Katyń Año de producción: 2007
País: Polonia
Dirección: Andrzej Wajda
Intérpretes: Artur Zmijewski, Maja Ostaszewska, Andrzej Chyra, Danuta Stenka, Jan Englert, Magdalena Cielecka, Agnieszka Glinska
Guión: Andrzej Mularczyk, Wladyslaw Pasikowski, Andrzej WajdaMúsica: Krzysztof Penderecki
Fotografía: Pawel EdelmanDistribuye en Cine: Karma Films
Duración: 118 min.
Público apropiado: Jóvenes mayores de 14 años
Género: Bélico, Drama, Histórico
Contenidos: Acción 1, Amor 2, Lágrimas 3, Risas 0, Sexo 0, Violencia 2 [de 0 a 4]La masacre de 22.000 polacos
a mano de los marxista-leninistas
Como todas las guerras, la Segunda Guerra Mundial fue pródiga en inhumanidad; pero las cotas alcanzadas en esta ocasión fueron ciertamente bestiales, Los pactos de los aliados alrededor de la guerra, han contribuido a tapar acontecimientos horripilantes, como el de la matanza de 22.000 oficiales polacos en Katyn en 1940, de los que fue responsable la Unión Soviética. Este film del veterano Andrzej Wajda -el director polaco, que ya había tratado el tema de la guerra en Kanal o El bosque de los abedules, se involucra en este proyecto de una manera muy personal, pues su padre fue uno de los oficiales polacos asesinados, e incorpora detalles autobiográficos en el aspirante a estudiar Bellas Artes, o en la joven que encarga una lápida para su hermano- contribuye a recuperar la memoria histórica del terrible suceso, del que Stalin trató de ocultar, covarde e inútilmente, el protagonismo soviético, atribuyéndoselo a los nazis. Porque, en efecto, Polonia fue víctima de la pinza nazisoviética durante la conflagración, y ya se sabe que la historia la suelen escribir, a su manera, los vencedores.
La película, candidata al Oscar a la mejor película extranjera, tiene muchas virtudes. La primera, narrar los hechos esenciales, una auténtica lección de historia, contando al tiempo, con talento, el drama personal de varios personajes; y todo ello sin la inquina habitual en este tipo de filmes, y dando mucha y acertada presencia al punto de vista femenino. A modo de primoroso tapiz, el destino de un oficial, al que su esposa, apelando al futuro de su hija y de ella, pide que abandone el campo donde es prisionero con otros compañeros, sirve de puntada para ver el sufrimiento de estos oficiales prisioneros y sus familiares; y también para revelar el destino fatal de los intelectuales polacos -convocado a la universidad el padre del oficial con otros profesores, se les anuncia su detención y destino a Auschwitz-. Así, con ayuda del diario que mantiene el oficial, y de las acciones de otros personajes que aparecen en escena -la esposa de un general, la hermana de un piloto...-, se construye el apasionante cuadro, vivísimo, pero muy duro, de modo especial en las escenas de ejecuciones, ese no conceder valor alguno a la vida humana.








