatos para el arzobispado salvadoreño: Rivera Damas, abierto, y Romero, conservador. Roma eligió al conservador, que pronto se pasó con armas y bagajes a la izquierda». Además, «sus misas se convirtieron en auténticos mítines revolucionarios contra el gobierno militar y por eso lo mataron».

De ahí que Hortelano crea que monseñor Romero «nunca será canonizado». Y añade: «Como tampoco subirán a los altares Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas de la UCA. Demasiada política de por medio».

Hortelano estuvo en Chile desde la llegada de Allende al poder hasta su derrocamiento y asesinato. Recuerda que a su toma de posesión «llegaron Castro y los demás dirigentes de la izquierda marxista leninista del continente». El redentorista español, sentado al lado del cardenal Silva Henríquez, carismático arzobispo de Santiago de Chile, le comentó:

-Monseñor, debe de ser muy interesante ser cardenal de Santiago en estos momentos.

-Ojalá, padre Hortelano, no lo fuese tanto. Replicó el purpurado.

El cura español sostiene que «el Chile de Allende se fue convirtiendo en el imán de todos los revolucionarios del continente y, cuando estalló el golpe de Pinochet, mi impresión es que el 70% de los chilenos estaba a favor. Eso sí, creían que los militares iban a poner orden y se irían, pero se instalaron en el poder, tras cometer muchas atrocidades». Estuvo en el estadio «donde había más de 5.000 personas detenidas» y recuerda que, en medio de la atroz dictadura, «la Iglesia fue la voz de los que no la tenían y organizó la Vicaría de la Solidaridad, presidida durante un tiempo por mi alumno el sacerdote Juan de Castro».

Hortelano se relacionaba con todos los bandos. Tanto civiles como eclesiásticos. Fue amigo de Camilo Torres, el cura revolucionario colombiano. Pero también tuvo trato con dictadores como Fujimori o Videla.

«Un día, el entonces presidente de la Junta Militar argentina asistía a una boda que celebraba yo y se acercó a comulgar. En el convite me tocó a su lado y le pregunté a bocajarro»:

-Presidente, ¿cómo se atreve a comulgar?.

-No sea ingenuo, padre Hortelano. Si Rusia ataca con bombas atómicas, Estados Unidos responde con bombas atómicas. Si los montoneros nos atacan con el tiro en la nuca, nosotros les respondemos con el tiro en la nuca. Ustedes, en cambio, dentro de 30 años seguirán soportando a los asesinos de la ETA con el tiro en la nuca.

-¿Qué haría usted para acabar con ETA ?

-Cinco por uno, incluidas mujeres y niños y el embargo de sus bienes.

Como cura que es, el padre Hortelano no está de acuerdo con el cinco por uno de Videla. Pero propone una «receta» cuando menos sorprendente para acabar con la banda terrorista: «Llevaría a todos los presos de ETA a Fuerteventura. Nada de acercamientos. Y si la banda comete atentados materiales, los presos aislados a agua y bananos. Y si mata a alguien, a pan y agua durante cuatro meses».

Hortelano admira a los vascos. Aunque dice que él es un «vasco cósmico», asegura que el pueblo vasco «siempre ha sido un pueblo triunfador, hasta que perdió las guerras carlistas». Pero se muestra muy crítico con los obispos vascos y con la Iglesia católica del País Vasco.

«ETA la fundó la Iglesia. Y, tras tantos años de terrorismo, es lamentable que no haya muerto ni un solo cura. Mientras ETA no mate a un cura, no creo en los curas ni en los obispos ni en la jerarquía vasca».

Lo dice el cura al que el entonces obispo de San Sebastián, Jacinto Argaya, quería que fuese su obispo auxiliar. Y se lo propuso en una reunión secreta que celebraron en el santuario de Loyola.

-Quiero que seas mi auxiliar con derecho a sucesión

-No puedo, Don Jacinto. No sé vasco y, además, no soy sacerdote diocesano.

-Eso no importa. El vasco se aprende. Y eres el único que puede parar la sangría de mis curas, que se están pasando a los abertzales y a ETA.

-Lo siento mucho, monseñor, pero no puedo aceptar. No soy la persona idónea.

Don Jacinto le confiesa, entonces, que «la alternativa es Setién».

Y Hortelano precisa: «Entonces, Setién tenía fama de conservador y daba clases en Salamanca. Pero el conservador Setién les salió abertzale».

-¿Qué tal se lleva con monseñor Setién?

-Fatal, cada vez que me ve me mira con ojos de hiena.

El padre Hortelano aprovecha el caso para criticar la política de nombramientos episcopales de la Iglesia. «Se hacen muy malos nombramientos de obispos. Por eso son tan malos y tan grises los que tenemos. Además, deberían elegirse sólo para nueve años. Lo que no se hace en ese tiempo, ya no se hace».

Profundo conocedor de los entresijos más ocultos de la Santa Sede, Hortelano habla sin pelos en la lengua de los papas.

-¿Su Papa preferido?

-Juan XXIII.

-¿Qué opina de Benedicto XVI?

-Es un profesor de teología sin chispa ni carisma.

-¿Y de Juan Pablo II?

-Teológicamente, era malísimo y, además, relegó a los religiosos.

Pero también reconoce los méritos de Wojtyla. «El Muro de Berlín cayó gracias a Juan Pablo II, aliado con Reagan». Y desvela un secreto de su pontificado. En su intento por acabar con el comunismo,

«el presidente de los EEUU y el Papa se intercambiaban a diario todos los informes más reservados que cada uno de ellos recibía. Todas las mañanas, Reagan mandaba sus informes al Papa y éste le enviaba la información más caliente que recibía de todas las nunciaturas». A juicio del sacerdote-espía, «ése fue un gran error de Juan Pablo II».

SECRETOS VATICANOS

Y sobre todo le reprocha el escándalo del IOR, el Banco del Vaticano y el haber confiado las finanzas de la Iglesia a monseñor Marcinckus.

«Se lo ofreció el arzobispo de Baltimore, pero ya en USA Marcinckus estaba relacionado con la mafia. Por eso, cuando se produjo la quiebra del Banco Ambrosiano, que dejó un agujero en el IOR de más de mil millones de dólares, Marcinckus quiso taparlo negociando la deuda con la mafia. Al final, tras varios muertos, el Vaticano pidió a los religiosos que se hiciesen cargo de la deuda. Aceptaron pero con la condición de quedarse con la gestión de las finanzas vaticanas. El Papa no quiso y, entonces, apareció el Opus Dei que, a través de Rumasa, tapó el agujero de Roma a cambio de la prelatura personal y de la canonización del fundador de la Obra».

Pasadas esas turbulencias y desde su atalaya de hombre de Iglesia, el padre asegura que la institución «necesita cambios estructurales, pero sin dinamitarla». Es decir, «hay que hacer lo mismo que con las viejas catedrales: limpiarlas, pero conservando todo lo demás».

En esta clave se atreve a escribir una «última carta al Papa». En ella le propone «con humildad» una serie de consejos concretos para reformar la Iglesia. Le pide una Iglesia «más equilibrada y más femenina». Con curas casados y mujeres sacerdotes. Con obispos elegidos por un período de 9 años y la supresión del colegio cardenalicio. Porque al Papa lo elegiría «una representación de todo el pueblo de Dios». Y, por último, le pide que «promueva la integración de la Iglesia con el judaísmo».

ROTA, GIBRALTAR Y LAS MEMORIAS

Torrente inagotable de informaciones, el padre Hortelano deja la Iglesia y pasa a asuntos de la actualidad. Y asegura que «Gibraltar, ahora de moda por el viaje de Moratinos, es una bobada, que se solucionaba haciendo esperar ocho horas diarias en la frontera a los llanitos que pasan a España, donde suelen vivir». A su juicio, el problema es la base de Rota.

-¿Por qué?

-Porque Rota es un enorme almacén de bombas nucleares, por si estalla una guerra atómica en Oriente Medio.

-¿Con qué datos asegura eso, padre?

-Con las bases documentales del Vaticano y del Mossad, y con la información privilegiada de muchos servicios secretos.

Posa con paciencia para las fotos, nos estrecha la mano y nos dice, a guisa de despedida: «Como seguramente no os vuelva a ver, que Dios os bendiga». Y se vuelve a su cuarto apoyado en su andador. El cura espía ha testado y su testamento saldrá pronto en forma de libro de memorias. Porque, como le gusta decir, «sólo la verdad nos hace libres». Y para conseguir algo de dinero para la niña de sus ojos: el kibutz que fundó, hace años, en México.

http://www.elmundo.es/2009/08/02/cronica/17673055.html

24 nov 2008

Los Iluminati y la Masoneria

Extracto del video LA GRAN CONSPIRACION (NINGUNA TEORÍA), En que se nos explica la relación directa entre SATANÁS-MASONERÍA-ILLUMINATIS.
Documental (en ingles británico), subtitulado al castellano, muy buena resolución de imagen.


1 jun 2007

Nuevo orden mundial, seguridad demográfica y abortos.


La ideología en cuestión que ahora se pretende imponer es la ideología de la "seguridad demográfica". Según palabras de Marx, la ideología presenta siempre una imagen invertida de la realidad y procede siempre de una falsa conciencia. La ideología esconde siempre los intereses de sus autores. Por otro lado, esta ideología tiene por función seducir a los que se invitan -o fuerzan- a adoptarla. Las mujeres que se hace abortar y los pobres a los que se esteriliza son `programados' para que hagan suyo el punto de vista que sobre ellos tienen los que desean su alienación.


¿Cuales son las organizaciones internacionales más influyentes a nivel mundial?. Entre otras podemos anotar: The Trillateral Comission; The Council of Foreign Relations (ambas con sede en la ciudad de New York); y las sociedades secretas: 'The Skulls and Bones Society' e 'Illuminaty' (la primera con sede en la Universidad de Yale, y la segunda esparcida por todo el globo terraqueo). Además, el Club de Roma, el Banco Mundial y, desde pocos años, "El Nuevo Orden Mundial" o "New Age".

La ambición de controlar la vida humana desde su concepción a la muerte es la máxima expresión del marxismo-comunismo, de los fascismos, de los imperialismos antiguos y del actualmente llamado "IMPERIALISMO INTEGRAL" . En todos ellos Dios es condenado a muerte para ser sustituido por otros dioses : el César, el emperador, Hitler, Mao Tse Tung, Stalin, el dinero, el placer, las drogas,... Para analizar la génesis de este imperialismo que está naciendo ante nuestros ojos, se ha elaborado la "ideología de la seguridad nacional".
Tras la guerra fría entre los dos bloques: Este-Oeste, o comunismo-democracias entran en juego otros dos bloques: Norte-Sur. La crisis petrolífera de 1973 juega el papel de un catalizador: si los países productores de petróleo pueden organizarse y amenazar las bases de la economía de los países industrializados, ¿qué ocurrirá si los países pobres productores de materias primas deciden ponerse de acuerdo e imponer sus condiciones a los países ricos? Se impone planificar la defensa a nivel mundial

Desde esta perspectiva, David Rockefeller, respondiendo a una sugerencia explícita de Brzezinski, organiza la "Comisión Trilateral": los EE.UU., Europa occidental y el Japón todos los países ricos deben ponerse de acuerdo frente al Tercer mundo,

Las empresas multinacionales aparecen aquí como un mecanismo esencial del sistema global de la dominación; llevan a cabo una industrialización que al mismo tiempo se encargan de limitar. Gracias a los centros de decisión en la metrópolis, hacen posible el control de los costos de mano de obra. Mantienen un chantaje basado en la amenaza del traslado de fábricas, y velan sobre sus mercados, protegen, en caso necesario, sus oligopolios, y vigilan y, en ocasiones, frenan el desarrollo económico de las naciones satélites. Sus beneficios también son innegables, todo el mundo las quiere.

Por su parte, la investigación científica deberá intensificarse y concertarse para garantizar el mantenimiento de un avance constante y decisivo con respecto a los países menos desarrollados. Y así, la justificación teórica del "crecimiento cero" vio la luz en 1972 en el Informe 'Meadows', y ha sido difundida por el Club de Roma, y foros empresariales generosamente financiados por el grupo Rockefeller.

Los países comunistas tampoco deberían quedar al margen de este proyecto de seguridad global. China merece una atención excepcional. Está probado que la despiadada política demográfica llevada a cabo en China popular ha sido apoyada e incluso estimulada por algunos círculos norteamericanos y occidentales inquietos por la aparición de un nuevo "peligro amarillo".

Los países del Tercer mundo deberán, pues, aceptar un programa "global". Tendrán que admitir que su desarrollo habrá de hacerse bajo control; En cualquier caso, habrá que impedir que se organicen para esquivar la vigilancia de las naciones poderosas.

Se pondrá de relieve la escasez de materias primas y la fragilidad del medio ambiente. Estos datos serán presentados como necesidades determinadas por la naturaleza, y el volumen de la población habrá de calcularse necesariamente de acuerdo con estos datos.


Esta minoría estará constituida por "personas con recursos" de todos los países, que se sentirán halagadas al ser admitidas en grupos "informales", más o menos conocidos


(como el grupo de Bilderberg, la Comisión Trilateral o el Club de Roma) u otros menos fácilmente identificables. Se arrogará la misión de regentar el mundo y tendrá bajo control a todo un cuerpo internacional de intelectuales. En cuanto una "élite" acepta su propia "colonización ideológica", esta misma "élite" se separa del pueblo y pasa a ser capaz de todas las abdicaciones. A partir de entonces, puede ser utilizada como repetidor de un centro de poder de un tipo totalmente nuevo. El imperio que está construyéndose es un imperio de clase que emana del consenso establecido, por encima de las fronteras, por la internacional de la riqueza.

Nadie sabe quién decide ni quién es responsable. Todo es anónimo, impersonal y secreto. El productor del mensaje ideológico está oculto. No cabe, pues, someter el discurso al juicio personal: está listo para el consumo: frío, objetivo e imperativo. El productor de ideología debe, pues, guardar el secreto: estará donde quiera, pero inaprensible.

¿Qué nuevos territorios quedan todavía por conquistar? Las nuevas fronteras del imperialismo ya no son físicas; coinciden con las de la humanidad entera. Lo que hay que hacer emerger es un hombre nuevo, completamente purgado de sus creencias pasadas, de su moral sexual, familiar, social, de su creencia en el valor personal de cada hombre y de su creencia en Dios, sobre todo en un Dios que se revela en la historia con el fin de asociar al hombre a su designio de creación, de salvación y de amor.

La ideología en cuestión es la ideología de la seguridad demográfica. Según palabras de Marx, la ideología presenta siempre una imagen invertida de la realidad y procede siempre de una falsa conciencia. La ideología esconde siempre los intereses de sus autores. Por otro lado, esta ideología tiene por función seducir a los que se invitan -o fuerzan- a adoptarla. Las mujeres que se hace abortar y los pobres a los que se esteriliza son `programados' para que hagan suyo el punto de vista que sobre ellos tienen los que desean su alienación.

Pero esto no es todo. La perversión esencial de esta ideología es que procede por antífrasis: al mal le llama bien. Se niega la ley moral; la conciencia individual sólo puede referirse a sí misma o, más exactamente, a los intérpretes autorizados de la trascendencia social que le dicen lo que puede desear o debe querer. Esta ideología sirve de fundamento a las instituciones políticas y jurídicas que le sirven.

Empieza afirmándose como principio el acontecimiento liberador de la muerte de Dios. Este principio es 'liberador' se nos dice, porque Dios impide la autonomía del hombre y su felicidad. Así pues, Dios debe morir, e incluso hay que ayudarle a morir, para que el hombre pueda vivir y tomar por fin su destino entre sus solas manos. Cumplida esta condición, la nueva humanidad puede nacer, y de este parto deben ocuparse los iniciados.


En este nacimiento, el papel de algunos médicos 'ilustrados' será determinante y, al mismo tiempo, contradictorio. A ellos corresponderá el denunciar las 'creencias pasadas', 'pre-científicas', así como los 'tabús' que acompañan a dichas creencias. Están llamados a ejercer una nueva medicina que consiste en administrar la vida humana como se administra una materia prima; en constituir una nueva moral basada sobre el nuevo sentido de la vida; en penetrar en la política con el fin de engendrar una sociedad nueva; en derruir la concepción tradicional de la familia separando el amor del sexo; en prescribir cuando una persona debe vivir o morir; en proceder, con ello, a una selección rigurosa de los que serán autorizados a transmitir la vida: temas todos ellos que han sido dolorosamente experimentados con nefastos resultados en la historia, incluso reciente, pero que aquí se reactivan con energía y se integran en un cuadro lúgubre y mortífero.

La ideología imperialista tiene una función utilitaria. Ignora toda posible búsqueda filosófica y teológica de la verdad del hombre, la sociedad y el mundo. La idea de Dios como creador es inútil considerarla siquiera. La sociedad se declara trascendente: una nueva religión civil ha nacido, un nuevo ateísmo político, un nuevo reino, cuyas divinidades paganas llevan por nombre poder, eficacia, riqueza, posesión y saber. Los que son ricos, sabios y poderosos demuestran, gracias a su triunfo sobre los débiles, que están justificados para ejercer un papel mesiánico. En ellos se encuentra en efecto, tanto la medida de sí mismos como la de los demás.

Esta ideología mesiánica y herméticamente laica, así como la moral del amo que le es inherente, exige que sus autores reprogramen a los demás hombres. Hay que programarlos física y psicológicamente; hay que planificar su producción y su educación; para ello, habrá que utilizar el hedonismo latente, y contar con la búsqueda del placer. Este discurso ideológico tiene la virtud de eliminar el sentido de la responsabilidad y la capacidad de acción en las personas, ejerce además la misma influencia en el plano de la sociedad¡ Qué bien colaboran en esta misión la TV, la prensa del corazón, la permisivad a todos los niveles, y la implantación política de una enseñanzas miserables! Y todo en nombre de la libertad y la igualdad. Para el Tercer Mundo, en particular, estas ideas son totalmente desastrosas. Consisten en hacer creer que la pobreza es natural, y que es una fatalidad estrictamente ligada a un exceso de crecimiento demográfico.

La utilidad es el criterio único que debe tenerse en cuenta a la hora de admitir la entrada de un ser humano a la existencia. ¿Produce o consume bienes? ¿Produce beneficios o placer? Si las respuestas son negativas, el nuevo ser es nocivo: es un enemigo. Y como nada garantiza siquiera que, de ser útil lo seguirá siendo siempre, el ser humano constituye así una amenaza permanente para la seguridad de sus semejantes.
Lógicamente, la ideología de la seguridad demográfica tiene por fundamento y término único a la muerte. La ejecución del niño antes de nacer camufla la violencia de nuestra sociedad, tanto más cuanto que la materialidad de esta ejecución se realiza de manera furtiva. La aceptación social del aborto se ha extendido de manera aterradora, constituye el máximo desprecio de la vida humana, y a la vez la negación de la condición personal.


El niño muerto en el seno de su madre no es sacrificado: no se le hace sagrado para proteger la cohesión de la comunidad humana. Es ejecutado sin que la violencia sea expulsada de la sociedad humana. Pues para una sociedad totalmente laica nada es sagrado, incluida la vida. El sufrimiento y la muerte constituyen, carecen de sentido y justifican la rebelión contra el Dios Padre. Por lo tanto, el niño al que se mata significa la destrucción del Padre. Su ejecución no conjura la violencia; anuncia al contrario mucha más violencia. Y lo que es más grave, una de las funciones de la ideología es la de disimular esa violencia ilimitada sustrayéndola al control de la razón.


Así pues, la legalización del aborto señala la inminencia del retorno de un delirio irracional, disimulado bajo el camuflaje engañoso de una ideología de autoprotección.

En este Imperialismo integral sin fronteras y sin jefes visibles la revolución parece imposible, pues el príncipe de este mundo - el diablo- se cuida bien de no desvelar su rostro (cfr. Juan y, 44). La más importante victoria del demonio es hacer creer que no existe; así nadie le combatirá.

Políticos y lobbies influyentes tienen cogidos a los medios de comunicación por la "cartera" Salvo raras excepciones, dichos medios carecen de libertad para informar libremente. Cumplen una función de ocultación indispensable. La información ha de ser tratada según los intereses de los que la producen y según los gustos de los que la consumen. La colonización de la opinión debe tener efectos tranquilizadores en los unos y angustiantes en los otros.

Los proyectos de la legalización del aborto no son, en suma, como hemos visto, más que la parte visible de un iceberg que oculta grandes peligros para nuestra humanidad.

En este contexto los actuales "progresistas" podrían ser simplemente unas marionetas, manejadas por capitalistas y al servicio de los intereses de estos. Para buena parte de ellos la progresía consiste en negaciones: a) Destruir a los EE.UU. si caen, caerá Europa y con ella toda la civilización judeo cristina y liberal, empresa más que difícil b) Un no visceral al catolicismo, cuya doctrina se opone frontalmente a sus desaforadas pretensiones c)
Ataques a la familia, matrimonio y enseñanza tradicional; para ello promueven y favorecen las relaciones sexuales (libres)entre los jóvenes, legalizan los abortos; legalizan, , las relaciones contra natura entre homosexuales, legalizan la adopción de menores por parejas de homosexuales, cuando ni las parejas normales pueden adoptarlos por falta de niños, teniendo que ir a China a por ellos. La educación que preconizan ha dado resultados catastróficos. Solapadamente van eliminando la educación religiosa. Son tan virtuosos en destruir lo que tocan como incapaces de sustituir lo que tenemos por algo mejor. No se dan cuenta que le están haciendo el juego sucio a los capitalistas. Muchos, ni siquiera se han enterado de que el muro de Berlín cayó hace tiempo, dejando al descubierto un mundo de muerte - más de cien millones de asesinados- , terror y miseria, resultado de una dictadura más nefasta que la capitalista.

Estas notas, muy extractadas, recogidas de diferentes fuentes tendrán su parte de verdad, otra parte que nos ocultan o se soslayan, y su parte de farol e incluso de tontería. De lo que no hay duda es de que algo que nos afecta se está moviendo de forma oscura. Como personalmente no creo mucho en la capacidad mental ni organizativa del género humano, no me queda más remedio que admitir la existencia de fuerzas exteriores bienhechoras o malignas, que actúan a nivel mundial. Millones de personas de todas las religiones también lo creen. En el Apocalipsis se encuentran ya reflejadas estas luchas; y en los Evangelios, manual de vida de todos los hombres y todos los tiempos, se encuentran las soluciones. Cuando el hombre elimina a Dios de su vida - normalmente a causa de su forma de vivir- , todas las monstruosidades son posibles. Como no pueden prescindir de él , lo sustituyen con ídolos modernos: poder, dinero, sexo, drogas, juego , un cantante o actriz, fama, sectas infinitas, e incluso creencias como que un gato negro trae mala suerte. Los que "dicen" no creer en Dios ni en el diablo terminan ridículamente creyendo en cualquier cosa.

Desgraciadamente, los peligros que se ciernen hoy sobre la humanidad son los mismos que, de una u otra forma, han padecido todas las generaciones desde hace más de dos mil años. La forma de superarlos también es conocida: Cristo. Sólo que su "ideología" no es apta más que para hombres y mujeres fuertes y limpias de corazón.
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Alejo Fernández Pérez
http://www.arbil.org/(70)abor.htm

29 may 2007

Un libro afirma que Jesucristo no murió en la cruz sino que cayó en un coma de tres días


20MINUTOS.ES. 24.05.2007 - 10:49h

• El libro 42 días. Análisis forense de la crucifixión y la resurrección de Jesucristo, analiza desde el punto de vista forense la crucifixión y los momentos posteriores de Jesucristo.
• Según su autor, habría entrado en un coma para "resucitar biológicamente" a los tres días.
• Aunque las torturas infligidas fueron brutales, al descolgar su cuerpo la sangre se habría reequilibrado y su respiración normalizado.
Un forense español cuestiona en un libro la base de la fe católica al afirmar que Jesucristo no murió en la cruz.
Lorente mantiene que Jesucristo cayó en un coma de tres días, el tiempo que según el dogma católico estuvo muerto
Según Miguel Lorente, doctor en Medicina y Cirugía, Jesucristo podría no haber muerto en la cruz.
Tampoco en el sepulcro al que fue llevado, según cuenta en 42 Días. Análisis forense de la crucifixión y la resurreción, sino que habría caido en un coma de tres días, para 'resucitar' después.

Lorente, médico forense y profesor en la Universidad de Granada, afirma que Jesucristo sufrió un coma superficial que le llevó a padecer una muerte aparente.
Un coma muy extraño, pero posible
El científico afirma que a Jesús de Nazaret le sobrevino un coma muy extraño, ya que el sufrimiento y tortura de la ejecución en una cruz era casi imposible de soportar, pero no imposible.
Tras tres días, habría experimentado una "resurrección biológica", según su teoría.
Basándose en sus conocimientos forenses, el doctor asegura que al descolgar su cuerpo de la cruz la sangre se distribuyó mejor y se facilitó la respiración.
Sus discípulos habrían identificado como resurrección lo que para Lorente fue un coma.
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"En la Sábana Santa hay indicios de vitalidad en el cuerpo de Cristo"
JAVIER MESA. 26.05.2007 - 15:36h

Miguel Lorente
• La Sábana Santa de Turín demuestra que en el cuerpo no existía rigidez cadavérica.
• Habla de resurrección biológica.
• Para el doctor no existe contradicción entre fenómeno histórico y fe.
Miguel Lorente, médico forense y profesor asociado de Medicina Legal en la Universidad de Granada ha levantado una gran polémica con la publicación de su libro "42 Días. Análisis forense de la crucifixión y la resurrección", presentado el pasado viernes, en el que mantiene la tesis de que Jesúcristo no murió en la cruz sino que permaneció en un extraño coma durante tres días.
En su libro, el médico, de 44 años, asegura que al descolgarle de la cruz y tumbarle después en el suelo, el cuerpo de Jesucristo pudo tener efectos al distribuirse mejor la sangre y facilitarse los mecanismos respiratorios.
¿Se puede hacer un análisis forense 2.000 años después y sin cadáver?
Sí. No será completo porque faltan elementos, pero siguiendo la estructura del análisis forense y criminalístico podemos analizar elementos físicos de la época y verificar su autenticidad. Por ejemplo, la presencia en la Sábana Santa de restos de polen de Jerusalén de la época en que vivió Jesús.
La Sábana Santa de Turín no muestra señales, según Lorente, de rigidez cadavérica
¿Qué elementos sostienen su teoría?
En la Sábana Santa hay indicios de vitalidad en el cuerpo de Cristo. Los restos de sangre indican que existía coagulación, algo imposible en un cadáver. Asimismo, la imagen dibujada en el sudario muestra una hipertonía muscular que no se corresponde con la rigidez cadavérica. Las contracturas en diferentes partes del cuerpo pudieron deberse al shock traumático provocado por la pasión y la crucifixión.
De ahí el coma. ¿Qué pasó después?
Los restos del sudario muestran que el cuerpo fue lavado según la tradición judía, con mirra y aloe. Es probable que quienes se encargaron del cuerpo percibieran signos de vida y cuidaran de Cristo hasta que despertó. La falta de conocimientos científicos de la época hizo que se explicara el fenómeno como la resurrección al tercer día.
¿Ha derribado la ciencia un dogma de fe?
No pretendo ir en contra de la fe sino explicar una situación extraordinaria para la época. Ciencia y fe son dos planos distintos que no deben mezclarse. La ciencia no va a desbancar ninguna creencia y la fe no debe basarse en elementos materiales para demostrar sus dogmas.
No pretendo ir en contra de la fe sino explicar una situación extraordinaria para la época.
¿Le han llamado ya del Vaticano o de la Conferencia Episcopal?
De momento no porque es pronto. Posiblemente alguien verá la polémica en mi libro, aunque nunca lo he pretendido. Entiendo que tiene un titular difícil porque la materia que analiza es muy sensible. Sin embargo, es posible compatibilizar los dos planos de los que hablaba antes.
¿Es usted creyente?
Sí. Fui criado en la fe católica y aunque soy crítico con algunas cosas de la Iglesia, aún queda el sentimiento profundo; eso sí, sin la imagen de Dios como el señor de la barba blanca. Es bueno criticar lo que uno comparte.

FUENTE: http://www.20minutos.es/noticia/239304/7/
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Así lo informo radio Cristiandad.

¿análisis forense? ¿Informe científico? Médico se anima a decir que la Resurrección de Cristo fue un despertar de un coma….

Lunes, Mayo 28th, 2007
Es difícil de creer que haya aprobado los exámenes universitarios…..Su informe va contra la lógica más elemental…..Es muchísimo más fácil creer en el milagro que realmente ocurrió.
Médico español llegó a esa conclusión tras realizar un “análisis forense” de la crucifixión. Asegura no llegó a morir en la cruz, sino que sufrió “un coma superficial”.

El científico español Miguel Lorente, doctor en Medicina y Cirugía, publicó el libro “42 Días. Análisis forense de la crucifixión y la resurrección”, en el que mantiene la tesis de que Jesús no llegó a morir en la cruz.

El médico Lorente, médico forense y profesor asociado de Medicina Legal en la Universidad de Granada, concluye que Jesucristo sufrió un coma superficial que le llevó a padecer una muerte aparente.

“42 Días. Análisis forense de la crucifixión y la resurrección”, editado por Aguilar, asegura que la acción de descolgar a Jesús de la cruz tuvo efectos rehabilitadores; al tumbar el cuerpo se redistribuyó mejor la sangre y se facilitaron los mecanismos respiratorios.

Lorente mantiene que, más que una resurrección como normalmente se entiende, como retorno de la muerte, se trató de una resucitación biológica, un fenómeno en el fondo natural, pero extraordinario por el cúmulo de circunstancias que coincidieron en él. “Fue extraordinario que Jesús no muriera en la cruz, máxime con todas las torturas que le habían infligido anteriormente”, subraya.

Este forense afirma, además, que no hay contradicción entre los hechos históricos, tal y como él sostiene que fueron, con la idea de la resurrección como comúnmente la entienden los cristianos.

En este sentido, Lorente aclara que Jesús venció a la muerte en unas circunstancias prácticamente milagrosas, y al reencontrarse con sus discípulos, éstos interpretaron como resurrección aquella resucitación biológica. “Los hechos históricos y la fe confluyen en ese momento maravilloso”, destaca.

El forense justifica y documenta su tesis de que Jesús no murió en la cruz con un análisis, desde el punto de vista médico forense, de la Sábana Santa de Turín, que, a su juicio, es auténtica y sería la que envolvió el cuerpo de Jesús, no en el momento del descendimiento de la cruz, sino posteriormente, al ser tendido en el sepulcro para ser lavado.

“Lo que nos dice la imagen de la Sábana Santa es que el cuerpo que fue envuelto en ella no era el de una persona fallecida. Hay dos grupos de razones que avalan esta conclusión: no hay signos de muerte en ese cuerpo, como la rigidez cadavérica y otros, y hay señales de vida, como las características de las manchas de sangre o la posición de las manos”, afirma.

Fuente: Valores Religiosos